La Ciudad de San Francisco ha tenido un entendido desde hace tiempo con las iglesias locales de que sus fieles pueden estacionar en el medio de la calle todos los domingos, siempre y cuando los residentes toleren el inusual arreglo.

De acuerdo con algunos vecinos, este ya no es el caso en la calle Valencia. Los vecinos declararon haberse quejado sin éxito alguno ante la Autoridad de Transporte Municipal de San Francisco (SFMTA) y ante los supervisores distritales.

“Este problema ha sido un inconveniente de inmediato y una preocupación para mí desde hace una década”, dijo Elizabeth Zitrin, una residente que no estaba contenta con la interrupción que crean los privilegios de estacionamiento en domingos sobre la calle Valencia, cerca de la calle 19.

“He tratado de manera activa obtener información de la Ciudad y el Condado de San Francisco en relación a la autoridad y cualquier base legal relacionada con el estacionamiento privado en vías públicas desde febrero de 2011”, dijo.

Una reciente propuesta, respaldada por el alcalde Ed Lee, para que se respeten los cargos de parquímetros a nivel municipal todos los domingos podría hacer que los arreglos informales para estacionar sean incluso todavía más difíciles para las iglesias y los residentes.

La SFMTA no le da a las iglesias una autorización para estacionar de manera oficial, lo cual hace que dependa de los establecimientos poder llegar a un acuerdo con los residentes.

“Ha habido un acuerdo duradero entre las autoridades y las iglesias de que los grupos religiosos pueden acomodar a sus fieles siempre y cuando no obstaculicen el tránsito”, dijo Paul Rose, vocero de la SFMTA.

“Si los vecinos creen que es un inconveniente”, dijo, “los exhortamos a que llamen al 311”.

Eso es exactamente lo que hizo Zitrin. Con la ayuda de otros vecinos, ha estado tratando de saber cómo los autos estacionados en el centro de la calle Valencia se tuvieron que mover después de casi 12 años. Zitrin se ha puesto en contacto con varias de las autoridades competentes, incluyendo a la SFMTA y al consejero legal de la ciudad, aunque no obtuvo una respuesta clara.

Una iglesia en particular, la Iglesia Misionaria Institucional Bautista de San Marcos en las calles Valencia y 19 ha causado problemas cada domingo, precisó Zitrin.

San Marcos imprime lo que ellos llaman permisos para estacionar.

“¿Son estos permisos legítimos para estacionar en medio de los carriles en la calle Valencia?” preguntó Zitrin. La respuesta breve es no, aunque el permiso de las iglesias sí tiene cierta autoridad moral.

Zitrin no es la única residente a la que le molestan las prácticas de estacionamiento de las iglesias.

“Es una pesadilla encontrar estacionamiento [en la calle Valencia] en domingos”, dijo Roxanne, residente que se negó a dar su apellido.

Un barman del 500 Club en la calle Guerrero precisó que no es justo que la gente que va a la iglesia tenga permitido estacionar en medio de la calle.

“¿Dónde se supone que van a estacionar mis clientes?”

El persona de San Marcos reparte a los practicantes los volantes permitidos para estacionar para que los coloquen en el tablero del coche cuando estacionan en medio de la calle aunque no son permisos leales, según representantes de la ciudad.

Los volantes precisan que la gente puede estacionar en medio de la calle Valencia durante los servicios de adoración. Además, el permiso enlista el teléfono de la iglesia.

La administradora de San Marcos, Shirley Forman,  es firme en que su congregación de entre 30 y 60 miembros no desobedece la ley.

“La ciudad nos permite estacionar en medio de la calle”, dijo. Sin embargo, la SFMTA no confirmó esto de manera explícita. El pedazo de papel, dijo Forman, “está hecho para identificar al propietario del auto, en caso de que alguien necesite que lo muevan por alguna emergencia”.

El Supervisor Distrital Scott Wiener está de acuerdo con Forman. “Es un acuerdo informal”, dijo, que le permite a la gente que va a la iglesia estacionar en medio de la calle. “Algunos votantes han hecho comentarios sobre este hecho”, agregó, aunque “no fueron muchos”.

La vocera de la SFMTA Kristen Holland dijo que los llamados permisos son sólo “informales” y que no tienen un reconocimiento oficial por parte de las autoridades competentes. Es la responsabilidad de las iglesias lidiar con el estacionamiento, añadió e insistió en que “se le aconseja a los grupos que sean buenos vecinos”.

Otras iglesias en el barrio tienen prácticas similares de estacionamiento.

A unas cuadras de distancia, en las calles Guerrero y 17, La iglesia Cornerstone hace uso del medio de la calle para acomodar a sus fieles.

La gente que va a la iglesia estaciona en medio de la calle Guerrero y dejan sólo el espacio suficiente en cada lado para que los autos puedan pasar.

El pastor de Cornerstone, Kyung Kim, declaró que aunque la iglesia tiene aproximadamente 1,200 visitantes cada domingo, a menudo no hay problemas con el estacionamiento gracias al acuerdo al que llegó con la policía y la SFMTA.

Hay cuatro voluntarios en el área cuando la gente estaciona para asegurarse de que los fieles hagan uso de los espacios para estacionar. La gente que asiste a misa sabe que el estacionamiento sólo se puede usar durante el servicio. Si deciden quedarse más tiempo, les dan una multa.

No obstante, los voluntarios reconocen que no siempre saben si la gente que estaciona va a la iglesia, a cafés o a restaurantes cercanos.

Muchos vecinos parecen estar acostumbrados a los arreglos hechos para estacionar y no tienen ningún problema.

“Siempre es difícil estacionar aquí de cualquier forma”, dijo un propietario de un local de abarrotes en la calle Guerrero cerca de la Iglesia Cornerstone.

“La gente de la iglesia no ocupa un espacio adicional”.

Mike Kimball, quien es propietario de una galería de arte que está cerca, estuvo de acuerdo con que no se debe culpar a la gente que va a la iglesia por los problemas relacionados al estacionamiento.

“La calle no se vacía después de los servicios”, dijo.

Para otros, lejos de ser un inconveniente, poder ver a la gran cantidad de gente que va a la iglesia es una bendición.

“Es bueno para el negocio”, dijo Johannes, empleado de un local en la calle Guerrero. “La gente de la iglesia a menudo se detiene aquí cuando el servicio ya ha terminado, y no me puedo quejar tampoco del tránsito; casi siempre está bien”.