Es posible que la Ley de Comida Casera de California, AB 1616, plantee una realidad diferente a los empresarios que desean cocinar en sus casas y vender en la calle. Los vendedores que hacen pan, mezclas de nueces, mermeladas de fruta, conservas u otros tipos de alimentos no perecederos a temperatura ambiente podrán cocinar legalmente en casa si se aprueba el proyecto de ley.

El Comité de Salubridad de la asamblea estatal modificó el proyecto de ley el 10 de abril, y regresará al comité para otra ronda de votación el 17 de abril, dijo Pamela Davis, directora de comunicación del asambleísta Mike Gatto, quien es el autor del proyecto de ley. Hasta el momento no ha habido ninguna oposición a la legislación, según personas que presentaron el proyecto de ley; además, es posible que el gobernador lo reciba para agosto.

“El sistema está roto”, escribió Iso Rabins, fundador de Forage SF, en una carta en la que criticaba las leyes alimenticias actuales y en la que apoyaba al proyecto de ley. “La AB 1616 establecerá un sistema regulador sencillo para microempresas que producen alimentos que no son potencialmente peligrosos y así poder operar al aire libre y con una razonable vigilancia por parte de los departamentos locales de salubridad”.

En el presente, el Código de California de Comida de Venta al por Menor establece como ilegal el vender cualquier tipo de alimento que se haya preparado en la cocina de un hogar. Eso significa que aunque los vendedores mezclen granola o curen pastrami, tendrán que rentar una cocina comercial —lo que puede ser caro.

La Cocina comienza a $25 la hora por una sola mesa de preparación y $35 por una doble. La Victoria Bakery ofrece una cuota mensual que comienza a $750 por un día a la semana y hasta $3,000 por acceso las 24 horas, 7 días a la semana.

La AB 1616 creará un nuevo tipo de vendedor en California, una “operación de comida artesanal” que estará exenta del Código de Comida de Venta al por Menor y que por lo tanto tendrá permitido preparar “comida que no es potencialmente peligrosa” desde la cocina de un hogar.

El proyecto de ley define dos tipos diferentes de operaciones de alimentos artesanales: una que sólo venderá directamente a clientes y otra que permitirá la venta a terceras personas. Imagine a un panadero que vende pastelillos a través de una cafetería del área, dijo John Ferrera jefe de personal del asambleísta Gatto.

Asimismo, el proyecto de ley exigirá que las oficinas locales de salubridad como el Departamento de Salubridad de San Francisco cree sistemas para regular a vendedores artesanales. No obstante, el Departamento de Salubridad no podrá inspeccionar la operación alimenticia artesanal más de una vez al año, a menos de que reciba una queja.

Rabins declaró que las pequeñas empresas alimenticias poseen controles inherentes de calidad que las empresas grandes no poseen. “Uno cocina solo y vende a 10 personas”, dijo. “Si una de esas personas se enferma, todo mundo se enteraría, y la gente dejaría de comprar el producto”.

Para la gente que hace mermeladas y cócteles de granola, la AB 1616 rebajará los costos iniciales de permisos a una cuota de entre $25 a $100 dependiendo del precio del certificado alimenticio de la persona que despacha y el cual es aprobado por el condado, dijo Ferrera.

Eso podría abrir el mercado del consumidor a pequeños vendedores cuyas operaciones de negocios se han visto reducidas desde que el Departamento de Salubridad cerró el Mercado Clandestino de Rabins, el cual estuvo funcionando en 2010 en el espacio para eventos de Public Works.

Rabins declaró que la venta artesanal le ofrece a empresarios una manera de probar el producto y seguramente abandonar la operación tradicional.

Mission Cheese, Nosh This (fabricante del tocino cubierto de chocolate), Josey Baker Bread y el fabricante de la salsa de barbacoa SFQ empezaron en el Mercado Clandestino.

Michelle Manfredi, fundadora de SFQ, recordó el comienzo de su negocio: “no tenía los recursos para La Cocina”, dijo.

Después del incipiente éxito de SFQ en el Mercado Clandestino, Manfredi pudo volver a evitar los costos arrendatarios de cocinas comerciales al empacar con un socio de negocios que ofreció el espacio de preparación aprobado y ayudó a la producción y enlatado a gran escala.

No obstante, si la AB 1616 se aprueba, es posible que los pequeños vendedores de comida no tengan que crear estrategias para permanecer en el mercado.

Incluso si el proyecto de ley fracasa, los vendedores que fabrican y venden “alimentos que no son potencialmente peligrosos” tendrán otra opción cuando Rabins vuelva a abrir en junio el Mercado Clandestino en Public Works. Sólo que esta vez, los vendedores del mercado necesitarán tener permisos preescritos del condado y alimentos preparados en una cocina comercial.