A Edith Bello le gusta contar la historia de su papá —cómo Alfredo Bello inmigró a los Estados Unidos de su originario Guanajuato, México en los 60 con sólo $300 en el bolsillo. Hoy día, administra tres restaurantes en San Francisco, y es el nuevo propietario de un edificio en una de las cuadras más complicadas de la Misión.
“Aunque haya ido a la universidad, no creo que haya logrado tanto como él lo hizo”, dijo ella y aclaró que su papá apenas y terminó la secundaria. Su papá sigue siendo tímido, y durante la visita de este periodista, se ocupó trabajando en el restaurante.
Lo que sí está claro es que tiene algo para atraer clientela de todo tipo a sus taquerías, las cuales a menudo están llenas de trabajadores durante el día y jóvenes hipsters por la noche.
Cuando Bello llegó por primera vez, visitó a un familiar que trabajaba en la Taquería El Farolito de la calle 24. Terminó con un delantal, y trabajó como cocinero hasta llegar a cajero y pudo ahorrar lo suficiente como para abrir su propio lugar: La Taquería El Castillito en el 2092 de la calle Misión. Hoy día es propietario de dos taquerías (la otra está en el área de Civic Center), así como el restaurante maya Kúuup, alojado en su nuevo edificio en el 2054 de la calle Misión., entre las calles 16 y 17.
Aunque las cuadras cerca de la estación de BART de la calle 16 han sido problemáticas desde hace tiempo —dicha área tiene el índice de delincuencia más alto de la Misión— Bello tiene algo en mente. Kúuup es uno de los cuatro negocios que han abierto durante el año pasado en la parte oeste de la cuadra 2000 de la calle Misión.
La Taquería Vallarta abrió su tercera ubicación en San Francisco en la esquina de las calles 16 y Misión en agosto. Una compañía de seguros abrió en la esquina de las calles 17 y Misión hace un año y medio, y pronto abrirá una pizzería en el 2074 de la calle Misión.
A diferencia de muchos de los nuevos restaurantes de la Misión, la inversión para Kúuup y Taquería Vallarta proviene del interior del barrio. Los propietarios de negocios opinaron que esperan que eso ayude a limpiar la cuadra.
Juan Rosas, propietario de Taquería Vallarta, precisó saber que el área tiene una mala reputación pero que ve el potencial.
“Hay mucha clientela aquí. Está cerca de una estación de BART, es un área comercial”, dijo Rosas. “El área se está limpiando cada vez más y es más tranquila.
Sam Chávez, empleada de la Compañía de Seguros Fred Loya, opinó sentirse segura durante el día. Además, la gente que pasa su tiempo en la cuadra casi nunca fastidian a la gente.
“El negocio ha sido bueno”, dijo Chávez. “Durante el día no es tan duro”.
Un empleado en un negocio de la cuadra, que pidió permanecer en el anonimato debido al miedo a represalias, opinó que la situación no ha cambiado en los siete años que ha trabajado ahí.
“Siempre es la misma gente, los mismo drogadictos”, dijo. “Cuando la policía llega, van a los hoteles de arriba”.
No obstante, Rosas y Edith Bello dijeron ya haber visto una mejora en el sentido de que la gente no pasa su tiempo afuera de los restaurantes. Bello hace su parte: en cualquier momento en el que alguien se está comportando de mala manera en su restaurante, les dice que se muevan.
“Voy afuera y les digo: “disculpen, estoy tratando de trabajar aquí”, dijo. “Y se van. No les tengo miedo, he estado viviendo aquí toda mi vida”.
No obstante, los propietarios de negocios entienden que muchos antes de ellos han fracasado. El local que pronto será una pizzería solía ser conocido como un restaurante tailandés, Start 16. El restaurante abrió en junio del año pasado y cerró en las últimas semanas. Los propietarios de la pizzería no pudieron ser contactados.
Los Bello decidieron abrir Kúuup después de que los clientes de la Taquería Castillito les pidieron que sirvieran comida maya, y que siguieran siendo optimistas en que los comensales reconocerían la calidad de su comida.
Edith Bello dijo que su papá “vio que había una necesidad. La comida es parte de quien eres, es parte de tu cultura”.
Aclaró también que pasaron dos años trabajando en el menú con cocineros de Yucatán, e importaron todas las especias de allá. Actualmente, están en el proceso de permisos para obtener una licencia para servir vinos y cervezas.
“Nuestro sueño es que las familias vengan a sentarse a la mesa y a comer una buena comida”, dijo. Además, añadió que eso es lo que su papá ha logrado en la cuadra. En ellos fines de semana, las familias vienen a El Castillito a comer menudo, una sopa tradicional que les recuerda a su hogar, dijo ella.

