Phil Jaber, fundador de Philz Coffee, quiere un mundo en cafeína. En febrero dará otro paso hacia esa meta cuando abra la nueva ubicación en el complejo de Menlo Park en Facebook.

“Tengo mil tiendas en mi cabeza y las voy a abrir una por una”, dijo Jaber hace poco en un día entre semana.

Muchas de las ubicaciones que él y su hijo, Jacob Jaber, han abierto hace poco fueron posibles debido a un cliente asiduo a su cafetería que se convirtió en uno de sus clientes.

Hace seis meses, un empleado de Facebook telefoneó a Jacob Jaber y le dijo que la compañía estaba interesada en que Philz formara parte de un proyecto secundario que tendría varios negocios locales.

Facebook ha estado sirviendo café de Philz en sus cafeterías desde hace varios años, y muchos empleados de Facebook se han convertido en clientes asiduos de las dos ubicaciones de Philz en Palo Alto, dijo Jacob Jaber.

Se espera que la ubicación de 1,500 pies cuadrados abra el 20 de febrero.

Desde que se abrió el primer Philz Coffee en 2003 en las calles 24 y Folsom, la compañía ha abierto ocho ubicaciones en el Área de la Bahía. Además, vende granos de café en 22 de las tiendas de Whole Foods y le distribuye a las cafeterías de Google. En abril de 2011, Virgin America comenzó a servir el café de Philz abordo de sus aviones.

La expansión no se detiene ahí, precisó Phil Jaber mientras bebía de una taza de su mezcla Tesora en su pequeña oficina en la parte de atrás del local sobre la calle 24.

Este año, la compañía administrada por familiares tiene planes de abrir otras tres ubicaciones, incluyendo dos en San Francisco —en las calles 24 y Douglass y en las calles Larkin y la avenida Golden Gate— y una en Sausalito. El próximo año, los Jabers quieren abrir en Cupertino y en el Sur de California aunque todavía no están seguros del lugar.

Además del buen café, el secreto en hacer crecer a la compañía parece ser la paciencia y la perseverancia.

“Tengo café de calidad, ¿por qué ser tímido?”, opinó Phil Jaber.

Antes de abrir su primer cafetería, Jaber era dueño de una licorería en la misma ubicación. Durante 25 años estudió el café y perfeccionó su mezcla: Tesora.

Phil dijo que antes de haber abierto Philz visitó 1,100 cafeterías, y que gastó hasta $6 dólares en cada visita.

El café no era en lo que Jaber estaba interesado en esas visitas. Él tenía confianza en su producto.

“Mi café no tiene ácido, nadie puede hacer eso. Disuelvo todo el ácido de mi café”, dijo. “Si se deja una taza afuera hasta la mañana siguiente, sabrá mejor, como la comida de la abuela”.

En lugar de estudiar el café, estudiaba a los clientes —por qué estaban ahí, cómo se veían, si estaban relajados y cómodos. Además estudió a los empleados y cómo actuaban los gerentes.

Hoy día, Philz tiene 300 empleados. Cada uno pasa por tres entrevistas y la misma capacitación antes de que se les permita servir una taza de café.

“Mi primer prioridad es el servicio a la clientela”, dijo Jaber y explicó que los empleados de Philz tienen 18 segundos para atender a un cliente, desde que entran por la puerta.

Phil Jaber es el primero en trabajar, según sus reglas. Él visita sus cafeterías todos los días, saluda a los clientes y muy felizmente trabaja detrás del mostrador para servirle a alguien café.

Cuando no le piden que abra una ubicación en específico, escoge una compañía que le gusta y la estudia como lo hizo hace años, luego se acerca a la gerencia.

Eso fue lo que hizo con Virgin America. Jaber voló en varias aerolíneas, observó la forma en que interactúan con los clientes y le gustó lo que vio en los vuelos de Virgin America. Después de varios meses de hablar con la gerencia, aceptaron estar abordo.

Próximamente en su horizonte es la industria de cruceros.

“Conquisté el cielo… estoy tratando de conquistar el mar”, dijo Jaber.

“Como Frank Sinatra que nació para cantar; yo nací para hacer café”, dijo sonriente.