Daniela Mercado, de 26 años de edad, está sentada con las piernas cruzadas en la cama del motel en el que está hospedada. Mientras se muerde las uñas, observa a sus tres hijas jugar en el piso con un camión de juguete. Le toma un momento recordar todos los lugares en donde se han quedado durante los últimos cinco meses. Se quedaron en el departamento de una amiga, en un refugio de emergencia, en su auto Volvo de cuatro puertas y estuvieron brevemente en el Hospital General de San Francisco cuando su bebé padeció de una infección en el oído. El peor periodo fue cuando durmieron durante dos meses en el Volvo.

“Las noches son frías y el calentador no es suficiente”, dijo Mercado sobre el coche.

Hoy día, Mercado y sus hijas están en el Amazon, un motel de 21 habitaciones sobre la calle Misión en el Distrito del Excelsior en San Francisco. Han estado ahí desde hace seis días y Mercado tiene suficiente dinero para pagar la estancia de una semana más, gracias al programa de ayuda financiera del Departamento de Servicios Sociales para el Público. Después, tendrán que regresar al Volvo, en cuyo caso tendrá que encontrar cobijas adicionales, dijo.

Hace cinco meses vivían en Oakland con el papá de dos de las niñas más chicas. Él trabajaba como soldador y ella se podía quedar en casa con las niñas. Todo cambió cuando despidieron al novio de Mercado por ser indocumentado. Después de haber perdido su trabajo y haber abandonado a su familia, no lo volvieron a ver.

Sin poder seguir pagando la renta, Mercado manejó al Distrito de la Misión con sus hijas para quedarse con una amiga por unas semanas.

“Es nuestra primera vez sin un hogar”, dijo Mercado.

La familia de Mercado es una de las 229 en la lista de espera para colocación de largo plazo en un refugio de Compass Connecting Point, una organización sin fines de lucro en San Francisco que vincula a las familias con habitaciones privadas en refugios financiados por la ciudad. Con todo y todo, hay 59 habitaciones en el refugio para familias y cerca de 1,614 personas sin hogar entre los 6,455 indigentes de la ciudad.

“Obviamente la economía ha tenido consecuencias en nuestra lista de espera”, dijo Elizabeth Ancker, de Compass Connecting Point, una organización sin fines de lucro ubicada en el centro de la ciudad. “Vemos a muchas familias que estaban estables hasta cierto punto y que fueron desalojadas de sus departamentos después de haber sido despedidas por falta de trabajo”.

Este mes marca el punto más alto en la cifra de familias en la lista de espera desde que Compass Connecting Point empezó a registrar la cifra en 2006.

“Hay algunas familias indigentes que nunca tienen acceso a ningún tipo de servicio y que no están incluidas en el conteo”, dijo Ancker. “Pero, en gran parte Compass Connecting Point es visto como la puerta de entrada para cualquier familia que se enfrenta a no tener un hogar en la ciudad”.

Las familias esperan hasta seis meses para que las coloquen en un refugio, según Ancker. Mientras tanto, duermen en donde pueden.

“A menudo duermen en sofás, en sus autos, o se quedan en refugios de emergencia”, dijo Ancker. “La realidad es que tenemos a 420 niños en nuestra lista de espera en este momento sin garantía de que tengan un lugar en donde dormir”.

Si les dan una cama en un refugio de emergencia por una noche, no hay garantía de que la obtengan una segunda noche. Eso significa que las familias terminan en las calles, a menudo con bebés recién nacidos y niños pequeños.

Una vez que los ponen en una de las 59 habitaciones privadas del refugio, son elegibles para recibir un administrador de un caso que los ayudará a encontrar una vivienda permanente. Pero siempre y cuando estén en la lista de espera, se encuentran en aprietos.

“Las familias no pueden costear esperar los seis meses… por lo que dejan de mantenerse en contacto, se mudan de estado, regresan con la persona que abusaba de ellos o pierden custodia de sus hijos antes de que puedan tener acceso a un administrador de su caso y obtener un lugar donde vivir”, escribió Ancker en un correo electrónico. “Si la administración del caso de vivienda estuviera disponible desde el principio, desviaría a muchas familias de tener que pasar por un proceso de colocación en un refugio”.

Los centros de emergencia sin citas, como el Centro Oshun en las calles 13 y Misión ofrece una variedad de servicios a mujeres y niños indigentes, pero no camas. Mientras que los clientes no tienen acceso a colchones, algunas mujeres duermen en sus alfombras para yoga desde hace varios meses, según Lynette Schmindt, miembro del equipo en el centro.

“En este momento vemos algo que es muy alarmante e inquietante: los refugios de emergencia para pasar la noche se están llenando”, dijo Ancker. “Por primera vez en la historia… las familias han estado informando que no pueden irse del centro durante el día o arriesgan perder su lugar y no tener un techo por la noche”.

Entonces, ¿dónde pueden encontrar las familias indigentes en el Distrito de la Misión una cama? Hay dos opciones comunes, según Jorge Portillo, Coordinador del Programa en el Colaborativo de SROs en la Misión: irse o encontrar un lugar en uno de los 50 hoteles de ocupación individual de la Misión.

“Hemos visto a muchas familias que se dan cuenta que no pueden vivir en San Francisco”, dijo Portillo. Los que se quedan en la Misión lo hacen por necesidad porque no quieren sacar a sus hijos de la escuela, dijo.

En lugar de irse de la ciudad, otras familias golpeadas por la pobreza escogen amontonarse en una sola habitación de los hoteles de ocupación individual —la última parada antes de terminar en la calle, precisó Portillo.

No obstante, Daniela Mercado no puede costear un hotel de ocupación individual en este momento por lo que se vio obligada a dejar el barrio. Mercado empezó a manejar hacia el sur sobre la calle Misión hasta que encontró un motel en el que cobraban menos de $60 dólares la noche.

Desde que la semana pasada su auto se quedó sin gasolina, Mercado y sus hijos han estado tomando el autobús del Motel Amazon en el Excelsior hacia la Misión cada mañana para que su hija de 5 años de edad pueda asistir a la primaria Flynn sobre la Calle César Chávez.

“Es una gran escuela y no quiero que la deje”, dijo Mercado.

Mientras su hija está en clase, Mercado lleva a sus dos hijas al Parque Garfield.

Algunas veces piensa en regresar a su ciudad de origen en Jalisco, México. Sin embargo, las cosas allá están peor, dijo. Mercado no está preocupada por su exnovio, ni por su familia en México ni por el precio de la gasolina.

“Lo único que me preocupa son mis niñas”, dijo mientras las veía jugar en el parque.

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Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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