Con el Día de Muertos a punto de celebrarse, Casa Bonampak, un local de artesanías en las calles 21 y Valencia, se ha asegurando de que la comunidad de la Misión pueda mantener viva la larga tradición de calaveras de azúcar.

Las celebraciones de Día de Muertos, la cuales se celebran el 2 de noviembre de cada año, incorporan elaboradas ofrendas y decoraciones en honor a los muertos. Las familias se congregan para rezar por las almas de sus muertos y para celebrar sus vidas por medio de comidas y ofrendas con fotografías de la persona en cuestión o de parientes. Algunos de los artículos decorativos más conocidos usados en esta celebración son las calaveras de azúcar —cráneos de azúcar de diferentes tamaños decorados con aluminio de color, patrones pintados con azúcar en polvo y con el nombre de la persona fallecida.

El diseñar y organizar una ofrenda puede tomar días, ya que cada detalle de las decoraciones es parte de una larga tradición por lo que nunca es demasiado temprano para comenzar.

Miguel Quintana es un artesano de quinta generación de artesanos de calaveras de azúcar de Puebla, México.

Desde hace 12 años, Quintana da un taller en Casa Bonampak en donde da demostraciones de su oficio ante docenas de personas interesadas; además, les ayuda a decorar sus propias calaveras de azúcar.

En la actualidad, las calaveras de azúcar se pueden hacer en casa con mezcla de merengue, azúcar granulada y moldes de plástico disponibles en la mayor parte de tiendas de artesanías. Sin embargo, el tradicional arte de hacer calaveras de azúcar, tiene que ver con la cocina, moldes antiguos y años de experiencia.

“En México, hay muchas diferentes tradiciones y es hermoso que no las dejemos desaparecer”, dijo Quintana mientras revolvía una mezcla de agua hirviendo y azúcar.

Quintana ha estado viniendo a California para compartir su conocimiento desde hace más de 20 años. Los moldes de barro que trae consigo tienen más de 100 años de antigüedad y han pasado de generación en generación; además, están hechos de un material que puede aguantar temperaturas extremas. El papá de Quintana distribuyó los moldes heredados a todos los parientes de Quintana; dicho gesto representa una pequeña pieza de su historia así como la herencia del conocimiento que a él se le dio.

Desafortunadamente, la tradicional artesanía de las calaveras de azúcar está desapareciendo en México lo cual disminuye las oportunidades laborales de los artesanos. De los 11 hermanos que tiene, sólo Quintana y otro hermano han seguido la tradición. Quintana espera que algún día sus dos hijos sigan sus pasos.

“No los obligaría a hacerlo, pero sí quiero que continúen con la artesanía”, dijo.

Quintana sabe que su oficio está desapareciendo, pero espera que compartir las tradiciones le ayude a mantener viva parte de su cultura.

“En México, las celebraciones de Halloween se están haciendo muy populares, y me alegra poder venir aquí y promover nuestras propias tradiciones”, dijo.