Una muchacha de 13 años sentada en las gradas del Parque Garfield estaba viendo a su hermano jugar fútbol. “Los adultos que juegan dados pueden ser inapropiados”, dijo al encogerse de hombros y en referencia al grupo de hombres mayores que estaban cerca del alambrado, “a veces se pelean”, dijo.
En realidad, la mayor parte de la gente está de acuerdo en que el juego, la basura y las denuncias por molestias públicas así como alcoholismo siguen siendo los problemas principales en el parque ubicado entre las calles 25 y 26 sobre Harrison y Folsom, cerca de la parte sur de la Misión. A pesar de las costosas renovaciones al parque en los últimos años, dichas inquietudes han sido temas constantes en la minuta de Amigos del Parque Garfield.
En 2006, el parque obtuvo una remodelación de $2 millones de dólares para mejorar el campo de fútbol, el área de juegos y las áreas de picnic mientras que se gastaron $260,000 dólares en la remodelación de la piscina, la cual volvió a abrir en julio de 2010. De acuerdo con la minuta del 26 de abril de 2010 de la Comisión de Parques y Recreación, las remodelaciones a la piscina incluyeron el reemplazo del recubrimiento, un motor de bomba de agua y alumbrado general.
No obstante, ¿qué sucede con los parques una vez que han pasado por grandes remodelaciones, en especial cuando los recortes de la ciudad ya están presentes? La respuesta en el Parque Garfield es que los residentes son los que toman las riendas. Aquéllos que participan en el grupo Amigos de Garfield —un pequeño grupo de voluntarios del barrio que se reúnen en el parque cada tercer sábado de cada mes— ayudan a establecer un sentido de propiedad entre los visitantes del parque, dijeron los miembros del grupo.
Aunque los residentes han tomado la decisión de responder al llamado de mantenimiento del Parque Garfield, Anthony Lindsey, uno de los miembros fundadores de Amigos de Garfield, dijo que “Parques y Recreación hace lo mejor que puede [para ayudar a mantener el parque]. En este momento, estamos trabajando con ellos, pero no tienen suficiente financiamiento ni recursos”.
Los recursos limitados no han detenido al grupo de Amigos de Garfield. Para la voluntaria Julie Lindsey, incluso el acto aparentemente insignificante que representa la jardinería puede marcar una diferencia. “Cuando venimos aquí y la gente nos ve se sienten incómodos”, explicó mientras trabajaba en el jardín con otros cinco voluntarios y un trabajador de Parques y Recreación. “Nos ven limpiar su basura y eso hace que estén más concientes de que lo que hacen está mal. Creo que estamos logrando una diferencia, incluso si es pequeña”.
Incluso así, dijo, el parque necesita vigilancia constante, en especial en relación con temas de seguridad. En los últimos tres meses, se reportaron 212 delitos en el radio de una quinta parte de milla en el parque —en su mayoría, problemas de alteración al orden público e infracciones por alcoholismo y drogas, de acuerdo con crimemapping.com, de donde se extrae información directamente del sistema de registros del departamento de la policía.
Durante el mismo periodo hubo dos apuñalados cerca del parque.
Si se hiciera una comparación, se podría ver que se reportaron 143 delitos en un radio de una quinta parte de milla en el Parque Dolores. La mayoría de dichos reportes tuvo que ver con alteración al orden público, robos y agresión mayor. En los últimos tres meses no hubo delitos que reportaran a “una persona con un arma de fuego o un cuchillo”, en el Parque Dolores, pero hubo 13 cerca del Parque Garfield, según crimemapping.com
Meredith Thomas, directora ejecutiva del Concejo de Parques del Barrio, precisó estar trabajando con el Supervisor David Campos y el Capitán de la Policía Greg Corrales para aumentar la atención policial en Garfield. Cuando se le preguntó qué tan a menudo patrulla la policía en el Parque Garfield, el Sargento Ching, un agente que patrulla el parque, no pudo dar una cifra exacta pero dijo que lo hace por lo menos seis veces al día. El sargento Ching precisó que hay entre 14 y 26 agentes que patrullan el área.
Para Anthony Lindsey es importante que haya más agentes patrullando a pie en el parque y más agentes hispanohablantes para disminuir la delincuencia. Cuando se le preguntó si la policía en realidad patrulla a pie, Ching precisó que “no hay una gran necesidad para eso como la había antes. En una escala del uno al 10, el parque está en un ocho en términos de mejoría”.
Mark Scandrette, quien participa en el grupo del parque, estuvo en desacuerdo. Mientras Scandrette hablaba sobre la necesidad de más patrullaje a pie, un agente en su motocicleta pasó cerca de un grupo que estaba en la esquina y que tenían alcohol escondido en sus chamarras. “No pueden nada más pasar manejando. Tienen que bajarse y hablar con la gente, conocerlos, hablar con ellos”, precisó Scandrette.
Momentos después de que el agente en su motocicleta hubiera pasado, un hombre indigente le preguntó a Scandrette si era un agente encubierto del FBI. Incrédulo, Scandrette dijo “como puede ver, he vivido aquí desde hace 15 años y me ven como si fuera un desconocido”.
Para algunos residentes, las diferencias entre el parque Dolores y Garfield van más allá de la clase y el color de piel. Kevin Reid, un empleado de Parques y Recreación desde 1971, cree que hay un vínculo entre el poder político del barrio y qué tan bien la gente cuida de los parques. Asimismo, Reid señaló que el Parque Dolores se encuentra en un barrio adinerado y dijo que “los residentes ahí son más propensos a hablar directamente con los supervisores elegidos”.
Otros piensan que Parques y Recreación está haciendo lo mejor que puede ante los inminentes problemas financieros e hizo notar que hay muchos parques que padecen de recortes financieros.
El grupo de Amigos del Parque Garfield intenta asociarse con la ciudad cada vez que puede. El 24 de septiembre, el grupo se asoció con la oficina de Servicios del Barrio del alcalde para celebrar una barbacoa en el parque en la que se regalaron 1,500 mochilas escolares y kits de emergencia a menores de 5 a 18 años de edad, dijo Victoria Bell, asistente del director del Concejo de Parques del Barrio.
El grupo de Garfield espera que dichos eventos para la comunidad creen un interés más amplio en mantener el parque limpio y seguro. Su labor ha comenzado a dar frutos ante los ojos de visitantes asiduos del parque. Pedro, un joven jugador de fútbol proveniente de El Salvador, opinó que no hay otro parque que compita por el primer lugar en su decisión por venir a Garfield. “Creo que este parque es mejor. Aquí es como mi casa”.
“Este parque ha mejorado no por la ciudad sino por la comunidad”, dijo José Ávila mientras se preparaba para un juego de fútbol en el barrio.
