La policía informó el día 29 de septiembre que con la ayuda del equipo de agentes encubiertos del Distrito de la Misión arrestaron a un menor de edad de 15 años en conexión con el asesinato de Gaspar Puch-tzek de 22 años de edad.
Justo después de la media noche del 30 de agosto, Puch-tzek terminó de trabajar y salió a tomar un descanso con dos de sus colegas en la esquina de las calles San Carlos y la calle 19.
Los testigos declararon que dos personas se les acercaron y les preguntaron a qué color de pandilla pertenecían. A ninguno, dijo Puch-tzek.
Poco después, uno de ellos le disparó al cocinero en la cara quien falleció a la mañana siguiente.
“Los dos sospechosos creyeron que la víctima era un pandillero y ese no fue el caso”, dijo el agente Carlos Manfredi.
En una reunión comunitaria mensual de fines de agosto, el Capitán Corrales opinó que “a menudo, la única justicia que prevalece en estas situaciones es la justicia callejera”.
Un descubrimiento como el sucedido es inusual en un caso como este.
La policía dijo que “después de un mes de investigación con la cooperación de miembros de la comunidad y comerciantes, los inspectores de la policía encontraron motivo fundado para acusar al menor bajo un cargo de homicidio, dos infracciones por armas de fuego y vínculos con pandillas”.
El menor fue arrestado mientras estaba bajo custodia por acusaciones no relacionadas al caso en el Centro de Detención para Menores de San Francisco, según informó la policía.
En conformidad con las leyes de privacidad de menores, el nombre del menor no se ha dado a conocer.
Puch-tzek, a quien sus amigos y colegas lo apodaron Tío, llegó a los Estados Unidos con su hermano gemelo. Vivió en San Francisco durante cuatro años. Hace dos semanas que se le enterró en su ciudad natal Xul-Oxkutzcab, en la región de Yucatán, México.
Puch-tzek tenía dos trabajos hasta que falleció.

