El primer búfalo de barro fue el más fácil. Hillary Goldberg, directora del Capítulo 5 de “Valencia: La Película”, moldeó pequeños cuerpecillos de arcilla con pequeñas armaduras de cable. Goldberg ve las fotos del elenco e intenta encarnar a sus búfalos.
Quería aprender animación con arcilla desde hacía ya un rato y ahora tiene el Capítulo 5, una tarea que presentará tanto un viaje de ácido como un corral de búfalos en el Parque Golden Gate. Nada del capítulo decía “convierte a los actores en búfalos de arcilla”. Pero tampoco había nada en el capítulo que dijera que no se podía.
El Capítulo 5 de ‘Valencia’, las memorias de Michelle Tea sobre su 25to año en una Misión más barata, salvaje y borracha de finales de los 90 es parte de un proyecto cinematográfico no convencional. Cada uno de los 21 capítulos del libro están filmándose en alta definición y en formato de cortometrajes de cinco minutos. Cada corto presentará a un director y actores diferentes. Los cortos tendrán una gira en conjunto por un año. Después de la gira, los derechos de cada corto se regresarán a su director.
El set, un corral miniatura para búfalos, se construyó en la parte trasera del departamento de Goldberg, de acuerdo con las especulaciones obtenidas del sitio en línea animateclay.com. Pasaron mucho tiempo en los foros, en donde había hilos de debate dedicados al tema de cómo producir el pasto falso que fuera visualmente maravilloso (es, dice Goldberg, el lugar en donde los locos por la animación de arcilla llegan a tener pláticas con entusiastas de trenes a escala). Después de mucho pensarlo, Goldberg se conformó con remojar pelaje falso en pintura acrílica color verde y después lo pintó a mano para que no tuviera grumos.
Machete, la contraparte de tamaño natural de uno de los búfalos, ayudó con la plataforma rodante de la cámara, la cual necesitaba que se moviera de manera muy precisa para que la cámara se pudiera ver cómo si estuviera haciendo un paneo ininterrumpido de los personajes de arcilla mientras estos se movían y hablaban cuando en realidad la cámara se detenía y volvía a comenzar.
Como muchos de los actores en el Capítulo 5, Machete técnicamente nunca había sido un actor antes. La mayor parte del elenco tomó lugar a través de Facebook. La mayor parte del elenco se hizo específicamente al revisar varias fotografías de gente que estaba en la página del Lexington Club en Facebook, porque los jóvenes conocidos inmediatos de Goldberg eran demasiado pulcros “no tenían tantas perforaciones en la cara, y los jóvenes de ahora casi no tienen tatuajes”, dijo Goldberg entretenida.
La diseñadora de vestuario, Margaret Halsey, vistió a los actores del Capítulo 5 con la ropa de los closets de sus amistades. La ropa de los 90 está regresando paso lento pero seguro; pero, algunos artículos —como las plataformas con suela negra y pesada que solían ser un símbolo omnipresente de la bohemia femenina— todavía son difíciles de conseguir. No había ningún clóset demasiado pequeño para el búfalo de arcilla, por lo que Halsey hizo pequeñas ropas para los búfalos.
Sólo después de que se hubiera terminado el set, se reveló la complejidad de enseñarse animación de arcilla por Internet. El pasto se movía mucho con el tan sólo respirar de alguien. Las pequeñas ropas tenían huellas de los dedos. Algunas veces las armaduras de aluminio adentro de las figuras de arcilla se doblaban muy fácilmente, y otras veces no. Los figurines con articulaciones esféricas hubieran sido más fáciles, pero no se cambiaron los esqueletos a la mitad del proceso. Y después se tuvieron que encargar del número de baile estilo Cecil B- DeMille presentado por hormigas.
Goldberg ha hecho películas desde que tenía 12 años; primero le pedía prestado a su tío una cámara VHS, y después usó una cámara robada del novio de su mamá. Las películas de cuando Goldberg era adolescente no necesariamente salieron muy bien en su ciudad natal cerca de Miami, Florida. “En la preparatoria hice un documental sobre mi preparatoria. ‘¿Es una prisión? ¿o un área de juegos? ¿Por qué hay detención? ¿Por qué? ¿Por qué castigarían a los alumnos al obligarnos a no trabajar?’ Les encantó”.
La escuela de cine no salió muy bien. “Era bastante misógino”, dijo Goldberg, “no había leído sobre el feminismo ni había entendido los libros, por lo que no me di cuenta de que no era personal”.
Después, una noche Goldberg compró un boleto para un concierto de Ani DiFranco sólo para haberse encontrado con la cantante antes del espectáculo. La conversación se convirtió en un trabajo para grabar el concierto, lo que se convirtió en algunos conciertos más, lo que se convirtió en un proyecto de documental.
El proceso completo transcurrió como un buen proyecto de documental filmado por una alumna de cine sobre una celebridad en camino al éxito. “Ella fue mi boleto al feminismo”, dijo Goldberg. Con el paso de los cinco años que le tomó a Goldberg y a DiFranco terminar el documental, Goldberg se salió de la escuela de cine, se mudó a Los Ángeles y comenzó a trabajar como ayudante de producción y ha estado en el cine desde entonces.
Mientras tanto, en el borrador de la secuencia de animación de arcilla, el búfalo bebe cerveza y observa con estupefacción la luna. Cada vez que sus ojos se tienen que mover, la cámara se detiene y Goldberg entra y pone un implemento picudo de metal en la pupila de sus ojos de canica y los cambia ligeramente.
Y después el capítulo se termina. Otros cinco minutos más de la película a la pantalla.

