Facundo Cabral falleció la semana pasada. El ícono latinoamericano de 74 años de edad estaba de gira en Guatemala cuando tres autos acorralaron el automóvil en el que Cabral viajaba con David Llanos, su gerente de gira, y Henry Fariña Fonseca, propietario nicaragüense de clubs nocturnos y promotor de conciertos cuando abrieron fuego.
Cabral era un pacifista del tipo más romántico. Su obituario en el periódico New York Times lo citó al decir “una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que le destruya hay millones de caricias que alimentan a la vida”. Se cree que Fariña pudo haber sido la víctima buscada como blanco en la agresión. Fariña sobrevivió y se ha informado que está en recuperación bajo una fuerte vigilancia policial.
Ante los hechos con consecuencia internacional sobre la muerte de Cabral es testimonio que en Guatemala, un país en donde se calcula que una persona que perpetra un delito violento tiene una posibilidad del 99.75 de salirse con la suya, ya se han arrestado a dos hombres vinculados con el asesinato. La policía sigue en busca de más.
Nacido en 1937, Cabral era un escritor (era colega de Jorge Luis Borges durante algún tiempo) y era cantante folk. Huyó de su lugar de origen, Argentina, durante el golpe militar en 1976. Cabral pasó el resto de su vida en exilio internacional y viajó a más de 150 países. Las generaciones de niños, en la Misión y en otros lados han crecido escuchando su música la mayoría canciones de paz, amor y mitología indígena.
Dependiendo de a quién conozca usted, en dónde haya crecido y de dónde sea, Cabral es un ícono cultural primordial, o alguien de quien nunca ha escuchado hablar.
En esta edición de 60 segundos decidimos preguntar: ¿Cómo se siente la Misión ante la muerte de Facundo Cabral?

