Si hubiera algo de comer que no pudiera resistir serían las papas a la francesa y no las galletas. Sin embargo, mi hijo de 4 años tiene algo por el azúcar. Es conocido por fingir que está enfermo para que le de Tylenol para niños, el cual está endulzado con jarabe de maíz alto en fructosa. Algunas mañanas se levanta y, si se le niega algo dulce echa un berrinche tan preocupante que bromeando lo llamo “adicto al azúcar”.
Pero puede que mi broma no esté del todo equivocada. Hoy día, los científicos han estado observando que la relación entre el azúcar, el consumo y los cambios en el cerebro son parecidos a los cambios que vemos con la adicción a las drogas. Le pregunté a mi colega, la Dra. Elissa Epel, experta en estrés y obesidad en UCSF, que me lo explicara.
Naomi Stotland: Diriges un grupo de investigación. ¿Por qué decidiste hacer que el azúcar fuera el tema del simposio de este año?
Elissa Epel: El consumo de azúcar no es un área en la que haya puesto una atención en particular. Estudio cómo el estrés tiene consecuencias en el comer, y una queja en común es que el estrés hace que la gente coma cosas azucaradas, alimentos altos en grasas. Algunas personas prefieren comida salada, pero para la mayoría de las mujeres es el azúcar. Sentimos un impulso por comer alimentos dulces porque nos hace sentir bien. Estimula una parte del cerebro que nos hace sentir placer.
NS: ¿Cree que el exceso de azúcar sea la razón por la que mucha gente tiene sobrepeso?
EE: La razón principal de la obesidad es sencillamente que son muchas calorías. Pero, ¿qué nos hace comer tanto? La gente come de más cuando la comida sabe muy bien (cuando tiene mucha azúcar, pero también cuando tiene sal y grasa).
NS: ¿Cree que la gente puede ser adicta al azúcar, como a los cigarrillos, drogas y alcohol?
EE: Para la mayor parte de nosotros es fácil entender el impulso por lo dulce. Pocos de nosotros realmente entendemos cómo es que el azúcar puede causar una adicción completa y los problemas a la salud que acarrea. Algunas personas experimentan algunos alimentos, en particular alimentos dulces y altos en grasas como si fueran sustancias psicoactivas o psicotrópicas. Afecta la forma en que uno se siente. El estudio de Mary Dallman en ratas de laboratorio en UCSF muestra que el azúcar puede tranquilizar al cuerpo.
La gente que desarrolla una adicción a la comida tiende a tener un historial familiar de drogadicción y/o trastornos emocionales como la depresión y la ansiedad. En la actualidad hay una escala científica [PDF] para medir la adicción alimenticia en humanos; con esto podremos aprender mucho más sobre dicha adicción.
NS: ¿Qué debería hacer una persona promedio para disminuir sus riesgos a la salud en azúcares agregados?
EE: Lo más importante es evitar tener alimentos en la casa o en el trabajo que uno no quiere comer de más ya que si no, uno puede encontrarse comiéndolos incluso antes de tomar una decisión conciente.
Epel, en colaboración con el Centro para Peso, Medio Ambiente y Estrés está patrocinando el cuarto Simposio anual de Obesidad COAST/UCOP el día 2 de marzo. El simposio, que se llevará acabo en UC Davis, explorará la relación entre el consumo de azúcar, el cerebro y la epidemia nacional de obesidad.

