Traducido por Andrea Valencia

En el interior de las ventanas, encima del azulejo blanco y negro a cuadros en un escaparate sin letrero en el 871 de la calle Valencia, el arquitecto Scott Ellsworth pone en exhibición obra artística.

En diciembre hubo un edredón de bicicleta influenciado por la comunidad Amish y que cosieron 33 voluntarios para una rifa. En 2009, el artista local Lynn Rubenzer puso una instalación de tres maniquíes; Scott Williams, cuyos murales se encuentran en lugares como el callejón Clarion, obtuvo una exposición en Los Ángeles después que alguien hubiera visto sus pinturas con esténcil en los escaparates de Ellsworth.

Las ventanas llaman la atención al edificio, pero al pasar al interior por la puerta roja uno podrá encontrar que el arquitecto tiene una historia completa.

Con anteojos redondos y una barba canosa más grande que su cabeza, Ellsworth ha tenido posesión del edificio desde 1975.

En sus 36 años en la calle Valencia, el arquitecto ha observado que el barrio ha cambiado de lo que era barato y lleno de artistas a un lugar para restaurantes. Al mismo tiempo, su negocio ha crecido con dichos cambios.

Ya no escucha mucho del “acento irlandés en el Distrito de la Misión que sonaba como a Boston”.

Vio cómo el desaparecido Jet’s Burgers estaba enfrente de la calle en un estacionamiento abandonado que se convirtió en un parque verde, el cual después atrajo a pandillas y fue remodelado en 1997 para limpiarlo. Junto al lugar de hamburguesas, en Crystal Pistol en los 80, drag queens cantaban opera los sábados por la noche; en los últimos cinco años ha sido Range, un elegante restaurante que hasta el año pasado tenía una estrella Michelín.

Ellsworth también recordó el antiguo sindicato de peluqueros a dos puertas de su oficina y el cual hoy es Curiosity Shoppe desde 2006, y el Phoenix antes conocido como Circle Bar (con el mismo letrero) y el cual servía almuerzo y martinis a hombres de negocios”.

Pero a diferencia de otros que han estado en el barrio desde hace tiempo, Ellsworth no le hace el feo a los cambios.

“Las ciudades son orgánicas…cuando uno no puede pagar la renta, uno cambia”, dijo.

Y algunos de los cambios han sido positivos.

El tráfico de drogas y la violencia asociada enfrente de la calle ha disminuido, y Ellsworth opina que la remodelación de los proyectos de vivienda cerca de ahí hizo que el número de asaltos disminuyera.

Dos controversiales estrategias de la ciudad al haber añadido carriles para bicicletas en 1999 y haber eliminado la ruta de autobús 26 Valencia en 2009 han hecho que las calles sean menos conflictivas –literalmente, dijo.
“Los escaparates ya no se ponen todos negros como antes. Se pueden ver”.

También es un veterano que se ha beneficiado de los cambios.

Ellsworth preparó un borrador del Burger Joint original que abrió en Valencia así como cada uno de los seis restaurantes de la franquicia. (El enlucido del último, el cual estará en el Aeropuerto Internacional de San Francisco, se encuentra en uno de sus escaparates).

Se dirige a sus clientes por su primer nombre y enlista a las personas con las que ha trabajado en la Misión –con mostradores para deli en Rhea’s y Valencia Whole Foods, ayudando con el diseño y asegurando permisos para Jay’s Cheesesteaks y su vecino, Sidewalk Juice, en Dolores Park Café, Duboce Café y con el ahora nuevo café Precita Park Café en Bernal Heights.

“Es trabajo para que el negocio de estos muchachos comience a crecer”, dijo.

Aunque remarcó que el barrio se ha convertido en un lugar de destino y está lleno de restaurantes para la gente que viene del otro lado de la bahía, opinó que todavía hay lugares en donde se puede obtener una comida barata como en Yamo, un restaurante birmano sobre las calles 18 y Misión y Valencia Pizza and Pasta en la esquina de las calles 19 y Valencia.

Una de las herramientas del arquitecto Ellsworth.

Aunque le da la bienvenida a los cambios que ha visto a través de los años, Ellsworth todavía dirige su negocio de arquitectura como lo hizo en los viejos tiempos. Todos los enlucidos se hacen a mano.

“Todavía uso todas estas herramientas”, dijo mientras sostenía un lápiz de acero inoxidable y un antiguo lápiz de palo de rosa.

También colecciona herramientas antiguas de arquitectura como compases, escuadras y bolígrafos diseñados para dibujar dos líneas curvas paralelas. La colección hoy día se muestra enfrente de su oficina y comenzó cuando un dibujante mayor le dio un lápiz de antigüedad.

Desde la mesa de antigüedades y a través de las ventanas se puede ver la obra artística en exhibición. Ellsworth se detiene un comento para conversar. Ha visto a una amiga, la esposa de uno de los artistas en la ventana. Sale del local, pone su mano alrededor de la boca, grita su nombre y la saluda.