Traducido por Andrea Valencia

Aunque no significa que estamos en una película de Star Wars, todos estamos sutilmente interconectados. Una de las maneras es la probabilidad de que carguemos dentro de nosotros una pequeña capa antiadherente, según la información que recopiló el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades así como las estadísticas dadas a conocer el día de hoy por el Programa para el Medio Ambiente y la Salud Reproductiva de UCSF.

En conclusión la capa antiadherente es como la Fuerza, pero menos interesante.

Esto puede que sea algo importante o no. Los químicos en el revestimiento antiadherente para sartenes, mejor conocido como compuestos perfluorados o PFC (por sus siglas en Inglés) han mostrado en algunos estudios que interfieren con nuestros niveles hormonales. Pero en comparación al resto del país, ¿no sería agradable saber qué tanto revestimiento antiadherente para sartenes tenemos en nosotros,?

La palabra local es algo difícil cuando se trata de información del Centro de Control de Enfermedades (CDC, en Inglés). El CDC reúne parte de la más amplia información que existe en referencia al tema de qué químicos se encuentran en los estadounidenses, pero en cuanto a las mujeres embarazadas que han estado bajo evaluación por contaminación medio ambiental, el CDC sigue un código de confidencialidad tan estricto que ni siquiera le dice a las mujeres que estudia lo que ha encontrado en sus cuerpos y mucho menos en qué partes del país se encuentran dichas mujeres.

La información recopilada en el estudio que se publicó hoy –Químicos Medioambientales en Mujeres Embarazadas en los Estados Unidos: NHANES 2003-2004 –el cual analiza niveles en todo Estados Unidos- es fascinante. Las 268 mujeres embarazadas que fueron evaluadas por 163 químicos traían consigo algunos pasajeros interesantes.

Casi todas las mujeres tenían consigo residuos de DDE –el cual se crea cuando el pesticida DDT se descompone, y el cual se prohibió en el país desde 1972. Asimismo los Hidrocaburos Aromáticos Policíclicos a menudo están presentes en los escapes de diesel, carne asada y en el interior de los cometas. Lo mismo sucede con el Triclosán, el cual deja de estar presente en el cuerpo después de algunos días, pero resultó ser tan omnipresente que sorprendentemente apareció en grandes cantidades (se encuentra en todo lo que sea antibacterial y antihongos).

Lo mismo sucede con los ftalatos los cuales hacen que el plástico sea fangoso (esto significa que están en todo lo que sea suave y plasticoso) y en perfumes que huelen mucho (o sea que están en casi todo lo que tiene una esencia). La mayoría de las mujeres evaluadas probaron positivo en cuatro variedades de ftalatos; algunas tenían hasta nueve. Los ftalatos están prohibidos en México, Japón, Argentina y la Unión Europea pero aquí sólo están prohibidos en juguetes para niños de tres años o menos –bajo la conclusión de que existe evidencia de que afectan el sistema masculino reproductor-, en especial evitan que los testículos bajen.

Noticias como estas son preocupantes. Una de las razones por las que Ami Zota, Sc.D., M.S., una de las autoras del estudio de UCSF y miembro en el Programa de Medio Ambiente y Salud Reproductiva, tiene una hipótesis sobre las mujeres que el CDC estudió y a quienes no se les avisa de sus propios resultados debido a que muchos profesionales médicos creen que es información que puede ser temerosa hacérsela saber a un ser humano sin decirle lo que significarían los resultados de una prueba como esta para ellas y sus hijos. Los efectos a largo plazo de químicos como estos son difíciles de saber, ya que hay muchas variables. Los efectos negativos ni si quiera se han comprobado en muchos de los químicos evaluados en las mujeres.

UCSF se encuentra recabando su propio conjunto de información, compilado de pacientes embarazadas que buscan cuidado en el Hospital General de San Francisco. Es caro –entre $2,000 y $5,000 dólares sólo para obtener un análisis químico completo en una sola mujer. Pero el estudio, dirigido en asociación con el Estado de California y la Universidad de California en Berkeley le dará a los investigadores la oportunidad de estudiar las cargas de químicos en mujeres embarazadas de bajos ingresos, un grupo con posibilidad de alto riesgo. A fin de cuentas, el Estado de California tratará ampliar su programa de monitoreo biológico en diferentes regiones del estado, así como otros grupos de alto riesgo al adquirir grandes cargas de químicos como lo hacen los bomberos, trabajadoras en salones de uñas o gente de bajos ingresos.

Hace algunos años, la Dra. Zota tuvo éxito al haberle pedido al CDC acceso a la información de residuos químicos para el estado de California. La seguridad entorno a la información es impresionante ya que aunque la información del país entero está disponible para que cualquier persona la descargue, la Dra. Zota tuvo que viajar a la sucursal del Centro Nacional de CDC para Estadísticas de Salud en Huntsville, Maryland, para poder ver las cifras. Una vez ahí, tuvo que analizar la información en una sala con una computadora sin conexión al Internet. Cuando terminó, examinaron la información que había analizado y le permitieron copiarla a un documento en Word y en un disco duro externo que habían confiscado cuando entró.

La información vale la pena. Otra de las razones que se dan al proteger información regional es que el número de personas estudiadas en cada estado es tan pequeño que al calcular las cifras entorno a las diferencias entre sí y la población en general se comprueba que es inútil. Aunque ese no fue el caso para los californianos. En promedio, tenían en la sangre el doble de cantidad de químicos PBDE resistentes al fuego que el resto de los Estados Unidos, seguramente debido a lo que Zota describe como “las normas en cuanto a muebles” que han resultado en el uso de químicos PBDE usados en California. Aunque casi todas las mujeres embarazadas evaluadas por el CDC tenían algún nivel de PBDE, la exposición prenatal puede llevar a problemas de la tiroides en mujeres embarazadas y posiblemente daño cerebral en el desarrollo del feto por lo que es útil saber que las decisiones regulatorias en California podrían venir con algunos compromisos.

El estudio del Hospital General de San Francisco todavía está en el proceso de reclutar personas pero los resultados ya han comenzado a salir a la luz. Hasta ahora, las noticias son buenas –otro contaminante prohibido en muchos productos a consumidores en los 70 que hoy día aparece en niveles muy bajos- es un recordatorio de que las cosas sí cambian.

En este estudio, los participantes obtienen el resultado de sus pruebas. “Nuestros ideales en cuanto el derecho del paciente a saber es muy importante”, dijo Zota. Tanto ella como otros investigadores se han limitado a no autoevaluarse. “Es tentador” dijo Zota. “Lo he querido hacer desde hace años. Pero por el momento es muy caro”.

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Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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