Traducido por Andrea Valencia

Puede que piense que Ryan Merket está loco por haber renunciado a Facebook –uno  de los lugares más codiciados en el mundo donde trabajar- y haber intentado echar a andar su propia compañía desde cero.

Pero en una época en la que los jóvenes empresarios han estado creando un pequeño nicho para empresas en ciernes en todo San Francisco sin nada más que una computadora portátil y algunos miles de dólares, Merket estaría loco si no lo hubiera intentado.

“Los costos han bajado tanto que cualquier persona con $5,000 dólares puede comenzar un negocio –es increíble”, dijo Merket. “Los límites han bajado muchísimo. El mercado se está recuperando; está renaciendo”.

A diferencia del boom del punto com a finales de los 90, cuando los grupos de capital de riesgo de Silicon Valley invirtieron millones de dólares en compañías en ciernes, ésta se está beneficiando del bajo costo inicial. El software de código abierto ya está disponible. Facebook, Twitter y otros sitios de interconexión ofrecen un laboratorio inmediato. Y la red ya no se trata sólo de vender mercancía sino también de aplicaciones, juegos y otras formas que ofrecen posibilidades monetarias. Todo esto significa que las empresas en ciernes que han encontrado un nicho son financiadas con una fracción del dinero y fuerza laboral que se necesitaba hace una década. Hoy día lo único que se necesita es una persona (o dos) con una buena idea y la ejecución correcta.

Merket dejó Facebook, la compañía con sede en Palo Alto, en el mes de enero para fundar AppBistro, un servicio que ayuda a los negocios a que mejoren sus perfiles de Facebook. El plan de negocios de Merket fue lo suficientemente digno de admiración como para ganarse el respaldo de I/O Ventures, la nueva incubadora de compañías en ciernes ubicada en el café Summit en el 780 de la calle Valencia.

Invirtieron $25,000 dólares y le ofrecieron a Merket ayuda y contactos mientras construía AppBistro en el amplio espacio del segundo piso de I/O con vista al café. Cinco meses después se lanzó la compañía. “Éramos sólo yo y mi socio fundador haciendo que las cosas funcionaran con I/O en un pequeño cuarto”, dijo. “Fue una experiencia maravillosa”.

Por lo menos 500 compañías tecnológicas han encontrado un hogar en San Francisco, de acuerdo con la Oficina de Desarrollo Económico y Fuerza Laboral de San Francisco, la cual comenzó a rastrear dichas estadísticas el año pasado. Así como en el boom del punto com a finales de la década de los 90, la mayoría de las compañías tecnológicas establecidas en San Francisco se encuentran en el barrio SoMa, un equilibrio que no cambiará de manera significativa.

Pero con los años, el Distrito de la Misión se ha beneficiado de una buena parte de Silicon Valley y SoMa. Hoy día, con la necesidad de una infraestructura y un espacio de oficinas como factor menos limitante, estas nuevas y eficientes compañías pueden sobrevivir y funcionar en casi cualquier lugar que lo deseen.

Junto con esta libertad y el hecho de que la Misión se ha convertido en el lugar donde conviven jóvenes de 20 y tantos años con dinero, en un barrio a la moda y que dominan el mundo de alta tecnología no es ninguna sorpresa que el barrio esté atrayendo una parte importante de las nuevas compañías modernas en ciernes –pequeñas, móviles y asequibles.

“Como tendencia general veo que cada vez más habrá compañías en ciernes en el futuro en todo el mundo”, dijo Paul Bragiel, socio de I/O Ventures y tres veces elegido como director tecnológico. “Sin embargo, todavía creo que las más grandes provendrán del Área de la Bahía, y más y más de ellas vendrán a San Francisco –ya que la Misión jugará un gran papel en esto”.

Preparado y Eficiente

No es ningún secreto que la tecnología ha evolucionado a un paso rápido. La forma en que digerimos el contenido en línea ha pasado de la computadora de escritorio en el hogar a la computadora portátil y al iPhone en tan sólo unos años. Al mismo tiempo, el software ha llegado a un punto en el que sólo algunos sabios ingenieros pueden construir, publicar y gestionar un sitio en línea o desarrollar aplicaciones para teléfonos inteligentes con un poco más que una sola computadora portátil.

“A menudo vemos equipos que varían de dos a tres personas”, dijo Bragiel. “Los empresarios tienden a estar mejor educados hoy día, con muchos más recursos, blogs y código abierto. Toma mucho menos dinero lanzar un producto y ver qué tipo de adherencia obtiene”.

Bragiel explica que el frenesí de las pequeñas compañías está atrayendo a gente de todas partes de la industria. “Tenemos a algunas personas del área local que renuncian a compañías más grandes para comenzar sus propias compañías; tenemos compañías en ciernes de universidades en todo el país e incluso tenemos equipos de todas partes del mundo que están tratando de crear una forma de moverse hacia el epicentro de todo”.

Hasta ahora, I/O ha escogido sólo seis compañías en ciernes de una lista de solicitantes: AppBistro, Anomaly Innovations, Social Vision, Damntheradio, Apprats y Skyara.

“Nos estamos enfocando en compañías en ciernes de telefonía, juegos e Internet para consumidores”, dijo Bragiel. “Se basa en el tipo de compañías que yo y mis socios hemos comenzado”.

Steven Ou, Dennis Liu y Jonathan Wu se mudaron de la costa este después de que I/O los hubiera invitado para que añadieran sus nuevas compañías en ciernes al equipo. Skyara, la cual pone en contacto a gente con otras personas que quieren intentar nuevas experiencias como buceo, yoga y fotografía, lo hizo en noviembre.

“Mucha gente talentosa y con creatividad que de otra forma estarían trabajando en intentar subir una escalera corporativa se van para intentar construir algo nuevo”, dijo Wu. “El costo de comenzar una compañía como Skyara es de un límite tan bajo que uno sólo necesita la motivación y las ganas de tomar un riesgo”.

“Hoy día, uno ve mucha más innovación en compañías pequeñas que en el pasado”, dijo Wu. “Creo que una gran parte de esto ha sido el cambio de hardware a software. Y por supuesto con el software y las plataformas en línea uno no necesita grandes presupuestos para construir productos maravillosos”.

La otra gran ventaja que los fundadores obtienen hoy día es la gran red de información que se comparte y que existe en línea. Casi todos los problemas complejos de tecnología tienen una solución en algún foro; casi cualquier pregunta puede responderse con una docena de opiniones.

“Incluso si uno no es un experto en programación o si no está completamente seguro de cómo comenzar una compañía hay muchos recursos disponibles en donde uno puede hacer preguntas y aprender de las experiencias de la gente”, dijo Wu. “En la era del punto com, la mayor parte de la gente aprende en el camino, comete errores y fracasa”.

Además, a diferencia del primer boom del punto com, los inversionistas quieren ver “un camino claro hacia la ganancia”, dijo Sid Gidwani, programador y socio de la compañía de ocho meses de edad Happy Patrons, un sitio en línea que ofrece gestión de interconexión social para pequeñas empresas. “En los días del boom del punto com, todo lo que uno necesitaba era una idea y así se obtenía financiamiento. Hoy día uno necesita mostrar la ganancia o adherencia antes de obtener el financiamiento”.

La Misión: Los Negocios y el Placer

Para muchos fundadores, en particular para los primerizos, la interconexión y la comunidad son vitales. Una de las razones importantes por las que I/O Ventures obtuvo un espacio de oficina en conjunto con el café Summit fue para ofrecer un ambiente laboral casual para la comunidad de compañías en ciernes en la Misión.

“Algunas veces cuando uno creaba una compañía en ciernes lo hacía uno solo durante largas horas e intensa concentración”, dijo Bragiel. “Es agradable hablar con gente que está pasando por lo mismo que uno. Además, uno aprende mucho de otras personas y se puede ahorrar mucho tiempo”.

Cuando Jonathan Wu y sus dos fundadores construyeron Skyara, la solución de problemas y la creación de ideas provino de pláticas con otras compañías en ciernes que probaron ser un bien”.

“Venimos al Summit una o dos veces a la semana para ponernos al tanto con los otros equipos y tener una oportunidad de compartir ideas entre las otras compañías y mentores aquí”, dijo Wu. “Construir una nueva compañía desde cero es difícil, así que es agradable tener gente con la que uno se pueda relacionar”.

Para Alex Polvi, director de la compañía en ciernes Cloudkick, Inc., la Misión fue una opción fácil cuando decidió mudarse de Silicon Valley. Cuando el año pasado se fundó su compañía, la sede estaba en San José porque su incubador inversionista, Y Combinator, los alentó a que lo hicieran. “Pero cuando obtuvimos más adherencia, nos mudamos a San Francisco”, dijo.

Con el espacio de oficinas en The Farm, un complejo multi-usos sobre la calle César Chávez, Polvi opinó que la Misión posee una fuerte atracción para empleados, tanto por trabajo como por razones personales. “Es muy útil; hay muchos lugares a dónde ir a comer algo o ir a tomar café. Y si uno trae a gente de fuera, es un buen lugar donde entretenerlos”.

Polvi opina que las favorables tazas de arrendamiento en The Farm hicieron que la transición fuera más fácil. “En la Misión en particular fue mucho más barato que en otros lugares en San Francisco”.

Bragiel se ha dado cuenta que el atractivo de la Misión, así como evitar viajar desde Silicon Valley hasta acá, ha ayudado a vender el barrio como un posible lugar para compañías en ciernes.

“En el primer boom la mayor parte de las compañías en ciernes estaban en el Valley. El centro de gravedad ha cambiado al norte de la ciudad. Además, muchos de los ingenieros más talentosos y diseñadores viven en la Misión, porque es una parte de la ciudad que es divertida, habitable y asequible”.

Gidwani, de Happy Patrons, opina que las características del barrio de la Misión son una gran mejora a Silicon Valley. “Trabajé en Mountain View. Es una jungla de concreto. Uno no puede caminar por ahí para pensar los problemas”, dijo. “Aquí, si uno tiene un pequeño equipo uno puede salir a caminar, cenar, trabajar mientras cenas o irse a casa a la media noche. La Misión tiene mucho de esto; uno puede trabajar desde cafeterías o ir por una copa con los compañeros de trabajo”.

Gidwani, quien vive en la Misión, hace gran parte de su trabajo en casa o desde cafeterías en el barrio. Tiene conferencias virtuales con su equipo (el cofundador vive en San Diego) por Skype y a menudo viaja sólo para reunirse con sus inversionistas. “En general me levanto a las 9 de la mañana, voy por un café en algún lugar y trabajo ahí durante el resto del día. Algunos días trabajo desde casa. Puede que vaya por un taco o coma algo en un restaurante asiático. Vivir en la Misión me permite hacer eso”.

Follow Us

Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

Leave a comment

Please keep your comments short and civil. Do not leave multiple comments under multiple names on one article. We will zap comments that fail to adhere to these short and easy-to-follow rules.

Your email address will not be published. Required fields are marked *