Traducido por Andrea Valencia

Jueves 21 de octubre de 2010

7:55 a.m.

La directora Hoshino aplaude dos veces para llamar la atención de los alumnos que están en el patio de la escuela  secundaria Moscone. Los alumnos imitan cómo aplaude. Hoshino le recuerda a los niños del simulacro de sismo que se realizará más tarde por la mañana.

“Y recuerden que se tienen que…” y espera a que los alumnos terminen su oración.

“¡Concentrar, concentrar, concentrar!” dijeron al unísono. Los niños se pueden ir a sus clases.

8 a.m.

La clase de tercer año de Gillian Bowley platica amenamente mientras entran de dos en dos en el aula 203. Uno de los muchachos al final de la fila baila a un ritmo que tararea en su cabeza.

Los niños ponen sus abrigos en sus cajas y sacan rápidamente sus folders de tarea que traen en sus mochilas. Dos muchachas caminan hacia la mesa en la que el resto de la clase ha entregado la tarea del día anterior. Una de las muchachas, quien viste un suéter de cierre color morado, presume de su folder y calcomanías de Piolín. Su amiga contempla el folder y se va por las calcomanías.

“Uh, uh, uh”, le advierte la muchacha del suéter morado mientras le dice que no con la cabeza y abraza su folder.

Gillian comienza una cuenta regresiva indicándole a los alumnos que deben entregar su tarea y volver a sus asientos.

“10…9…8…7…”

“¿Quién no está siguiendo los modales Moscone?” preguntó Bowley en respuesta a un griterío de plática espontánea.

8:05 a.m.

Los niños se calman y se acercan a Gillian en uno de los extremos del aula, en donde tienen una alfombra de pasto sintético.

“Si observan nuestra gráfica de las finales en béisbol, ¿a qué equipo debería ponerle una palomilla?” pregunta Bowley.

“A los Gigantes”, susurraron al mismo tiempo.

Los alumnos de tercer año aprenden cómo escribir una W en letra cursiva.

“Se empieza por aquí, hacia abajo y luego hasta arriba. Otra vez para abajo, y después todo hacia arriba y se le pone una colita”, dijo Bowley.

“¿Quién me puede decir alguna palabra del libro “Charlotte’s Web” que comience con la letra W?”

Los alumnos levantan la mano.

Web”, dice un alumno.

“Wilbur”, dice otro.

8:10 a.m.

La clase continúa sobre escribir párrafos. El gran pizarrón dice (en colores de los Gigantes):

Qué: Repasar y revisar nuestros párrafos.

Por qué: para hacer que el tema sobre el que escribimos sea más interesante para el lector.

Los niños leen el propósito de su tarea. Bowley les pregunta qué piensan de las palabras repaso y revisión y su significado. Les pide que compartan la definición con el compañero de clase que tienen a lado.

Mientras comienzan a compartir lo que piensan de las palabras, un hombre vistiendo una chamarra de los Gigantes entra al salón. Tiene en sus manos un par de lentes para leer de algún niño. Una muchacha con zapatos rosa mexicano e imitación de piedras falsas salta de su asiento con emoción y corre hacia su papá.

“Gracias, papi”, le dice en una voz tipluda habiéndole dado un beso y un abrazo.

Bowley comienza la lección sobre repasar y revisar los párrafos, pero nota a una muchacha de cabello café con un suéter azul marino y capucha puesta sobre su cabeza. A diferencia de muchos maestros de mi época, Bowley se inclina y le susurra algo que nadie más puede escuchar. La muchacha se quita la capucha rápidamente.

Los niños analizan las diferentes estructuras de las oraciones con Bowley durante los próximos 35 minutos. Y ha llegado el momento de la sopa de letras.

8:45 a.m.

“¿Cuáles son las palabras interesantes que debería encerrar?” pregunta mientras sostiene un marcador color verde para la sopa de letras.

“Parecido”, responde una muchacha.

Bowley encierra la palabra. “¿Y en esta oración? ¿Qué palabra es interesante en esta oración?”

Todos menos un muchacho con gel en el cabello levantan la mano para contestar. Bowley hace una pausa y señala la oración. Bowley mira al muchacho y espera para ver si ha entendido.

“Estoy buscando una palabra que signifique “lo mismo”, explicó Bowley.

Los ojos del niño se abren y rápidamente levanta la mano. Bowley le da la palabra con una sonrisa en la cara.

“Igual”, responde orgulloso.

Bowley encierra la palabra. La sopa de letras continúa con la siguiente oración.

El mismo muchacho parece tener problemas con la siguiente oración, pero Bowley muestra paciencia. Discretamente va hacia él y lo ayuda. Una vez que entiende, asiente con la cabeza. La búsqueda de palabras continúa.

“¿Hay algún detective aquí?” pregunta.

Se pueden ver un montón de manos en el aire.

Andrea Valencia

Andrea was born and raised in Mexico City, where she graduated as a translator/interpreter. She has been working with Mission Local since 2009 translating content for the Spanish page. Also lives in the...

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