Traducido por Andrea Valencia

Primera: Un Hit Embrujado

El fly de sacrificio de Juan Uribe en la novena entrada para ganar el 4to juego de la NCLS en contra de los Phillies de Filadelfia me persigue.

Roy Oswalt le ganaba por una bola y dos strikes mientras seguía lanzando bolas rápidas. Después lanzó una bola con cambio de velocidad, baja y lejos, el tipo de lanzamiento que hace que Uribe arremeta y quede ponchado.

La noche de miércoles Uribe arremete pero hace contacto –no sale limpio, pero lo hace lo suficientemente bien; le pega exactamente como quiere y en donde quiere. ¿Será habilidad? ¿Será suerte? ¿Será una tanga rosa de manifestación que Aubrey Huff usa abajo de su uniforme?

El béisbol es un juego muy extraño.

Segunda: Sánchez lo Hace Saber

Y no lo que esperábamos saber de Jonathan Sánchez. El plan del juego de los Phillies es aguantar al lanzador de los Gigantes y hacerlo lanzar la bola por encima de la caja de bateo. La declaración que hizo el Distrito de la Misión de San Francisco para Sánchez decía: “Estoy lanzando strikes, Phillies. ¿Cómo le van a hacer?”

En lugar de eso, la declaración que él envió decía algo como esto: “Los Phillies están encima del dinero”.

Una base por bola, otra por lanzamiento y un resultado doble en una carrera. Otra base y una bola alta que resultó en otra carrera. Jonathan lanza 24 veces, de las cuales sólo 11 son strikes. 2-0 favor Phillies.

Tercera: Algo Tonto

Roy Oswalt comienza esta noche para el equipo de Filadelfia. Andrés Torres le da a su segundo lanzamiento el cual hace que la bola caiga en el jardín izquierdo ofreciendo una base. Es una buena señal para los Gigantes. ¿Habrá una mala señal? Los siguientes tres bateadores quedan ponchados.

Para el momento en que Oswalt llega a los 24 lanzamientos, ya ha tenido 20 strikes y ya está en la tercera entrada: es el momento para los problemas.

Comienza, como siempre, con algo tonto. Como regalándole un hit a un lanzador. Veamos qué sucede. Torres le sigue con su segundo hit. Aubrey Huff le pega a una bola en el medio haciendo que Sánchez llegue al plato. Por último, Buster Posey envía una bola botando lentamente hacia la tercera base. Placido Polanco la lleva al cuadrado interno y la lanza para obtener un out, pero le pega a Posey en la parte de atrás y permite que Torres anote. 2-2.

Cuarta: Espíritus Conocidos

Para este juego, me dirijo hacia la laguna desaparecida del barrio, el antiguo Lago Dolores, en donde se cree que pasan el tiempo los espíritus originales de este lugar, en especial en noches lluviosas. Nunca antes en el pasado han sido grandes admiradores de los Gigantes, pero siempre hay una primera vez.

Esos no son espíritus en la calle 16 sino más bien efectos de sonido de espíritus: gritos excesivos, gemidos exagerados y silbidos provenientes de adentro o afuera de Delirium, Kilowatt o Gestalt. ¿Y la lluvia? ¿A quién le importa?

Es la locura de sábado por la noche de los Gigantes.

Quinta: Apagón

Sánchez agarra la onda después de haber caminado al primer bateador en la tercera entrada y haber anotado segunda base. Jeremy Affeldt llega y limpia el tiradero que dejó Sánchez y se encarga de otra perfecta entrada antes de darle la pelota a Madison Bumgarner, el novato que comenzó el miércoles.

La falta de experiencia de Bumgarner como relevo se puede apreciar a medida de que va dando las bases. Pero el muchacho tiene coraje, talento y buena vibra. Se queda ahí y no deja que Filadelfia anote hasta la sexta. En la séptima, Raúl Ibáñez llega a tercera base sólo con un out. Una vez más, Bumgarner apaga la luz del porche e Ibáñez ya no puede ver nada. Javy López no muestra su luz hasta la séptima entrada.

Sexta: ¿No se Puede Sentir Mejor?

Los Gigantes lo intentan pero no anotan; le pegan pero no avanzan. Como los Phillies, no logran cumplir con sus amenazas.

Por ejemplo, Cody Ross (tal vez ha escuchado hablar de él, ¿no?) anota segunda base. Entonces Oswalt poncha a Uribe. Un ponchado y dos corredores en base. Imagínese a los admiradores en Gestalt quienes creían que si gritaban lo suficiente, Edgar Rentería, u Oswalt, o alguien en Filadelfia iban a poder recibir sus vibras. Ahora imagínese el silencio sobre la calle 16 cuando Rentería anota una jugada que poncha a dos corredores en base. A medida que cada entrada termina, la tensión individual y colectiva aumenta.

Séptima: ¡Oooooooooo Sí!

Un bateador puede hacer contacto con la pelota, y posiblemente lograr un juego. Una vez que está en juego, no sabe las consecuencias a menos que…

Hay una especie de disputa en tanto a si Ryan Madson, relevo de los Phillies en la octava entrada, lanzó o no un lanzamiento slider, la cual podría haberse salido o una bola cutter, la cual podría haber fallado y tal vez haberse salido. Como hubiera sido, su lanzamiento llega directo hacia el medio y sólo comienza  a caer cuando Juan Uribe la lanza muy arriba en una perfecta oportunidad, un perfecto encuentro entre bat y pelota y un perfecto arco de la pelota.

Uribe se da cuenta de las consecuencias inmediatamente. Los Gigantes llevan la delantera 3-2.

Octava: Tiempo para Comerse las Uñas, Si es Que Todavía le Quedan Uñas

Los Phillies tienen dos más por batear. En lugar de enviar al relevo Sergio Romo como siempre para la octava entrada, Bruce Bochy se aprovecha del maestro de los Gigantes Tim Lincecum. La multitud en Kilowatt aplaude, pero estoy preocupado (por supuesto). Le digo a cualquiera que me escuche que Lincecum a menudo tiene problemas de control al comienzo de las entradas. Nadie me quiere escuchar.

Poncha a Jayson Werth. Es muy importante. Pero después de dos strikes a Victorino, Lincecum pierde la cabeza. Victorino llega a primera así como Raúl Ibañez. Bochy decide que ha perdido su apuesta, y trae a Brian Wilson para los últimos cinco outs. Wilson ya ha hecho esto antes.

Pero también lo ha estropeado en el pasado.

Novena: Hay que Temerle a los Barbones

“Le va mejor con corredores”, dijo Matt en Kilowatt. “Va a ponchar a los próximos dos tipos, lo sé”, gritó Kyle. Estaba equivocado. Carlos Ruiz se alinea con Aubrey Huff, quien hace que Victorino llegue a segunda base.

Ahora están en el final de la novena entrada. Todo mundo está contando chistes de “tortura”; nadie se está riendo. Después de un out, una base; después de dos outs, otra base. Y aquí está Ryan Howard, un gigante en más de un uniforme, amenazador y apuntando su bat a la barba negra de Brian Wilson. Fox Sports nos dice una y otra vez que a Howard, el gran jugador de los Phillies, ya le hace falta un jonrón o al menos un empate RBI.

Casi pareciera que Wilson está bateando para sí mismo, con Howard como mirón. Wilson lanza bolas rápidas hacia arriba y hacia adentro. Con una cuenta completa de 3-2, el séptimo lanzamiento de Wilson en la secuencia se resbala por un lado de Howard quien observa mientras la bola se cierra hacia la esquina de afuera del plato.

El referí hace la señal de que fue un strike. Wilson hace la señal de la cruz.

La calle 16 se desborda. La calle Misión se desborda. Los Gigantes ganan el banderín de la Liga Nacional 2010. La Serie Mundial contra los Texas Rangers comenzará el miércoles en los bancos del Arroyo Misión.

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Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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