Traducido por Andrea Valencia

Richard Brewer-Hay bebe de un tarro de cerveza clara de trigo con un ligero sabor amargo; al beber, sus ojos se empequeñecen y sus cejas se fruncen un poco detrás de los lentes estilo retro.

“Me sabe a cítrico, a un poco de limón”, comenta de manera informal mientras evalúa el sabor de la cerveza. “Es casi como uno de esos refrescos italianos limonata”.

Brewer-Hay se encuentra tomando en Monk’s Kettle, un pub gastronómico ubicado en las calles 16 y Albion mejor conocido por su menú de cerveza de seis páginas. Brewer-Hay es el hombre detrás de la Cervecería Elizabeth Street, una operación casera cervecera no oficial realizada en el sótano de su hogar en Noe Valley.

Mientras muchas de las cervecerías en el área exponen en el Gran Festival de Cerveza Estadounidense, el primer festival de cerveza que se llevará acabo este fin de semana en Denver, Brewer-Hay y Shaun O’Sullivan, propietario y persona a cargo de la Cervecería 21st Amendment ubicada en SoMa, le darán a Mission Loc@l un recorrido de sus bares favoritos de cerveza artesanal en la Misión.

La cerveza clara que Brewer-Hay está bebiendo proviene del negocio impulsado por una sola persona ubicado justo al norte de Santa Rosa. Sólo se ha hecho una vez, y en la ciudad sólo se puede encontrar en Monk’s Kettle.

Los dos productores de cerveza bromeando afuera de Sycamore.

Lugares como Monk’s Kettle, Shotwell’s, Pi, Rosamunde, y otros que han abierto en años recientes han hecho de la Misión el epicentro de una subcultura de bares que está dedicada a servir cerveza artesanal hecha casi exclusivamente en el Norte de California. Las cervezas artesanales se producen en pequeños lotes en cervecerías independientes o artesanales, y se han convertido en un emblema de la región que valora los productos hechos de manera local, ingredientes sencillos y enfoques creativos a íconos gastronómicos clásicos.

Para finales de julio de este año había casi 1600 cervecerías artesenales con producción en los Estados Unidos, según la Asociación de Cerveceros. En el año pasado, las cervecerías artesenales de los Estados Unidos vendieron alrededor de 282 millones de galones de cerveza.

“Todos aquí despreciamos Bud Light, pero la cerveza se hace de la misma manera”, dijo O’Sullivan al referirse a la diferencia entre cervezas artesanales y las que se producen en serie. “Todos tenemos levadura, malta y lúpulos pero la diferencia está en que los productores de cerveza artesanal están más en contacto con sus materiales”.

Las cervecerías artesanales toman un cuidado especial en exactamente cuáles variedades de ingredientes usan. En su forma inicial, la cerveza se puede hacer con cuatro elementos básicos: cebada malteada, levadura; lúpulos, que son los racimos de flores que le dan la amargura a la cerveza; y agua.

El especial de cerveza clara de trigo amargo Moonlight en Monk's Kettle.

Aún así, los productores de cerveza caseros y artesanales buscan variaciones en tipos de ingredientes o métodos de producción que les permita experimentar con sabores a un nivel que a los productores de cerveza en serie no les sería posible –como a Budweiser y Coors. O’Sullivan, por ejemplo, podría notar inmediatamente la diferencia en la fragancia, por ejemplo, entre el picor floral de los lúpulos Cascade y el sabor amaderado de las hierbas de los lúpulos Willamette. Para la persona promedio, los dos olerían extrañamente a cereal de nueces con uvas.

“Se trata de una instrucción educativa entre iguales”, dijo Christian Albertson, copropietario de Monk’s Kettle al sugerir que el aumento en la disponibilidad de cervezas de producción única y más pequeña depende del conocimiento que se comparta entre cerveceros y degustadores.

Monk’s Kettle tiene más de 170 cervezas en el menú, y de acuerdo con Albertson, se les ha pedido a los bármanes que sepan sobre todas y cada una de ellas.

Después de Monk’s Kettle, la próxima parada en el recorrido de bares de Brewer-Hay y O’Sullivan es Sycamore, el cual abrió hace menos de dos meses sobre las calles Misión y Sycamore.

Brewer-Hay toma un sorbo de Trumer Pilsner, la cual acaba de ordenar, y con la misma mirada inquisitiva que tenía al tomar Moonlight Special, se la pasa a O’Sullivan quien cierra un ojo y mete su nariz en el tarro. Después toma un sorbo de la cerveza clara estilo checoslovaco haciendo buches rápidamente antes de tragar.

Los dos se conocieron hace varios años en una conferencia de producción artesanal de cerveza, y este año ganaron una medalla de oro en la Copa Mundial de Cerveza por una cerveza en la que colaboraron.

“Sabe como a algo más”, dijo O’Sullivan sugiriendo que lo que sea que antes estaba a la venta en el barril no se eliminó por completo del sistema del barril. Brewer-Hay asiente con la cabeza.

“La cerveza es como un grupo de música indie que se hace famoso”, dijo Brewer-Hay, con música de Bob Dylan proveniente de las bocinas del auto de O’Sullivan, mientras los dos cerveceros se dirigen de Sycamore a Bender’s sobre las calles 19 y South Van Ness. “Uno siempre quiere ser esa persona que le muestre el grupo a sus amigos”.

Tanto Brewer-Hay como O’Sullivan tienen una afición por las analogías. Se lo atribuyen a estar acostumbrados a hablar sobre cerveza en el lenguaje cotidiano. “Nunca me van a escuchar decir ‘bouquet’”, dijo Brewer-Hay.

Está en lo correcto. Los dos muchachos hablan de la cerveza sin ningún tipo de presunción la cual a menudo se encuentra en la degustación de vinos. “la cerveza artesanal es muy famosa porque su estilo no es snob”, dijo Brewer-Hay, a lo cual asintió O’Sullivan y añadió que “se trata más sobre ser auténtico”.

Al entrar a Bender’s, las bicicletas de cambios fijos se pueden ver colgadas en la pared, y en esta noche en particular, un empleado de Bender’s prepara una alberca para niños en el centro del piso del bar para una competencia de lucha de gelatina.

Después de haber estado en el refinado y tranquilo Monk’s Kettle unas cuantas horas antes, parece extraño considerar que Bender’s es parte de la misma escena. Aún así, el barman cubierto en tatuajes le sirve a O’Sullivan un tarro de Pliny the Elder, la cerveza doble clara india de la compañía cervecera Russian River, la cual posee numerosos premios, incluyendo dos medallas de oro en el Gran Festival de Cerveza Estadounidense.

“Hace que la gente conviva. Es el concepto original de un bar (public house)”, dijo Brewer-Hay, al referirse al término que dio origen a la palabra pub. “La gente quiere sentir que es parte del barrio”.

Después de Bender’s y después de haber bebido algunas cervezas, Brewer-Hay y O’Sullivan se animan con abrazos y palmadas y recuerdan e imaginando las futuras colaboraciones cerveceras. También hablan de teorías sobre la atracción de San Francisco a la cerveza artesanal.

“Permite que la gente sienta que pertenece a algún lugar. Le permite a la gente decir con orgullo que vive en San Francisco. Y eso es porque en realidad casi nadie es originario de aquí”.

Tiene razón. A penas el 45 por ciento de la población del área urbana en las ciudades de San Francisco y Oakland nació en California, de acuerdo con la información del Censo de 2006.

“Algunas personas están asustadas con las opciones, pero la gente aquí tiende a querer más aventura. Es probablemente lo que los trajo a San Francisco en primer lugar”; dijo Rich Rosen, quien junto con Jen Garris, abrió Pi Bar hacia casi un año. Tanto él como Garris son veteranos de la industrial de la bebida y la comida en San Francisco.

Con su gran mesa comunal junto a una venta que da hacia la calle Valencia, Pi Bar se podría considerar como el clásico lugar para comer pizza y beber cerveza. Pero con un menú que ofrece exclusivamente cerveza por temporada de cervecerías locales se ha convertido rápidamente en el lugar en donde se puede beber más de lo que se puede comer.

Mientras O’Sullivan y Brewer-Hay llegan a Pi Bar para su última bebida de la noche, Garris los saluda con sonrisas familiares.

“Desde que abrimos, sólo hemos tenido a dos personas que han pedido Corona”, dijo Garris. “Sólo uno se fue. Le di Trumer Pilsner al otro y le dije que se producía aquí en Berkeley. Le encantó”.