Traducido por Andrea Valencia

En el tablero de anuncios que cuelga afuera del salón 225 de la secundaria Everett se pueden ver palabras de agradecimiento y amor. Los mensajes son para Cassandra Roberts, una querida profesora de artes y letras durante más de 20 años quien murió unos cuantos días antes del primer día de clases. Tenía 45 años de edad.

Hoy a las 12:20 p.m., habrá una comida formal para Roberts en el patio de la escuela. El personal académico y administrativo tendrá la oportunidad de decir unas palabras sobre ella y plantarán un árbol de duraznos en honor al lugar donde fue enterrada, y el cual fue su lugar de origen –Georgia.

Roberts fue diagnosticada con cáncer hace unos años y durante los últimos tres años había estado bajo permiso médico y participaba como voluntaria en la escuela cuando podía. La gente en la escuela la conocía por su frase favorita: “creeré en uno y cada niño”.

Antes de haberse unido al personal académico en 1997, Roberts estaba trabajando en una oficina durante el día e iba a la escuela por la noche. “Ella solía trabajar con mi tía, por donde está Candle Stick”, dijo Ruben Urbina, miembro del personal de la escuela secundaria Everett, “pero quería ser maestra”.

Urbina dijo que tanto él como Roberts eran cercanos –tuvieron una química inmediata. “Luego luego pude ver que era una persona compasiva”, dijo.

Mientras estaba en Everett, Roberts organizó a concursantes para un evento de oradores que se realizaba cada año en Thurgood Marshall. Tenía de ocho a diez alumnos que podían recitar cuentos conocidos u originales así como discursos en la competencia.

Roberts creía firmemente en el derecho a votar. Cada año, realizaba una elección ficticia con sus alumnos para que se dieran cuenta de la importancia de ejercer su derecho.

Además, Roberts fue pionera del Día de la Paz –un día en el que el programa se centraba en temas sobre la paz y aprendizaje cooperativo. Urbina se encontraba en el comité fundador con ella.

“Estábamos hechos el uno para el otro”, dijo.

Alrededor del 20 por ciento de los alumnos en Everett son afroamericanos, y Roberts era una de los dos profesores negros en la escuela, por lo tanto era muy importante, dijo Urbina.

Roberts era una educadora que provocaba el tipo de inspiración que uno puede recordar por toda una vida, dijo Richard Curci, director de la escuela secundaria Everett, en la reunión de la Junta de Educación del Distrito Escolar Unificado de San Francisco. Roberts “fue una profesora modelo con un gran corazón y nunca se dio por vencida en ningún niño”, dijo. Ella era la inspiración para que fueran a la universidad y se convirtieran en estudiantes de toda la vida.

Everett es una escuela con un bajo porcentaje de rendimiento, pero eso no impidió a Roberts el creer en sus niños, dijo Urbina. “Everett era su corazón”.

Curci dijo que el personal académico recaudó $400 dólares para enviarlos a la familia de Roberts en Georgia.

Los amigos y familia podrán visitar el Augusta Chronicle para firmar el libro en línea.

Patricia Espinosa

Patty Espinosa, from the border town of Mission, Texas, feels at home with the Mission's Latino culture, humming along to the mariachi songs playing during her lunch break. Hearing workers at a taqueria...

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