Traducido por Andrea Valencia

“Simplemente le estaba diciendo a la pobre conductora que había quedado varada que no se preocupara y que este era un barrio seguro”, dijo el Oficial Green de la Estación de Policía de la Misión.

Green, quien acababa de regresar a su posición como oficial en la Misión hace cuatro días, se había detenido para hablar con la mujer que estaba estacionada en doble fila en las calles 14 y Guerrero. La mujer le dijo que el auto estaba descompuesto, que una grúa estaba en camino y que estaba nerviosa de estar ahí con su niño de cuatro años. Le pidió que por favor se quedara hasta que la grúa llegara. Él se vio obligado a hacerlo.

“Y después”, dijo Green, “alguien comenzó a disparar”. Eran las 7:29 p.m. Los que dispararon estaban enfrente de la calle, en Rosa Parks y Guerrero, y parecía que intentaron apuntar un auto que estaba pasando. No le atinaron.

Green lo reportó y fue detrás de los que dispararon, quienes se dieron la vuelta y corrieron hacia los proyectos de vivienda habiendo desaparecido en una multitud de gente en pánico que salió de sus casas al haber escuchado los balazos. Ninguno de ellos tenía ninguna información que darle a Green sobre lo que pudo haber sucedido.

Seis patrullas llegaron al lugar de los hechos en menos de un minuto, dijo Green. “Lo cual es impresionante”, añadió, “porque hoy fue un día particularmente muy ajetreado, con la Feria de la Calle Folsom y todo”.

Recuperaron cuatro cartuchos de bala en el lugar de los hechos, y una bala que quedó en un auto estacionado y el cual recibió una bala desde la azotea. Cuando se le preguntó cómo alguien se las pudo haber arreglado para dispararle a un auto estacionado desde la azotea, Green contestó que “es fácil si uno tiene una mala técnica de disparo”.

Algunos de los presentes comenzaron a dar descripciones de los sospechosos, y después se retractaron inmediatamente. “Probablemente son parientes de la gente que vive ahí. Y la gente no quiere que arresten a sus parientes”, dijo Green, amablemente.

“Por lo que entiendo, cuando volvieron a abrir los Jardines de Valencia, hicieron una investigación a profundidad de los residentes. Pero los problemas se acumulan. Hay diferentes grupos que intentan reclamar el barrio como su territorio. Los hijos de la gente se enreda con pandillas. Y por la forma en que me lo explicaron, la gente tiene miedo de las represalias. Los residentes que hablaron conmigo parecían estar resentidos, y quieren que esto no siga pasando”.

Muchas gracias a los lectores que nos enviaron información y detalles sobre la balacera. Si tiene algo que decir, por favor envíe su comentario a staff@missionlocal.org