Traducido por Andrea Valencia

Más de 100 miembros de la comunidad de la preparatoria Misión se reunieron la tarde del lunes para rendir homenaje a Kathleen Cecil, profesora de Inglés a quien recordaron como alguien dedicada, sarcástica y muy honesta.

El primer día de clases, Cecil padeció de un aneurisma cerebral durante la tercera clase. Permaneció en auxilio vital y falleció dos días después. Hubiera cumplido 62 años de edad el mes que viene; y enseñó en la Preparatoria Misión durante 12 años. Un par de alumnos en el servicio dijeron que recordaban a Cecil parada en la puerta del aula en el primer día de clases. Otros recontaron anécdotas de Cecil que escucharon por parte de sus alumnos.

“¿Entonces, quién debe escribir la referencia, yo o tú?” fue una de las anécdotas de Cecil que uno de los alumnos escribió en la pancarta que se instaló en el servicio en el auditorio de la escuela. “Esto es sólo la preparatoria. La vida sigue”, escribió otro alumno recordando a Cecil en una de las hojas que cubría uno de los muros del pasillo de la Preparatoria Misión.

“Le encantaba enseñar. A diario, creaba planes de lecciones como si fuera el primer día de clases”, dijo el Director Eric Guthertz.

Colegas y alumnos observan fotografías familiares de Cecil después del servicio.

Tom Wishing, esposo de Cecil, estuvo de acuerdo. “Los días en la Misión no terminaban al final del día de clases. Se llevaba a los alumnos con ella en su corazón”.

El cariño duro era una de las tácticas de Cecil. “En el 9no grado, era muy flojo. Ella me hizo hacer mi tarea”, dijo Alvin Blanco-Ramírez, alumno de 11vo grado, presente en el servicio. “Si ella no hubiera estado conmigo durante todos esos años, probablemente todavía estaría en el 9no grado”.

Brianna Frank, alumna de 11vo grado, tuvo el mismo sentimiento. En el servicio, Frank describió estar un poco triste consigo misma por su reacción inicial hacia Cecil. “No puedo creer que estaba enojada con una profesora que intentó ayudarme con todo lo que podía –y me refiero con todo”.

“Gracias por tratar de ayudarme”, le dijo Frank a Cecil.

Frank volteó a ver a Wishing, así como a los dos hijos de Cecil y Wishig, Blair y Daril Cecil-Wishing de 25 y 29 años de edad. “Agradezco mucho todo lo que su esposa y su mamá hizo por mí. No va a ser olvidada”.

Durante el servicio, Wishing le pidió a los alumnos que se mantuvieran fieles al mensaje de Cecil y provocó risa en aquéllos que conocían su temperamento. “Dense ese esfuerzo adicional. Pregúntense, “¿qué diría la Srita. Cecil?” Lo más probable es que estuviera en lo correcto. Por lo menos ella pensaría que está bien”.

Muchos alumnos aludieron a la naturaleza cariñosa de Cecil. Cuando pasaban por problemas familiares, ella escuchaba. En una ocasión, entregó tarea para crédito adicional a la casa de un alumno que había tenido cirugía. El pan de plátano que horneaba de la fruta proveniente de su jardín para sus alumnos era muy popular.

Pero no eran sólo los alumnos los que se sintieron conmovidos por Cecil. “Tenía una gran presencia. Pero no se ha ido. Sé que está aquí con nosotros”, dijo Derrlyn Tom, profesor de 11vo grado para Química quien planea instaurar una beca con el nombre de Cecil.

Fuera del salón de clases, Cecil era miembro ejecutivo de la junta del Sindicato de Educadores Unidos de San Francisco y perteneció a un grupo de apoyo a colegas llamado Teachers 4 Social Justice en donde asistió a retiros para escritores y pasó tres años escribiendo su propio libro titulado Ascension.

A Cecil no le daba miedo dejarse llevar. Blair Cecil-Wishing describió un momento en el que él y su madre fueron juntos a un concierto de rock. “Para ser una señora, bailó mejor que cualquier otra persona”.

Anécdotas de Cecil llenaban una pancarta a lo largo del pasillo.

Por ahora, el salón 213, el salón de la Srita. Cecil, continuará las clases con un nuevo profesor que comenzará mañana.

Una pancarta leía “Rezo por obtener al menos un 3.0 de Honor en la clase de Ms. Cecil”. La pancarta se puede ver en el pasillo principal de la escuela. La Kenya Burke-Ray, alumna de 11vo grado y ex-alumna de Ms. Cecil, fue la primera en firmar la petición. “Me voy a comprometer a eso sólo por ella. Quiero que me vea graduarme. Sé que nos va a estar viendo cuando pasemos a esa etapa”.

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