De la Primera a la Tercera Entrada: Preludio a la Masacre
En el viento caliente y fétido de los bancos del Arroyo Misión, el aire que hace desaparecer a la Bahía del Este con su pincel estilo Beijing, y “sus” Gigantes de San Francisco celebran la Noche de Cultura Japonesa. Se olvidaron de mencionar al Fillmore, pero recordaron enlistar a las naves bélicas. En general, las ceremonias brindan el homenaje común al béisbol como una fuerza para el Bien en el Universo, pero no escucho nada sobre el béisbol japonés como si fuera el mejor béisbol de la actualidad que se juega en el planeta.
El béisbol japonés tiende a enfatizar la velocidad e invisibilidad por encima de la energía en sí misma; un estilo opuesto al juego de anoche que ganaron los Gigantes 11-2 con el ataque de 14 bateos con dos jonrones y cinco dobles. ¿Será que anoche fue una aberración? ¿Cómo le irá al equipo con un buen o al menos decente lanzamiento? Puede ser que esta noche lo sepamos cuando Travis Wood llegue al montículo de los Rojos. Aunque sea sólo un novato, ha sido un salvador en los últimos meses con un ERA de 2.51.
Los Gigantes le hacen a Wood lo que le hicieron a Edinson Volquez anoche; un poco de velocidad, no mucha invisibilidad y mucha potencia. Con dos outs, se encuentra en segunda base cuando Pat Burrell comienza a caminar. Cody Ross, jugador reciente en el equipo, manda al plato a Torres y Pablo Sandoval mandó al plato a Ross y Burrell. En la primera entrada hubo tres carreras anotadas, y en la segunda entrada Freddy Sánchez se llevó un jonrón: el tercero del año.
Con la delantera, Torres se ha convertido en un virtuoso legítimo. Sandoval y Sánchez han despertado de su larga hibernación. Al final de la tercera entrada los Gigantes terminan en la delantera 4 a 1.
De la Cuarta a la Sexta Entrada: Sorpresa y Temor
En las gradas del jardín izquierdo me encuentro sentado con Joaquín, quien nació en Guatemala y creció en San Francisco y sueña con vivir en Cincinnati. Su sufrimiento por los Rojos de Cincinnati es sin duda genuino. “Esto es muy triste”, dijo sosteniendo su cabeza entre sus manos antes de regresar a enviar mensajes de texto y revisar su página en Facebook y jugar con su teléfono. Me muestra un juego en el que hay hamburguesas virtuales a las que uno “puede añadir queso, condimentos, pepinillos…”
Jonathan Sánchez está lanzando esta noche. Joaquín se acuerda con cariño de cómo Jonathan detuvo el patinazo de los Gigantes la semana pasada en Filadelfia. “Es verdad”, digo yo. “Pero en un mundo contradictorio, en un equipo contradictorio con un personal de lanzamiento contradictorio no hay más contradicción en especial que el contradictorio Jonathan Sánchez. Comenzó bien, pero su bola rápida comienza a alentarse al llegar a la tercera base regalando un jonrón a Brandon Phillips. Y le está costando trabajo poner la bola en donde quiere que vaya. ¡Anímate! Ese es mi mensaje para Joaquín mientras los Rojos anotan otra carrera a la japonesa: dos bases, una base por bola y una base sin ser tocado.
“En la mayoría de los juegos de pelota”, escribió alguna vez Chris Matthewson, el gran lanzador del siglo XX para los Gigantes, “llega una entrada de la que depende la victoria o la derrota”. La quinta entrada fue dicha entrada. Con los Gigantes ganando 7 a 2 como resultado de tres jonrones en la cuarta entrada, Phillips le dio a su segundo jonrón de la noche cuando Sánchez intentó engañarlo con un cambio en la velocidad de la bola que lanzó. El siguiente bateador, Drew Stubbs hizo lo mismo habiendo llegado a segunda base en la barrera del jardín izquierdo. Sánchez engañó a Joey Votto con unas cuantas bolas curvas y lo hizo regresar a la bola rápida desvaneciente contra Scott Rolen, quien no pescó el anzuelo. Los dos jonrones de Rolen enviaron a Sánchez a los vestidores.
Con exactamente la mitad del partido jugado, los Gigantes llevan la delantera 7 a 5. “¡Sí!”, exclamó Joaquín quien ahora está emocionado por la posibilidad y entusiasmado porque los Rojos han puesto a Mike Leake para reemplazar a Wood.
¿Cómo respondieron los Gigantes? Ross llega a primera, Sandoval llega a segunda base y José Uribe anota un jonrón. ¿Qué si eso fue todo? No. Freddy Sánchez llega a primera base –otra vez. Nate Shierholtz camina a primera base haciendo que Buster Posey anotara tres carreras al jardín central. Fueron seis carreras en la quinta entrada, a las que se añaden otras tres de la sexta entrada, incluyendo el jonrón del Panda. Fue una respuesta poderosa.
De la Séptima Entrada a la Novena: ¿Todavía Cree que los Gigantes Necesitan un Bat?
Los dos Clásicos Mundiales de Béisbol, en 2006 y 2009 se jugaron en Japón. La primera vez, vencieron a Cuba 10 a 6. La última vez vencieron a Corea 4 a 3, en diez entradas. Los equipos japoneses ganan porque juegan un juego de pelota esencial. De acuerdo con el “Gurú del Béisbol”, los equipos japoneses pasan cinco veces más tiempo entrenando a jugadores en toques por bola, fildeo y corriendo a bases durante el entrenamiento de primavera que sus contrapartes estadounidenses. Más que estadísticas y poder, Japón pone énfasis en la armonía del equipo, sin duda porque a sus ojos el béisbol en un deporte de equipos. El juego japonés no aplaude esfuerzos individuales como los jonrones, aunque sí importan estadounidenses para que los anoten.
Los Gigantes anotaron cuatro jonrones y tres dobles entre 18 hits, un resultado ofensivo impresionante en cualquier noche. La explosión de los hits y las carreras en las últimas dos noches en el estadio han sido llamadas “cavernosas” y un “estadio para lanzadores” que tiene que estar entre los eventos más impredecibles de esta temporada. Para aquellos admiradores que vieron a los bateadores de los Gigantes en el mes de mayo y junio, este es un equipo diferente. Un mejor equipo de bateo, es verdad pero el lanzamiento se ha convertido en algo peligrosamente incierto, como ha revelado el miserable rendimiento de Jonathan Sánchez.
El resto del juego termina rápido. Joaquín ahoga sus penas en una salchicha de media libra y se dirige al Muni.
Todavía estamos a 83 grados, y el viento está tan estancado como Calcuta. El puntaje final: 16-5.

