Traducido por Andrea Valencia

El día miércoles, Tim Ryan cargaba una letrero pesado anunciando sándwiches. Gotas de sudor caían de repente de su cara mientras se agachaba para arreglar el letrero en la esquina de las calles Misión y Sycamore. Las letras en grande anunciaban un patio en la parte trasera.

A principios de esta semana, el Servicio Nacional del Tiempo registró temperaturas insólitas y los residentes de San Francisco, agotados por el calor, se dirigieron a los bares de la Misión que tenían patios al exterior.

“Los lunes es uno de los días más lentos”, dijo Ryan, co-propietario de The Sycamore, refiriéndose a la cantidad de clientes que el bar, el cual sirve comida de alta calidad y el cual lleva un mes de antigüedad, recibe en dichos días. Muchos de los nuevos clientes, dijo Ryan, encontraron su bar al realizar una búsqueda en línea de bares con patios al exterior en la Misión. “[El negocio]  aumentó muchísimo esta semana”.

Una vez que los clientes llegaron, pidieron cerveza embotellada helada. La demanda de dicho tipo de bebida fue tan alta que Ryan se vio obligado a salir a las 10:00 p.m., del día martes para ir a comprar hielo en cualquier tienda que lo tuviera.

A unas cuantas cuadras de distancia, Zeitgeist tuvo uno de sus días más ocupados del año este pasado martes, de acuerdo con la barman Kristina Simons.

“Es difícil prepararse para una noche como la de anoche [del martes], en especial cuando uno pasa de neblina a un calor abrasador prácticamente de la noche a la mañana”, dijo Simons, recordando las filas que hubo para ordenar bebidas en el bar de hasta cinco personas esperando a las 8:00 pm.

Anticipándose a la cantidad de clientes del día miércoles, la mayoría del personal de Zeitgeist se tuvo que presentar: 3 bármanes, además de media docena de guardias de seguridad, cocineros y asistentes de bármanes.

Paleta de sangría

El Sycamore, el cual dirige Ryan y su hermana Liz, depende de medios más creativos para atender dicho flujo de clientes: preparar una serie de “paletas de sangría”. (Los ingredientes: sangría blanca casera congelada en una cuchara. El precio: $4.00 dólares).

“Fue una locura. Lo anunciamos en línea”, dijo Ryan emocionado. “Incluso la gente comenzó a ordenarlos por adelantado”.

Después de haber atendido a 400 clientes en un día martes, casi el doble de gente en un día entre semana típico para el pub, Ryan ya ha tenido que anticipar que habrá más multitudes, incluso cuando el calor disminuya. El miércoles se pasó el día abasteciéndose de botellas de cerveza Miller High Life y Corona. Y hielo. Mucho hielo.