Desde su oficina en la calle Misión, ubicado justo arriba de una imprenta, la Federación de Equidad ha asumido una opinión general sobre el caso de la Proposición 8, la cual está bajo consideración del Juez de los Estados Unidos Vaughn Walker.
Cualquiera que sea el fallo de Walker en el caso para eliminar la medida que puso a votación en la boleta electoral de 2008 la prohibición del matrimonio entre parejas del mismo sexo (una medida diseñada para derrocar al Tribunal Supremo de California que hace seis meses dictaminó el fallo que autorizaba dicho derecho) habrá una apelación ante el fallo y el caso podría terminar en el Tribunal Supremo. Ese será el resultado que más inquiete a los defensores de los derechos gay.
“¿Será posible que estemos en el punto decisivo en el que podremos ganar este caso en el Tribunal Supremo?”, preguntó Toni Broaddus, directora ejecutiva de la Federación de Equidad. “Cuando uno está en el medio de la historia es difícil saber cuál es el punto decisivo”.
La red con base en la Misión de más de 60 grupos estatales para la defensa de derechos LGBT en los diferentes 45 estados ha intentado “crear una masa crítica” uniforme de leyes y protecciones estatales, dijo Broaddus.
El fallo del Tribunal Supremo sobre el matrimonio gay podría tener consecuencias en dichas protecciones. La Federación de Equidad fue uno de los grupos LGBT que sintió que podría haber sido demasiado pronto para haber dejado que los tribunales decidieran en el caso, dijo Broaddus.
“Habíamos trabajado en alianzas a nivel estatal para tender el trabajo de base y muchos de nosotros nos hemos sentido como si todavía no tuviéramos al tribunal (el Tribunal Supremo)”, dijo ella sobre cómo se sentía cuando el caso se presentó por primera vez.
“Todavía me inquieta”, dijo. “Pero estaría muy sorprendida si perdemos a este nivel”.
Uno de los argumentos en contra de la Proposición 8 en los tribunales fue que el Tribunal Supremo prefiere no adelantarse a la opinión pública. Con base en la dictaminación del fallo de enero de 5-4 que evitó que el Juez Walker hubiera permitido cámaras de televisión en la sala, el punto de vista del tribunal ante la Proposición 8 se podría interpretar como indiferente.
En la columna de los domingos en el periódico New York Times, Frank Rich escribió que una de las razones por la cual el Tribunal Supremo votó en contra de las cámaras de televisión fue que “protegería a algunos espectadores de los compasivos demandantes gay –estadounidenses como cualquier otro que pagan impuestos y cuyas familias, incluyendo cuatro niños, a menudo se encontraban en la sala del tribunal”.
El Juez Anthony Kennedy, a menudo el voto indeciso en casos de derechos civiles, votó con la mayoría de 5-4 en dicho fallo.
Otro hecho tranquilizador para grupos partidarios LGBT: el matrimonio gay tendrá que ganar el voto popular, y en los cuatro estados que se permite el matrimonio entre parejas del mismo sexo –Massachusetts, Connecticut, Iowa y Vermont- ya lo han hecho por medio de sus legislaturas estatales. (El mapa interactivo del periódico Wall Street Journal sobre los derechos para el matrimonio gay a lo largo del país se puede ver aquí).
Broaddus dijo que la victoria de 2008 de la Proposición 8 fue una “lección bastante dura en la democracia” que dejó a la comunidad LGBT “consternada”. El lado positivo, dijo, fue que aumentó el activismo local. Pero pelear en contra de los referendos de los votantes ha probado ser algo difícil.
En el mes de noviembre, los activistas perdieron la batalla de una revocación aprobada por la legislatura de Maine que pondría a votación la ley para matrimonio entre parejas del mismo sexo. Broaddus dijo que no había visto “que la gente se hubiera apurado a ir a la casilla electoral” para este mes de noviembre. Sus organizaciones miembro se están centrando en elegir a funcionarios públicos comprensivos y en observar de cerca el caso de la Proposición 8.
