Traducido por Andrea Valencia

Análisis Previo al Juego: Desarticulado

Este es el 12vo juego sin descanso de los Gigantes en este mes. El segundo fue una serie de tres juegos con los Orioles de Baltimore, el peor equipo de la MLB. Anoche, los Gigantes, los de naranja, ganaron un estimulante de risa. Una hora antes de que empezara el juego en los vestidores, los jugadores ven la televisión, revisan sus teléfonos celulares, juegan dominó o cartas y se visten. Las personas de los medios de comunicación se paran afuera un poco extrañados o se recargan contra la pared, esperando. Se siente un aire incómodo, como una sala en la que la gente se ha olvidado del tiempo; los jugadores están relajados, casi lánguidos, casi en un estado soñador.

Bengie Molina se sienta enfrente de su casillero, más o menos viendo el juego de los Mets. Molina tendrá una tarea importante esta noche al tratar de atrapar el primer comienzo del novato Joe Martínez, a quien acaban de llamar de Fresno. Entonces, ¿cómo ve el viejo veterano el juego de esta noche? ¿Cómo manejará a un nuevo lanzador como Martínez? Les dejo que lancen, dijo Molina. Pero, ¿es necesario tener un nuevo juego en esta situación? Él sabe cómo lanzar; sabe cuales son sus buenos lanzamientos y cuáles son los malos; yo no. Él lanza. Yo los cacho.

Tim Lincecum llega al vestidor, el único jugador que viste una sudadera. Es su cumpleaños. Tiene 26.

El mismo día en el año de 1963, Juan Marichal fue el primero cuyos lanzamientos durante el juego no recibieron ningún bateo en la historia de los Gigantes de San Francisco, él fue el primero cuyos lanzamientos no-hitter fueron de un latino.

Primer Entrada: El Último Latino

Joe Martínez, originario de South Orange, Nueva Jersey y de la Universidad de Boston es el latino más reciente que se ha añadido a la lista de los Gigantes y a quien le llaman para ser el lanzador en caso de que Todd Wellemeyer esté ausente. Y ¿por qué no Madison Bumgarner, se podrá preguntar? Pero esa es otra historia.

Si hizo clic en el hilo del nombre de Joe Martínez, seguramente vio una pantalla con números que miden algunos de sus atributos como lanzador. Existen varios sitios en línea con variaciones en ese tema, pero ninguno de los que encontré me pudieron decir nada sobre su vida más allá del béisbol. Tiene 27 años de edad pero se ve mucho más joven, delgado y es un novato. No parece estar demasiado nervioso hasta que comienzo a ver sus pies.

El primer lanzamiento de Martínez es una bola rápida que se sale de la esquina externa. Encuentra el montículo con su siguiente bola rápida, pero llega a strike. ¿Qué si lanza una tercera bola rápida? Sí, lo hizo. ¿Es posible que Corey Patterson haya lanzado una bola ni muy fuerte ni muy rápida entre el Panda en tercera base y Juan Uribe el parador en corto? Fue posible. Los O’s han anotado, pero Martínez se sale de la entrada cuando Andrés Torres atrapa maravillosamente la bola que Luke Scott arremetió al fondo izquierdo del centro. Otra de las jugadas memorables de “Andrés Torres” tal y como se lee en su puntaje, mientras muestran un video que enseña los momentos más importantes de la semana pasada: “A donde van a morir las bolas predecibles”.

El lanzador de Baltimore, Jake Arrieta, también es un novato cuyo debut en la liga profesional la semana pasada empolvó a los Yankees. Tal vez fue suerte de principiantes. Los tres Gigantes al principio de la primera tuvieron buen contacto, pero todo tiene que bajar. Al final de la primera: Baltimore 1-0

Segunda Entrada: El Hombre Unidimensional

Joe Martínez no es el único jugador de la liga profesional cuya vida fuera de las estadísticas de béisbol es opaca. Mientras las medidas se han vuelto más complejas, con nuevas tecnologías que son capaces de transmitir las cifras en tiempo real, la vida subjetiva del jugador, la cual todavía no se ha resumido en pedazos cuantificables, se hace a un lado. Comparada con el fútbol americano, basketball, soccer y la mayoría de los otros deportes, los jugadores de béisbol son los menos expresivos emocionalmente hablando. Después de haber visto a Oakland, la franquicia de métricas de sable me recordó el movimiento de arte constructivista en la Rusia bolchevique. El constructivismo buscaba minimizar lo subjetivo –la personalidad, ideas y emociones del artista- tanto como fuera posible. El mismo punto de vista global  informaba a la arquitectura avant-garde, psicología y ciencia organizativa de la época.

Alexei Gastev, quien dirigió el Instituto de Trabajo en la época de los 20, realizó experimentos para capacitar a trabajadores a que actuaran como máquinas. En la utopia de Gastev, la gente sería reemplazada por “unidades proletarias”, y el alma humana no sería aprehendida por medio de las emociones sino más bien medida por un cálculo de presión o un velocímetro. La visión se vio rechazada con la llegada de Stalin y el regreso de los clásicos, pero ha encontrado una resonancia inesperada en el béisbol moderno de las ligas profesionales.

Tercera Entrada: el Panda Vuelve a Pegarle

Después de que Martínez haya abandonado otra serie de hits y una carrera al principio de la tercera entrada, el Panda le pega a una bola derechito al centro. No cabe duda. Las sirenas empiezan a sonar antes de que la bola haya llegado a la barda, y Sandoval, quien siempre parece haber perdido peso después de un jonrón, vuela alrededor de las bases. Es el sexto jonrón de este año que realiza el Panda, el jugador con la personalidad más incandescentemente contagiosa en el equipo, en especial cuando hay niños.

Cuarta Entrada: El Cansancio

Martínez parece estar menos cómodo a medida de que el juego transcurre. Continúa moviendo los pies. Tal vez es eso lo que hace, pero no se ve cómodo y no parece estar en sintonía. Eso puede explicar el por qué después de seis lanzamientos Martínez lanza una curva que permite que Adam Jones la mande volando más allá de las gradas izquierdas del campo; los Orioles regresan a la delantera por tres y el aire parece salirse del estadio.

Incluso los Gigantes jadean, pero sólo por un instante; después ponen manos a la obra. Sacan a Martínez de esta entrada y de la siguiente, pero sólo hasta después de que cargó todas las bases y anotó una carrera más. Van 4 a 1 para cuando se va en el medio de la quinta, sin embargo Martínez obtiene una mano amigable por parte del público. Ha lanzado bien, si no es que excelente. Nadie le ha dado apoyo en las carreras por parte de su equipo.

Tramo de la Séptima Entrada: No es un Juego Perfecto

¿Será que Martínez se cansó, o esta noche nos dio una imagen justa de su talento, o será que esta noche presenciamos más de la misma distribución azarosa de lanzamientos, hits y carreras que hemos estado viendo por más de 170 años, o sea, suerte?

Hace dos semanas, en Detroit, al lanzador de los Tigers Armando Galárraga se le negó el juego perfecto cuando el referí de primera base, Jim Joyce, estableció que el 27mo bateador al que se enfrentaría Galárraga hubiera llegado exitosamente a primera base. Las tomas de todos los ángulos mostraron la decisión del referí como flagrantemente equivocada. Inmediatamente se hicieron llamadas de atención para que la MLB interviniera, desestimara la decisión y le diera el perfecto juego a Galárraga. Después de la ola de recriminaciones hacia Joyce, vino otra ola que celebraría el error insistiendo que la MLB no debería desestimar al referí en el campo, porque el error del referí, su juicio subjetivo, argumentaron fue fundamental para el juego.

Novena Entrada: Una Conclusión Compasiva

La noche enfrió rápidamente. Denny Bautista sienta a los Orioles en orden, pero los Gigantes se van sin quejarse y los admiradores corren hacia las salidas. Mañana, el Freak terminará la serie de juegos que comenzó en su casa.

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Mark Rabine has lived in the Mission for over 40 years. "What a long strange trip it's been." He has maintained our Covid tracker through most of the pandemic, taking some breaks with his search for the Mission's best fried-chicken sandwich and now its best noodles. When the Warriors make the playoffs, he writes up his take on the games.

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