Traducido por Andrea Valencia

La jefa del batallón de bomberos Denise Newman explica nuestros cuatro tipos de herramientas. “Aquí tienen herramientas de separación y de palanca –estas son hachas, palancas y ganzúas. Y aquí tienen sus herramientas para cortar y taladrar –estas son hachas, sierras y corta pernos. Y por último, sus herramientas de golpe y demolición –hachas, mazos y arietes.

“¿Qué tienen todas estas en común?” Silencio. Alguien levanta una mano. “¿Hachas?”

“¡Un HACHA! ¡Así es! ¡La mejor amiga de los bomberos!”

Estamos aquí en esta pequeña sala de reunión en una iglesia aprendiendo a cómo salvar vidas por medio de acciones que comúnmente serían ilegales. Aprendemos a cómo destrozar cosas –con hachas- e incluso cuando apenas ha comenzado, es claro que esta es la mejor clase de NERT nunca antes.

La clase de NERT tiene una forma de traer a la vida fascinaciones de la infancia que han estado latentes desde hace tiempo. Después de todo, los verdaderos bomberos dan clases y es difícil imaginarse otra situación en la que alguien podría pasar tanto tiempo con el arquetipo de héroe de la infancia.

Newman explica que la clave de un buen rescate con hacha es encontrar un hacha puntiaguda en la parte superior (es útil al romper ventanas de automóviles y al abrir los seguros de puertas). Además: que no sea muy filosa. Uno no quiere que la cuchilla se quede atorada en lo que sea que uno esté cortando.

¿Cómo romper el vidrio? Hay que pararse a un lado, y golpear muy fuerte en la parte superior con una herramienta lo suficientemente larga. Lo que tendrá que hacer es asegurarse de que no hay vidrio en el marco. En especial el vidrio en la parte inferior, para que la gente no se corte cuando intente escapar. Si lo tiene que hacer rápido, ponga una cobija en donde se encuentra la parte filosa.

¿Qué sucede si hay una puerta de madera? Haga uso de un hacha para crear un espacio abollado alrededor del seguro. Si tiene una puerta metálica podrá acceder al muro de mampostería alrededor de la puerta, ¿no? Ponga su hacha a través de la pared de mampostería (lo mejor posible como para no intervenir con ningún tipo de alambrado eléctrico). “Lo que me gusta”, dijo Newman, “es estar atrapada en un cuarto y romper la puerta. Hay alrededor de 16 pulgadas entre los soportes de montaje. Ir de cuarto en cuarto. Me ENCANTA hacer eso”.

Con eso dicho, le informa a la clase: intenten abrir el seguro de la puerta. “Sé que no quieren. Pero, sólo intenten la puerta antes de derribarla”.

El Hotel Cathedral Hill sobre la calle Van Ness, dijo la Capitán, va a ser demolido y los propietarios le acaban de dar acceso al departamento de bomberos para realizar una capacitación ahí.  La Capitán planea derribar bastantes muros. “Y ¡tienen puertas de metal!” dijo con el tono de voz de alguien que está bastante segura de que le van a dar un pony de cumpleaños.

Newman le cuenta a la clase acerca del incendio que una vez apagó cuando las puertas eran de metal y las bisagras estaban a los lados. “¡Tuvimos que subir una escalera de cincuenta pies de altura hacia la ventana, y para cuando ya habíamos apagado el incendio, el fuego ya había llegado a la azotea de seis edificios vecinos”.

Se detiene por un momento. “Quiero ser cuidadosa con lo que digo. Pero algunas veces uno simplemente se siente así y dice ‘Ese fue un BUEN incendio”. Y los amigos de uno dicen: ‘Que mala eres’. Pero lo que uno quiere decir es: ‘estaba realmente trabajando’. El incendio fue el fuego más insatisfactorio con el cual nunca antes haya estado en contacto”.

Algunos bomberos son más comprometidos que otros –como Newman. La clase percibe a Newman como si le desearan los mejores incendios y nada más, para siempre. A la hora del descanso, la rodean y le hacen preguntas que claramente han estado guardándose durante años como “¿le gusta usar esos grandes trampolines para atrapar a la gente cuando están atrapados en un edificio muy alto y tienen que saltar? (No, dice Newman. A la gente le costaba trabajo aterrizar en el trampolín, y si lo hacían rebotan inmediatamente).

Una parte de la búsqueda y rescate, resulta ser, es saber cuándo buscar. Si un edificio tiene grietas muy grandes alrededor de las puertas y los cimientos, tal vez no sea apropiado. Si uno sí realiza la búsqueda y encuentra a gente herida, hay que cargarlos hacia afuera antes de ayudarlos. Si el edificio se está inclinando, manténgase alejado. Cancele todos los servicios de mantenimiento al edificio, sólo si es seguro hacerlo.

Otra cosa ilegal que se puede justificar ante un desastre es la pintura con spray. Esos mensajes crípticos que la mayoría de nosotros conoce a través de imágenes de casas en las que se realizó una búsqueda después de que los diques se hubieran roto en Nueva Orleans son exactamente lo que veremos en San Francisco después de un gran terremoto.

Una raya oblicua significa que alguien ha entrado a un edificio, no que se ha ido. Una ‘X’ completa significa que un edificio ya ha sido registrado. Una caja alrededor de la ‘X’ significa que el edificio es peligroso, y los resultados de la búsqueda (el número encontrado de heridos y de muertos) se escriben debajo de la ‘X’. La clave, dice Newman, es estar a salvo. “¡Los rescatistas no son rescatados!” grita. “¡Uno no se convierte en parte del problema!”

Un problema inesperado con el rescate, dice Newman, son las cosas. Mucha gente, advierte ella, no estará interesada en abandonar sus casas. “Loa Prieta fue el primer gran terremoto de nuestra generación. No supimos cómo reaccionar cuando la gente se negó a abandonar sus casas y sus cosas”. Si se quieren quedar, dice ella, déjenlos.

Pero lo más importante, advierte ella es “No digan ¡NERT aquí! ¡Al rescate!’ porque si lo hacen la gente va a entender “¡Nerds! ¡Nerds al rescate! Y van a pensar “Ay genial, un montón de nerds’. En lugar de eso digan ‘¡Equipo de Rescate!’”