Alumnos Bajo Ley Dream Obtienen Oportunidad en Ayuda Financiera Estatal

Supervisor David Campos speaks at a press conference at John O'Connell about the importance of applying for financial aid. Photo by Erica Hellerstein.

Supervisor David Campos speaks at a press conference at John O'Connell about the importance of applying for financial aid. Photo by Erica Hellerstein.

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Karen Franco recordó la primera vez que llegó a un salón estadounidense.

Tenía 14 años de edad, era indocumentada, y no hablaba una palabra de inglés. Tanto ella como su mamá estaban huyendo de la violencia de pandillas y se habían mudado a San Francisco de un pueblito en El Salvador llamado Ilopango.

Franco recuerda haber llegado a su clase de biología y habérsele quedado viendo a su profesora que le hablaba en un idioma que no entendía.

“No sabía lo que estaba diciendo lo maestra, estaba confundida. Me daba pena porque quería escribir en inglés, pero no sabía nada”, dijo.

No obstante, para Franco, quien ahora está en la preparatoria John O’Connell, las cosas comenzaron a tomar sentido rápidamente. En tan sólo seis meses, aprendió inglés. Ahora se ha inscrito a la universidad con la espera de que algún día se convierta en pediatra y regrese a El Salvador a ejercer medicina. Su sueño ya se puede volver realidad, gracias a la reciente aprobación de la Ley Dream de California, la cual le permite a los alumnos indocumentados solicitar ayuda financiera estatal. Sin la legislación, dijo Franco, no está segura que hubiera podido costear la educación superior.

“Aunque sea inmigrante, ya tengo la posibilidad de obtener dinero de California”, dijo. “Estoy contenta de poder asistir a la universidad. Soy optimista. No me voy a dar por vencida en mis sueños”.

La disputada ley Dream de California, la cual ratificó en 2011 el gobernador Jerry Brown, le permite a los alumnos indocumentados traídos a los Estados Unidos antes de los 16 años de edad que cumplen con el GPA y requisitos estatales solicitar beneficios de ayuda financiera para estudiantes.

La legislación se dividió en dos proyectos de ley: uno que le garantiza a los alumnos indocumentados acceso a ayuda financiera privada en la forma de becas y subvenciones, mientras que la disposición más controversial, AB 131, le permite a los alumnos indocumentados que son elegibles para la matrícula estatal pedir ayuda financiera estatal, incluyendo las becas Cal Grants.

AB 131 entró en rigor el primero de enero de 2013. En San Francisco, los funcionarios distritales, grupos sin fines de lucro y profesores están ahora en dificultades para asegurarse de que la mayor parte de los alumnos puedan solicitar ayuda financiera.

El martes por la mañana, profesores, administradores, personal de organizaciones sin fines de lucro y políticos se tomaron turnos en el podium durante la conferencia de prensa en la preparatoria John O’Connell para enfatizar la importancia de solicitar ayuda financiera. El evento fue parte de la semana de Concientización de Ayuda Financiera para alumnos de San Francisco, durante el cual las escuelas John O’Connell y la San Francisco International High School presentaron foros vespertinos diseñados para ayudar a los alumnos de último año y a sus papás a solicitar ayuda financiera federal.

Para David Campos, supervisor del distrito 9, este es un tema personal. Campos le dijo al público en la conferencia de prensa del martes que su familia llegó a los Estados Unidos como inmigrantes indocumentados. No podían costear enviarlo a Stanford, en donde adquirió su grado de licenciatura, ni tampoco a la escuela de Derecho de Harvard, en donde adquirió un doctorado en derecho.

“No hay manera en que alguien de mi contexto financiero pueda costear ir a la universidad”, dijo. “La ayuda financiera hace que eso sea posible”.

“Es algo que no platicamos suficiente”.

Huy Do, alumno de último año en John O’Connell de 17 años de edad, se ha inscrito a 13 universidades, con todo y Stanford y la universidad de California en Berkeley. Incluso así entre las varias actividades extracurriculares de Do, tanto él como sus padres tienen que hablar sobre cómo van a pagar la universidad. Ninguno de sus papás asistió a la universidad, así que no ha recibido pauta alguna de ellos, aunque ha hecho lo mejor que puede para encontrar becas y subvenciones.

“Mis papás no pueden costear enviarme a la universidad”, dijo. “No puedo costear enviarme a mí mismo a la universidad. Intentaré hacer que funcione de alguna manera”.

Pagar la universidad es una preocupación para alumnos que se gradúan de las preparatorias, dijo Huy, pero muchos no pueden empezar a platicarlo con sus padres.

“No es que seamos ignorantes, simplemente no queremos preocuparnos de eso”, dijo Kali Mobley, alumno de último año en O’Connell, quien se inscribió a nueve universidades.

Mobley es uno de seis hijos y el primero de sus hermanos en inscribirse a una universidad. Mobley no le ha pedido a sus padres ayuda financiera. Mobley precisó no querer agobiar a su familia.

“Mis padres en realidad no me hablan de eso”, dijo. “La verdad no sé por qué”.

El director Mark Alvarado no pudo decir con seguridad cuántos alumnos indocumentados asisten a John O’Connell. La escuela no le pide a los padres ni a los alumnos que den a conocer esa información. No obstante, a manera de anécdota Alvarado sabe de por lo menos once alumnos indocumentados porque se le han acercado para platicarle de lo que los administradores, profesores y políticos están tratando de esparcir la voz: la ley Dream.

Las graves preocupaciones sobre cómo identificarse al vivir en el país de manera ilegal permanecen entre la población de indocumentados.

“Todavía hay un miedo y ansiedad real que se tiene que considerar”, dijo Alvarado.

Aime Tat, coordinadora de sitio en O’Connell para la organización sin fines de lucro con base en la Misión Seven Tepees, ha lidiado personalmente con preocupaciones de alumnos indocumentados.

Tat trabaja de manera individual con todos los alumnos de último año de O’Connell para determinar los caminos prácticos e individualizados para alumnos después de que se gradúan. Esto incluye colocación laboral, programas de certificado y escuelas de educación vocacional para alumnos de último grado que no asistirán a universidades.

Durante su tiempo en O’Connell, Tat ha hablado con muchos alumnos que han expresado dudas acerca de la viabilidad de pagar para poder asistir a la universidad.

“La primera vez que me senté con un alumno”, dijo Tat, “me dijo: “me encantaría ir a la universidad, pero no puedo”. Fue la primer interacción que tuve con un alumno indocumentado”.

Aunque le ayudó al alumno a encontrar oportunidades de becas y financiamiento, no fue suficiente como para cubrir el costo completo de la matrícula, precisó.

El miércoles por la noche, Tat se integró a un grupo de profesores, administradores y representantes de organizaciones educativas sin fines de lucro para ayudarle a los alumnos y a sus padres a entender cómo pedir ayuda educativa federal. El año pasado, un registro de 250 personas asistieron a la sesión. Este año, 175 alumnos y padres de familiares reservaron para asistir al evento, aunque los voluntarios declararon haber visto a por lo menos 200 personas presentes.

“College Night” brinda tres horas de talleres informativos para alumnos y padres de familia. El taller College 101 para alumnos de 9no y 10mo grado le enseña a los alumnos los puntos básicos de la universidad y el proceso de inscripción, mientras que el taller 201 para alumnos de 11vo año enseña los puntos específicos de la inscripción. En el taller 301 para alumnos de 12vo año, los voluntarios guían a los alumnos a través de una Solicitud Gratuita para el Proceso de Ayuda Federal para el Estudiante.

Una sesión para padres de familia, dirigida por voluntarios y padres de alumnos que están actualmente en una universidad, les ayuda a desmitificar las complejidades del proceso de solicitud de ayuda financiera. Los oradores hablaron del FAFSA, Cal Grants y oportunidades de beca para alumnos, y brindaron consejo práctico para padres de familia sobre la preparación para la universidad. Los talleres se realizan en español y en inglés.

Un panel dirigido por alumnos graduados de O’Connell que se encuentran actualmente en la universidad le dieron a los alumnos de la preparatoria la oportunidad de hacer preguntas personales sobre la vida estudiantil, hábitos de estudio, equipos de deporte y oportunidades laborales en el campus, entre otros temas.

Jocelyn Alonso, líder del panel y estudiante de segundo año de la Universidad Comunitaria, declaró haber deseado tener este tipo de comunicación con colegas mientras fue alumna en O’Connell.

“No apliqué a muchas becas, pero si la gente de mi edad me hubiera dicho tal vez lo hubiera hecho”, dijo. “Me gusta darles información. Es agradable decirles cosas que les podrían ayudar en la vida…para educarlos”.

Esto promueve la concientización, así como la cambiante política, en ayudar a crear un cambio de actitud entre los alumnos y padres indocumentados.

“Hay esperanza. Siempre ha habido esperanza, pero ahora es más concreto”, dijo Tat. “Hay recursos disponibles a los que pueden acceder, y se está convirtiendo en una realidad para ellos el poder ir a la universidad y obtener un título”.

 

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