Inundación de Folsom Podría Desencadenar Demandas

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Después de varios años de negligencia y promesas sin cumplir, un grupo de negocios en el noreste de la Misión planea demandar a la ciudad por no haber impedido el derrame de aguas negras del mes pasado que costó miles de dólares en daños ocasionados por aguas fluviales que saturaron el sistema de desagüe.

No está claro cuántos negocios se unirán a la demanda, pero hasta el momento siete negocios han expresado interés, precisó Thomas Lackey, propietario de Stable Café, quien dirige el esfuerzo. Lackey le dijo a Mission Loc@l que es inaceptable que la ciudad sepa del problema desde hace tiempo y siga habiendo inundaciones.

La Comisión de Mantenimiento Público (PUC, por sus siglas en inglés) de San Francisco, la oficina que se encarga del mantenimiento de las alcantarillas de la ciudad, se negó a comentar directamente sobre las acusaciones de Lackey.

Lackey declaró que después de que las fuertes lluvias lo despertaron a alrededor de las 3:45 de la madrugada del 12 de abril, se vistió y se dirigió a su cafetería. Las tres tapas de las coladeras se salieron y el agua fluía como un río. El daño ya estaba hecho; su edificio en el 2128 Folsom estaba inundado.

Esa madrugada, alrededor de media pulgada de agua de lluvia cayó en tan sólo una hora. Fue la segunda inundación en tres años.

“[La ciudad] intentó arreglarlo, pero no funcionó”, dijo en referencia a los arreglos anteriores. “Es la negligencia de varias décadas. No es demasiado tarde; necesitan hacerlo diferente”.

Los negocios afectados opinan que la ciudad ha respondido inmediatamente a la limpieza del desastre. La causa de la inundación todavía está bajo investigación, pero el noreste de la Misión, uno de los puntos más bajos en San Francisco, se ha estado inundando desde hace más de 100 años.

La ciudad está en proceso de pagar un cálculo total de $5 millones de dólares a los demandantes que demandaron por daños por inundación en 2003 y 2004. La inundación de este año ha tenido un costo municipal de $1 millón de dólares en limpieza, según Jean Walsh, vocera de la Comisión de Mantenimiento Público. Eso ha excluido posibles acuerdos judiciales, precisó.

Las inundaciones regresarán, dijeron los expertos, a menos que la ciudad haga arreglos más drásticos.

“Las coladeras que hay están bien, pero no son suficientes”, dijo Greg Braswell, director de información de sistemas de alcantarillado para el Departamento de Obras Públicas. “Para tormentas de mediano o pequeño tamaño, los sistemas están bien. Las malas noticias vienen cuando hay una tormenta muy fuerte y el agua se puede desbordar” a la bahía.

Walsh lo cataloga como “un problema complejo” con “múltiples factores”.

“Tenemos a la gente más inteligente a cargo”, dijo en referencia a los esfuerzos de la oficina por arreglar el problema.

La mañana del 12 de abril, una corriente alta y una lluvia fuerte hizo que las alcantarillas de la ciudad se desbordaran. El agua no fue tanta, pero llegó al sistema inmediatamente. El cascajo en las tuberías alentó el flujo del agua, y como la corriente estaba encima de las salidas del sistema, la salida de emergencia no funcionó, precisó Walsh.

Como las tuberías de alcantarillado en San Francisco transportan agua de drenaje y de lluvia, el volumen a transportar fue mayor que lo normar y por ende las consecuencias fueron mayores cuando el sistema se desbordó a casas y negocios.

Lackey declaró que se enfermó por la bacteria que quedó de la mugre del mes pasado.

Un Problema Histórico

Los problemas de drenaje en las calles 14 a la 18 entre las calles Folsom y Harrison datan de mediados de 1800, según funcionarios municipales. El área solía ser un pantano; la ciudad lo rellenó alrededor de 1860 o 1870, pero no lo hicieron bien, dijo Braswell.

Como resultado, el área ya se ha asentado y en algunos lugares es considerablemente más baja que la calle. “Si uno está de pie en el patio de afuera en el fondo [del Café Stable], en 1870-80 uno hubiera estado de pie 24 pulgadas más arriba”, dijo Braswell.

“Todos estos edificios que se construyeron en 1930 están en buena condición, pero el agua entra  en los edificios más grandes, porque nunca se levantaron,”, dijo.

El 12 de abril, el Café Stable y los edificios de departamentos de la esquina padecieron los daños causados por la inundación.

“Tiene dos opciones: levantar todos los edificios o encontrar otra ruta para que salga toda el agua”, dijo Braswell. “Es fácil. Se trata de hidráulica, ¿entiende?”.

Es fácil, pero no barato. Para elevar sólo el Café Stable, se gastaría entre $150,000 y $200,000, y levantar el edificio adyacente de departamentos costaría entre $700,000 y $800,000 adicionales. Asimismo, hay otros edificios que necesitan que se les levante, y hay más cerca de las calles 14 y Harrison, otra área baja propensa a la inundación.

A corto plazo, la ciudad ha optado por hacer mejoras pequeñas mientras planea una mejor revisión en el futuro.

Algunas de las renovaciones se terminaron en marzo de 2008, incluyendo una nueva tubería de drenaje de 36 pulgadas en la calle Shotwell, una tubería de 60 pulgadas en la calle 18 y una bomba en las calles Shotwell y 17, dijo Walsh. Además, la ciudad instaló una gran estructura de almacenamiento que también se agregó. Poco después, en septiembre de 2010, la PUC instaló nuevas alcantarillas en la calle Folsom a partir de la mitad de la calle 17 a la calle 19.

No obstante, dichos cambios fracasaron en impedir la inundación de la calle Folsom del pasado mes de abril.

“Esto es un reto para cualquier sistema”, dijo Walsh. “No es un arreglo temporal, no es una bala mágica”.

A largo plazo, dijo Walsh, la ciudad pondrá en marcha el Proyecto de Mejora al Sistema de Alcantarillado, un plan multimillonario que solucionará los problemas de inundación en la ciudad. La PUC no comenzará sino hasta dentro de algunos años, declaró Walsh.

Mientras tanto, la inundación seguirá. Stable Café, El Tepa Taquería y otros negocios tuvieron que cerrar durante varios días para que los equipos de limpieza pudieran limpiar el drenaje.

Además, los negocios tendrán que cerrar a fin de mes para que la ciudad pueda reemplazar la tablaroca.

Si Lackey y otros propietarios demandan a la ciudad, no sería la primera vez que sucede. En 2004, un grupo de más de 40 demandantes con propiedades afectadas por inundaciones en Mission Terrace, en el interior y las afueras de la Misión, el Excelsior y SoMA demandaron y establecieron que la ciudad no había hecho mejoras al sistema de desagüe.

La demanda se hizo después de dos inundaciones, una el 13 de diciembre de 2003 y la otra el 25 de febrero de 2004, las cuales saturaron el sistema en el área alrededor de las calles 17 y Folsom. Los propietarios de negocios y hogares presentaron algo conocido como una acción de “compensación por expropiación forzosa”, la cual le permite a los propietarios bajo la quinta enmienda recibir una “compensación justa” en caso de que sus bienes queden descompuestos por uso público.

En este caso, “uso público” se refiere a la inundación por agua y drenaje.

Los demandantes argumentaron que la ciudad sabía que el sistema no aguantaría “incluso la más modesta de las tormentas de invierno”, según la demanda.

Durante el litigio de la demanda de 2004, la ciudad argumentó que tendría que pagar una alta multa por haber arreglado el problema en el pasado, según Mark Epstein del despacho de abogados Seiler, Epsteing, Ziegler y Applegate, en representación de los demandantes.

Asimismo, la ciudad argumentó que la tormenta fue una tormenta como nunca antes.

“Para una tormenta como nunca antes se ha visto, no cabe duda que ha estado pasando muy seguido”, dijo Epstein, en referencia a las inundaciones de 2009 y 2012.

Después de años de litigio, Epstein ganó en 2007 la primera de muchas demandas, y ahora la ciudad está en proceso de pagarle un total de casi $5 millones de dólares, con todo y casi $2.8 millones de dólares de daños a bienes inmuebles, alrededor de $750,000 por disminución del valor de bienes inmuebles, y alrededor de $1.5 millones en cargos por abogados, costos judiciales e intereses.

Epstein afirma que la ciudad se ha dado cuenta que es más barato mantener un sistema imperfecto y llegar a acuerdos conforme presentan demandas, en lugar de construir un mejor sistema.

“Para darle crédito a la ciudad —ha sido más proactiva, muy abierta a trabajar con los demandantes”, dijo.

La Ciudad Hace la Limpieza

Esta vez, la ciudad respondió rápido. Pocas horas después de la inundación del 12 de abril, los equipos de limpieza llegaron al área. Durante días, limpiaron las superficies afectadas de las propiedades, y reemplazaron la tabla roca que seguramente estaba infestada con moho —todo con dinero de la ciudad.

“En realidad mejoraron nuestra cochera”, dijo Juliana Sasken, cuya casa en la calle Shotwell contrajo daños menores por inundación.

Pero, no siempre fue así. Los negocios y residentes le dijeron a Mission Loc@l que la ciudad llegó después de la inundación del 19 de octubre de 2009.

Samuel Picazo, de 66 años de edad, quien vive en el 2104 de la calle Folsom desde hace 42 años, declaró haber visto en por lo menos diez ocasiones que el desborde del desagüe de alcantarillas inundó su edificio de departamentos.

El casero, Boris Chukreef, declaró haber llamado a la ciudad por inundaciones anteriores, pero que no recibió respuesta o ayuda.

“Nos quejamos en el pasado y pedimos que echaran un vistazo y no hicieron nada”, dijo.

Después de la reciente inundación, muchos aceptaron la oferta de la ciudad para limpiar el daño por agua en la tabla roca, pero Chukreef se negó.

“Es más trabajo de lo que soluciona. Yo lo puedo hacer mejor y más rápido”, dijo. “Uno tiene que presentar una reclamación ante la ciudad y se lo reembolsan. Puede ser por un periodo largo. De todas maneras ya nadie vive en la cochera, eso es lo principal”.

Riesgos a la Salud

“Me dan escalofríos cuando veo la lluvia porque sé que ahí viene”, dijo Picazo, un inmigrante mexicano que ayuda con reparaciones generales del edifico. Picazo ha estado limpiando las secuelas de la inundación desde los 90.

Está tan acostumbrado que tiene preparado un botiquín con sus botas y varios ponchos.

El edificio de departamentos de Picazo, construido en 1927, ha padecido por lo menos 10 inundaciones desde principios de los 90. Cuando se inunda, el agua y el drenaje inundan todo el primer piso del edificio, con todo y la cochera y otros tres cuartos. Los cuartos están al nivel de la calle y están vacantes porque la constante inundación los hace inhabitables, dijo Chukreef.

Una de las peores inundaciones fue en 2004, cuando los residuos líquidos y el agua del drenaje inundaron los cuartos que están al nivel de la calle. El olor a alcantarilla era intolerable, y Picazo vio algunos roedores muertos que flotaban entre la basura.

“He visto ratas sin pelo flotando por aquí”, dijo. “Pensé que eran gatos”.

Picazo limpió los pisos y otras superficies, pero la tabla roca y los pisos nunca antes han sido reemplazados. Ha guardado algunos de los muebles que las inundaciones pasadas dañaron. Picazo usa los muebles en su sala de entretenimiento en el primer piso, en donde ve deportes.

Cuando este periodista pasó a verlo en una tarde reciente de lunes, Picazo estaba tratando de arreglar el daño hecho a uno de los pisos.

El día anterior al de las inundaciones del 12 de abril, Picazo fue admitido al hospital con una enfermedad relacionada con el pulmón. No quiso explicar a fondo su diagnóstico pero declaró que estaba relacionado con los pulmones, y que se estaba esparciendo a sus riñones e hígado.

Cuando un doctor le preguntó cuáles eran sus condiciones de vida en su hogar, no mencionó nada sobre la inundación. Nunca antes había considerado que las inundaciones hayan podido tener algo que ver con sus problemas de salud, dijo.

Lackey, el propietario de Stable Café, no duda que su propia enfermedad pulmonar esté relacionada con las inundaciones. Poco después, tomó antibióticos brevemente aunque la semana pasada se volvió a enfermar de una infección bacterial relacionada con el drenaje, precisó.

 

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