Afuera de Ritual Coffee en una mañana con más lluvia que niebla, alrededor de 40 ciclistas en spandex estaban de pie bajo el húmedo brillo de las lámparas de la calle terminándose sus cafés.
A las 6:30 a.m., los ciclistas se subieron a sus bicicletas de pista. El ruido proveniente de la lámina metálica de sus tacos al deslizarse en los pedales con ranuras era como un disparo de salida al comenzar el viaje de 40 millas hacia la oficina central de Google en Mountain View.
Esta no es una excursión en bicicleta que no se vaya a volver a repetir sino un trayecto matutino para un contingente que se hace llamar SF2G ( de San Francisco a Google) —una comunidad de ciclistas del Área de la Bahía unidos por sus habituales viajes matutinos en bicicleta a Silicon Valley.
Días antes, le hice saber al Grupo de Google SF2G mi intención de unirme al FFFF (primer viernes de jugueteo amistoso), en un día NRLB (en donde ningún ciclista se queda atrás) y el cual es una vez al mes. Comenzamos nuestro trayecto en RRR (Ritual Roasters Rollout) y pedaleamos al Estilo III (alrededor de 15 mph, que parecen ser más como 18 mph —un “paso moderado, para poder platicar”, me dijeron—) y tomamos Bayway, un camino de 42.5 millas desde la Misión a Google.
Es la ruta más común, una que mi mente no percibe como “jugueteo amistoso”, pero son tres horas y 40 millas de esfuerzo físico moderadamente gratuito.
Ryan! Mason (“con signo de exclamación”, dijo) opina que al principio, él también pensó que era algo muy fuera de lo común.
“Pensé que sería algo que haríamos de vez en cuando”, dijo Mason, quien ha trabajado en varias compañías tecnológicas en Silicon Valley en los últimos años. “Después me cambié de trabajo y comencé a hacerlo una vez al mes”.

Así es como fuimos en grupo en dirección colina arriba. Subimos la primer gran colina del trayecto hacia Bernal Heights para después pasar por la carretera 101 por entre Visitación Valley y hacia el Parque Bayview.
Para quienes hacen el trayecto por primera vez, el sitio en línea de SF2G brinda instrucciones bastante sencillas. Tal vez sea mejor que intente sólo la primera mitad del trayecto (tome BART hacia Millbrae y después únase al grupo), pero si decide hacerlo desde el principio entonces traiga barras energéticas, agua, una refacción de llanta y use shorts para ciclista. Nunca antes había usado shorts para ciclistas, y no había ido en bici más lejos que15 millas en los últimos tres años.
Cruzamos la 101 a las 7 a.m., y seguimos a lo largo de la Bahía de San Francisco mientras la oscuridad daba pie a un horizonte amarillo. A medida de que el terreno se nivelaba, el paisaje momentáneamente superó mis preocupaciones de no poder lograrlo. El aire pierde el aura de la bruma y el único sonido que se escucha es el tranquilo movimiento de las cadenas de las bicis.
SF2G comenzó en 2005 cuando Scott Crosby, uno de sus cofundadores, tomó un trabajo en Google pero juró no tener que hacer todos los días el trayecto “desmoralizador” hasta Mountain View.
Después de haber descubierto con sus colegas una ruta para ciclistas ya existente de San Francisco a Google, el pequeño equipo hizo del viaje un trayecto matutino habitual. En 2007, los empleados de Google, conocidos por su privacidad, abrieron un grupo de Google y lo hicieron público para que cualquier persona que deseara integrarse lo hiciera.
Cinco años más tarde, el grupo ya tiene casi a 1,800 miembros —ciclistas de Google, Facebook, Apple, Oracle y NVIDIA, por nombrar algunos. Crosby calcula que el 40 por ciento de los ciclistas en nuestro trayecto trabajan para Google.
En el Parque Seal Point —la milla 20—, el grupo se detiene a beber agua. Cuando pongo mis pies en el piso mis piernas recuerden que quieren derrumbarse. En menos de cinco minutos nos volvemos a ir, mis piernas me obligan a quedarme al final de la manada.
Crosby calcula que hay dos trayectos al trabajo todas las mañanas, con ocho a 12 ciclistas que realizan el viaje todos los días. Cualquier persona puede empezar un trayecto al “proponer un viaje” en el grupo de Google SF2G, en donde debe mencionar un punto de partida (a menudo Philz Coffee o Ritual Coffee) y el estilo o velocidad del trayecto.
Las velocidades varían del Estilo 4 (de 13-14 mph en promedio) al Estilo 0 (más de 22 mph en promedio), siendo éste un paso difícil de segui, según el sitio en línea de SF2G. Sin embargo, el Salón de la Fama de SF2G enlista a alguien que terminó la ruta Bayway en una hora con 54 minutos, con un promedio de 22.3 mph.
Después de pasar el Aeropuerto de San Carlos a alrededor de las 8:45 a.m, —la milla no. 28— sufrimos la primera pérdida cuando un empleado de Google en su primer viaje sucumbe a calambres. Nuestro subgrupo de seis ciclistas —el resto ya va adelante de nosotros— se detiene para evaluar la situación.
Carol Liu, analista tesorera superior en Google, tiene una reunión a las 10 a.m. en el campus de Mountain View. Un ciclista veterano se ofrece a quedarse con el principiante lisiado y nosotros continuamos.
Le pregunto a Crosby qué tan a menudo los principiantes no lo logran. “La gente se pierde, se quedan atrás de la barredora”, dijo al referirse al veterano de SF2G designado para “barrer” al final de la caravana y recuperar a algún inocente rezagado. “Se quedan atrás y nadie lo nota”.

La ruta Bayway corre cerca de la ruta de Caltrain, por lo que cualquiera que se pierda tiene un plan de respaldo para poder llegar a trabajar.
En cuanto a las heridas, Crosby precisó que ha habido algunas visitas al hospital, pero que para los miles de trayectos que ha hecho el grupo, el índice de choques es muy bajo.
Aunque los círculos de ciclistas y de tecnología a menudo tienen reputaciones de ser elitistas e intimidadores, pero SF2G es sorprendentemente abierto. “No es como si tuviera que usar spandex en el frío y comprobar su mérito antes de que se pueda convertir en un miembro del grupo”, dijo Mason. Cualquiera puede participar en SF2G, ya sea parte de la comunidad tecnológica o no.
A lo largo de la ruta, los veteranos ofrecen barras energéticas y agua a los principiantes que se la ven difícil. Somos 39 hombres y dos mujeres, y me siento extraño de sentirme tan cómodo y a gusto con todo mundo.
“Creo que para cierta gente se ha convertido en un grupo de amigos”, dijo Mason.
Muchos de los ciclistas —Crosby calcula que alrededor de la mitad— viven en o cerca de la Misión porque el trayecto se ha convertido en una parte central de sus vidas. “Si uno tiene que ir en bici desde el otro lado de la ciudad a las 6:30, será un elemento disuasorio”.
El grupo también sabe cómo parrandear. Todos los viernes, alguien publica en el grupo de Google los detalles de una “fiesta en el coche” de Caltrain. Casi siempre es en el tren 275, el cual se detiene en Palo Alto a las 5:45 p.m. De vuelta en la Misión, la fiesta continúa en el Bar Bender’s en las calles 19 y South Van Ness.
A las 9:30 a.m., pasamos por el Este de Palo Alto y nuestro subgrupo se queda con cuatro ciclistas que se van a sus respectivas oficinas. Estoy exhausto y a punto de “ver estrellitas”, como le llama Crosby al acto de salirse del trayecto debido al cansancio, así que pongo mi cabeza en el manubrio mientras medio platico con Liu.
Con la cabeza abajo, el camino cambia de dirección hacia la izquierda pero me mantengo derecho y termino acostado en una colina de hierbas. Le echo la culpa a la bici. Nos reímos y hacemos el último esfuerzo para llegar a Google, justo a tiempo para la reunión de Liu a las 10:00 a.m. Le tomo una foto mientras se apura para llegar.
Ya solo y en el campus de Google, le sonrío a un guardia de seguridad de Google que me observa extrañado. Me dan ganas de decirle: no se preocupe, no soy una amenaza, pero es que acabo de pedalear hasta aquí desde la Misión.




