Dolores Park Works envió un enlace a un borrador del Informe de Evaluación de Recursos Históricos sobre el parque. Estamos trabajando en un artículo por separado sobre el informe, pero mientras tanto, hemos creado una serie de fotografías del Apéndice que muestra las fotografías históricas del Parque Dolores en comparación con las fotos que se tomaron este verano.

Nota: Nos dejó perplejos la referencia al jurado de Roman Rodríguez de 1952 hasta que un atento lector nos envió un enlace a este artículo en la reviste Time:

En la ficción como en las películas, si no es que siempre así sucede, un buen periodista puede superar a una docena de policías. El Boletín Call de Hearst en San Francisco de la semana pasada (con un tiraje de 160,271) hizo que la ficción fuera un hecho. Para la oficina municipal de Call se comprobó que una muchacha de 17 años de edad había sido encontrada muerta a golpes en un conglomerado de arbustos en un parque de la Misión en San Francisco. El equipo tomó la historia y el periodista Bill Walsh encontró el nombre de uno de los novios de la muchacha.

Le pasó la información al redactor de estilo Bob Hall, un veterano que llevaba trabajando 14 años en el periódico y quien ya una vez había llevado a la policía al hombre asesino. Hall se dedicó a trabajar por teléfono y encontró a Roman Rodríguez de 18 años de edad, quien planchaba pantalones. ¿Conocía Rodríguez a la muchacha? Sí, la conocía; en realidad la había visto la noche anterior.

“De ahí en adelante”, dijo Hall, “lo único que le faltó fue la menor provocación”. Hall lo provocó haciéndole creer a Rodríguez que era un policía. Rodríguez casi admitió casualmente que se había tomado unos tragos con la muchacha, había peleado con ella y la había tirado al piso. Al irse, dijo, “me volteé y vi a un soldado ayudándola”. Hall estaba convencido. Mientras todavía hablaba por teléfono, le escribió una nota rápida al editor de la ciudad Jack McDowell: “Sastre del Hotel Whitcomb (Rodríguez: asesino)”. Los periodistas John Keyes, Walsh y dos fotógrafos se apresuraron al Whitcombs, encontraron a Rodríguez en el teléfono, quien todavía estaba hablando con el redactor de estilo Hall, y lo apresuraron a la sala municipal del Boletín Call.

Lo hicieron sentarse a la fuerza en una silla giratoria de cuero, le mostraron fotos y lo interrogaron mientras le hablaban a la policía. Incluso después de que los policías llegaran, Rodríguez seguía fiel a su historia de no haber matado a la chica. cuando los policías salieron de la sala para decidir qué hacer, el periodista Keyes les dio la respuesta. “¿Por qué no dices la verdad, Roman?”, le dijo a Rodríguez, “ningún jurado creerá lo que nos has dicho…”. “Muy bien”, contestó Rodríguez, “les diré la verdad: yo la maté”. Cuando los policías regresaron, confesó todo.

En 23 minutos, el Call tenía la historia completa en la primera plana justo abajo de un titular seguido de ocho columnas: MUCHACHA DE LA PREPARATORIA MISIÓN ASESINADA, BULETÍN CALL ARRESTA A MUCHACHO.

Después de terminada la confesión, el Call gentilmente admitió a un periodista y a un fotógrafo del Examiner de Hearst, pero el resto de la prensa de San Francisco tuvo que esperar. El editor de la ciudad “Pete” Lee declaró sobre el periódico rival News (con tiraje de 125,625): “nos han dado una paliza”.

Hay muchos detalles interesantes en esta historia, en especial en cuanto a qué tan cerca trabajan los periodistas con la policía, hasta lo que seguramente parece hacerse pasar por un agente.

Además, la abundancia de periódicos que había. El Call colaboró con el Examiner, el periódico socio de Hearst, pero el Chronicle (el cual terminó siendo comprado por Hearst en 2000) y en News (del cual ni siquiera había escuchado hablar antes) se las vieron oscuras. En 1965, el Call se fusionaría con el Examiner.

¿Cuántos periodistas de delincuencia que trabajan de tiempo completo quedan en la ciudad? No muchos. Nos encantaría tener uno. La esperanza con sitios de noticias hiperlocales como Mission Loc@l es que con nuestro pequeño y escaso presupuesto de operaciones podemos dirigir una operación que pueda costear verdaderos periodistas dedicados a un tema. Nuestros costos son ridículamente bajos, pero también lo es nuestra ganancia proveniente de la publicidad.

Estamos trabajando en eso. Sería maravilloso si pudiéramos averiguar cómo ganarnos la vida de esto, y que San Francisco se convirtiera, una vez más, en una ciudad llena de un mercado de noticias que se pelea por la noticia.

Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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