Consejos para Jóvenes Artistas: Jet Martínez

Nombre: Jet Martínez

Lugar donde nació y creció: México

Escuela de Arte: Instituto de Arte de San Francisco (SFAI)

Consejo: Contesta tu teléfono

Mission Loc@l: Entonces, ¿cuándo decidiste ser artista?

Jet Martínez: Estaba estudiando literatura hispana en la Universidad de Colorado. Estaba cursando mi tercer año cuando tomé mi primer clase de pintura. Tenía a un maestro de arte que no era muy bueno como pintor y pensé “si él puede hacerlo, yo también”.

Y fue entonces cuando me salí de la universidad y pasé algunos años trabajando en mi portafolio. Trabajaba en el día y pintaba de noche. Viví la pintura. De joven no tenía una identidad todavía. De repente, ya no era sólo el tipo que trabajaba en Wild Oats. Tramité mis papeles para entrar al SFAI y entré.

ML: ¿Qué aprendiste en la escuela de arte?

JM: La escuela de arte me acomplejó mucho más por mucho tiempo. Cuando me gradué pensé que tal vez podría haberlo hecho yo solo. En especial en el Instituto de Arte, el cual en realidad no enseña tanto técnica sino más bien el arte como práctica espiritual.

¿Qué aprendí? Aprendí a ponerle más [improperio omitido] color. Aprendí a organizar un estudio. Si no sabe cómo mantener sus pinceles limpios, se la va a pasar gastando mucho dinero. Los profesores veían cosas que estaba tratando de hacer y me daban consejos. Me decían: “ya vi que estás tratando de usar dorado aquí. Usa laminado de oro”.

ML: ¿Hiciste murales en la escuela?

JM: Cuando estaba en la escuela íbamos a Dogpatch. Ahí es a donde Barry McGee y toda esa gente iba a practicar su onda. Fue mucho antes de que construyeran la Bahía de la Misión. Antes de que la ruta de trenes pasara por la calle 3. Había, literalmente, plantas rodadoras por las calles. Esas eran las más bonitas. Tendía una lona y la policía pasaba por ahí y me saludaba. Era como si me viera más oficial porque tenía una lona.

ML: ¿Cuál es uno de los murales que hiciste ahí?

JM: ¿Conocer Muybridge? Hice un gibón columpiándose.

ML: ¿Todavía está ahí?

JM: No. Ahora son departamentos loft.

La ciudad era una nuez difícil de roer. Tuve que trabajar mucho para persuadir a la gente a que me dejara pintar en sus muros. Actuaban como si ellos me estuvieran haciendo un favor.

ML: ¿Qué hiciste antes de que te graduaras?

JM: Trabajé en compañías de murales, y como imitador de acabados.

ML: ¿Qué tipo de acabados hacías?

JM: Hacía el clásico acabado toscano de una pared agrietada con una escena toscana a lo lejos. No sé cuántas mcmansiones en Woodside lo tienen. Hice muchos querubines en el cielo. Muchas nubes.

¿Conocer PF Changs? Trabajé en esos murales. Los pintábamos en lonas y después los enviábamos a diferentes lugares. Pinté el Casino Wynn a solo unas millas y millas de formas florales. Completamente banal. Más ruido para el casino. Hice yeso veneciano. Frescos.

ML: ¿Qué tipo de persona contrata a alguien para que haga un fresco en su casa?

JM: La gente presumida. La gente con dinero que quiere que su nueva casa se parezca más a una casa heredada. En una casa tuve que cubrir el interior de cinco chimeneas con un acristalado negro para darle una apariencia de hollín. Yo pensaba “prenda una [improperio omitido] fogata”.

Mi primer trabajo de arte público fue para la ciudad de Oakland. Me contrataron para pintar un mural en la Terminal 2. Ese lugar era de locos. Tenía un buen tamaño y estaba a lado de la banda de equipaje. Me ponía mis audífonos y pintaba, y al voltear veía a 300 personas mirándome.

Entonces, mi esposa, Kelly Ording, y yo hicimos la pieza de Ms. Teriosa a través de la Comisión de Arte de San Francisco. Eso fue divertido. Nos hicieron las preguntas más locas.

Creí que la Comisión de Artes de San Francisco era de una burocracia imposible. Después me di cuenta que era sólo de gente. Si fuera a dar algún consejo sería acercarse a esa gente. Recomendaría el mundo del arte público. Es muy motivante. De verdad quieren descubrir a nuevos artistas jóvenes. El proceso es bastante transparente. Con las galerías uno nunca sabe.

ML: Mucha gente cree que la Misión es un lugar muy artístico. ¿Qué piensas de la Misión como artista?

JM: Creo que…soy director del Callejón Clarion. Y el Callejón Clarion solía ser un mal lugar. En un extremo está la estación de policía y en el otro los peores lugares de crack y heroína en la ciudad. Me choca decirlo pero creo que el arte ha hecho de la Misión un lugar más seguro para los elitistas. No puedo evitar sentirme culpable algunas veces cuando voy a limpiar el callejón y lo hago ver fantástico.

ML: ¿Todavía vives en la Misión?

JM: Irónicamente solía trabajar en las calles 22 y Folsom. Lo hice por algunos años y no pude encontrar trabajo ahí. Después encontramos un lugar en Oakland y de repente tenía un montón de trabajos en la Misión aunque vivía en Oakland. Es como un recuerdo recurrente de la Misión hace 15 años. Fui con el propietario de la abarrotería que estaba en la esquina de donde vivía. Le traje mi portafolio y le dije “puedo pintarle su muro sin costo alguno si me deja hacer lo que yo quiera”.

ML: ¿No aceptó?

JM: No. Me refiero a que era yemenita, y eso puede haber tenido algo ver. Pero no pinto humanos, ni la cara de dios ni nada de eso.

En este momento estoy en un momento difícil. Mi esposa y yo —nuestras carreras comenzaron a moverse cuando llegó nuestro primer hijo. Después se alentó. Después tuvimos a nuestro segundo hijo, justo cuando otra vez comenzaba a levantar vuelo, y después volvió a alentarse un poco más.

Ahora otra vez está levantando vuelo. Trabajo y cuando no estoy trabajando estoy con mis hijos. Me siento como si les estuviera dando el ejemplo cuando trabajo en algo que me encanta. Me esfuerzo por hacer que crear obra parezca de lo más normal.

ML: ¿Hay más artistas en tu familia?

JM: No. Pero resulta ser que mi bisabuelo materno era muralista. Hizo un mural en la ciudad de Kansas. Pero no lo sabía.

ML: ¿A qué se dedicaban tus padres?

JM: Mi mamá era una enfermera misionera católica. Estaba en México, en el medio de la nada —literalmente. En el tipo de pueblo al que hay que viajar 12 horas en avión, 6 en autobús y 5 en burro para llegar.

Un día fue a un puerto cercano para agarrar suministros. Ahí fue a una fiesta de baile y conoció a mi papá.

ML: ¿Y a qué se dedicaba tu papá?

JM: Mi papá era un soldador bajo agua. Me puedo quejar de que mi trabajo es difícil pero él tenía un trabajo duro.

ML: ¿Tienes otro tipo de consejos para jóvenes artistas?

JM: Uno que significa mucho para mí es contestar mi teléfono y correo electrónico. Suena muy trivial pero es muy importante.

Aprenda de ver a sus colegas. Como Chor Boogie. Ese tipo es famoso. Le pidieron que fuera al muro de Berlín y pintara un pedazo del muro. Ese pedazo se vendió por $700,000 dólares. Algunas veces cuando estoy con él, la gente actúa como si fuera Cristo. Pero siempre contesta su teléfono.

O Rigo 23. Su obra es sobre causas sociales. Es importante recordar a gente como Rigo, y darse cuenta de que el arte es sobre la cultura, la sociedad. Todo lo que sabemos de los romanos lo sabemos por medio de su obra.

Uno no necesita ser una estrella. Hay lugar para muchos artistas en el mundo. Y la mayor parte de la gente, sin importar qué tan famosos son, no se pavonean pensando “soy maravilloso”.

Y no acepte hacer algo si no podrá acabarlo. Acábelo.

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