Ya se ha hecho del conocimiento de la gente que el local que solía ocupar Discolandia se convertirá en un restaurante de nombre Pig & Pie. El permiso necesario está programado para posible aprobación en septiembre. El restaurante está programado para posible apertura en noviembre.

Por lo tanto, la pregunta es: ¿qué será del letrero?

La propietaria de Discolandia, Silvia Rodríguez, hizo el letrero para la tienda de discos en 1962 de un letrero más antiguo que decía “La Casa de los Discos”.

Rodríguez compró los negocios por $500 dólares cuando tenía sólo 19 años de edad. Con el paso de algunas décadas, lo edificó como el centro de la escena de la música latina. La descripción del local en su mejor época demuestra un lugar que era en parte un local de discos, y en parte un club social.

Ismael Miranda, el famoso cantante puertorriqueño de salsa, compraba LPs cubanos de guanguanco y guaracha para su inspiración. Oscar D’León, una estrella venezolana de salsa, venía a tomar café cubano, a comprar discos y a escuchar canciones que eran más antiguas que él mismo, dijo Rodríguez. Tito Puente, famoso timbalero puertorriqueño, comenzó a ir al local después de haber visto a Celia Cruz detenerse ahí.

Rodríguez mantuvo abierto el local de discos mucho tiempo después que otros cerraron —Ritmo Latino, Mission Music. “No podía vivir sin Discoandia”, dijo cuando Mission Loc@l la entrevistó el verano pasado. “Me despierto y me preparo para esto. Trabajo por amor al arte”, dijo. Rodríguez cerró el negocio en enero de este año debido a problemas de salud.

En la Misión, en donde las distinciones entre lo público y lo privado a menudo son borrosas, mientras más antiguo se haga algo más tiende a ser percibido como propiedad de la comunidad. El barrio está lleno de gente que todavía están al tanto de la pérdida de 17 Reasons, el letrero de una tienda de muebles desaparecida desde hace casi una década. El letrero continúa presente como un barco fantasma que navega por entre la imaginación local y ha vuelto a aparecer en poemas, obras, libros, tatuajes y programas de televisión.

Cuando Discolandia cerró, para algunos se puso en claro que el letrero poseía una resonancia similar.

Después de haberse hecho del conocimiento de un vecino que le escribió a la Comisión de Conservación Histórica para expresar su preocupación y preguntar qué podía hacerse para proteger el letrero, el nuevo inquilino del edificio, Miles Pickering, le dijo a Mission Loc@l que estaba sorprendido de que la gente se preocupara por la conservación del letrero. Sin embargo, añadió que consideraría seguir la tradición que Rodríguez comenzó de alterar el letrero para poder reemplazar la palabra Disco con una nueva palabra.

Asimismo, Pickering declaró que está contemplando dejar la sección completa que dice Discolandia tal y como está y cambiar el letrero que dice Records, ya que se ha estado corriendo el rumor de que el letrero Records está demasiado salido hacia la calle y que posiblemente se clasificaría como una infracción del código de urbanismo de la ciudad una vez que el espacio cambie de dueño. “No quiero problemas por el letrero”, dijo entonces, “parece ser que podemos cambiar las letras y seguir respetando su historia. Esa es mi opinión, pero podría estar equivocado”.

La semana pasada, el blog de comida Grub Street publicó que Pickering y su socio de negocios, Nathan Overstreet, habían tramitado una licencia para venta de alcohol bajo el nombre de Pig & Pie. No incluye ningún olandia.

El letrero en photoshop.

La noticia se publicó en el blog Mission Mission, y los comentarios pronto abundaron en cuanto al destino del letrero.

Un lector emocionado pronto hizo una imagen en Photoshop de las letras del local que dicen “Porkolandia”.

No exactamente, dijo Pickering, en respuesta. Le encantaba el letrero, dijo. Le encantaba el local.

Sin embargo, dijo, habrá un nuevo letrero. Tendrá una fuente parecida, pero dirá Pig & Pie.

Ambos letreros calificarán para estatus histórico cuando cumplan 50, en 2012. La Ordenanza de Letreros Antiguos [PDF], el cual protege letreros antiguos que ya no cumplen con los códigos municipales, se aprobó el martes pasado por la Junta de Supervisores. Dicha ordenanza, inspirada por la devoción del barrio a un antiguo mural de Coca-Cola en uno de los lados de lo que solía ser una tienda en Bernal Heights, sólo protege a los letreros bajo propiedad de la gente que los posee y que en realidad quieren mantener los letreros.

Es posible que la nueva ordenanza proteja a Pickering de tener que quitar la parte del letrero que dice Records, siempre y cuando no le haga cambios muy notables.

Nicholas Saucedo, agente del propietario del edificio, le dijo a Mission Loc@l en el pasado mes de marzo que Pickering ya había firmado un contrato que le daba la opción de reemplazar el letrero.

Un empleado del Grupo de Recursos Arquitectónicos, una compañía privada con base en San Francisco que se especializa en la conservación histórica, le dijo a Mission Loc@l que la mejor, y posiblemente la única,  forma de conservar el letrero sería ponerse en contacto con los equipos de Urbanismo del Barrio en el Departamento de Urbanismo de San Francisco.

“Usen palabras como ‘ciudadanos preocupados’”, dijo un empleado quien pidió mantenerse en el anonimato. “Organicen una petición de firmas”.

Muchas gracias a Lissette Álvarez y Lisette Mejía por el reportaje que contribuyó con este artículo.

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Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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