A pesar de sus Adversarios, Pollo Campero Intentará Mudarse

No es fácil traer una cadena de pollo frito a la calle Misión, incluso cuando se trata de Pollo Campero, la cadena de comida rápida más popular en Centroamérica.

De esto se ha dado cuenta Carlo Divita, vicepresidente de la corporación de restaurantes ADIR con base en Los Ángeles, en el proceso de solicitar un permiso para poner el primer Pollo Campero en San Francisco en lo que solía ser la tienda Payless en el 2740 de la calle Misión cerca de la calle 24.

La experiencia de Divita tiene todos los elementos de una tragedia del barrio: residentes enojados, un agente de bienes raíces nervioso y problemas reales: ruido, turnos y el olor del pollo frito. Ah, y también hay una preocupación por parte del Centro de Recursos Centroamericano sobre la consecuencia de la comida rápida en la salud, en especial en la línea de la Misión y la tendencia a la obesidad.

Alrededor de dos docenas de vecinos de la calle Bartlett asistieron a la audiencia de la Comisión de Urbanismo en el mes de marzo y escribieron cartas oponiéndose al patio al aire libre que estaría pegado a sus patios traseros y por un momento pareció que los planos podrían haberse guardado.

Pero hace poco Divita escribió en un correo electrónico que todavía está intentando abrir y que ofrecerá “65 trabajos locales en el Distrito de la Misión”. Sin embargo, añadió, “estamos considerando todas las opciones”.

Una cosa sí es segura, dijo, y es que no pueden seguir adelante con las condiciones que la comisión de urbanismo intentó aprobar en la reunión del 3 de marzo y se preocupa de que todavía no se puedan resolver.

La moción fallida podría haber exigido que el restaurante limitara las horas del patio de 10 a.m. a 10 p.m., y reducir el número de asientos en el patio.

El urbanista Diego Sánchez opinó que piensa que la moción se realizó “en respuesta al testimonio”.

La comisión continuará la audiencia el 19 de mayo, y ordenó que el patrocinador del proyecto Ron Wallace de Wallace Architects organice reuniones para negociar con los grupos de la comunidad que se oponían por medio de la oficina del Supervisor David Campos.

Ni Sánchez ni los vecinos han escuchado de ninguna negociación.

Divita dijo que los restaurantes ADIR, una compañía privada que se convirtió en franquicia de Pollo Campero en 2001, ha gastado “bastante” dinero en el proceso de solicitud.

“Nos autofinanciamos y hemos tenido una época difícil como todo mundo en esta crisis”, dijo. “Hacer negocios en San Francisco es mucho más caro que en ningún otro lugar en donde tenemos a nuestra base de clientes”.

Pollo Campero se originó en Guatemala y es tan popular que la gente que regresa a los Estados Unidos de Centroamérica a menudo trae consigo en el avión cubetas y cajas con pollo frito. Ya existen 13 Pollo Campero en Los Ángeles.

Pero la cuestión de que abra uno o no sigue en el aire. Los vecinos, que han gastado dinero en contratar a un abogado y en ordenar un estudio, todavía se oponen al proyecto.

Por un breve periodo, Jeff Cluett, uno de los vecinos, dijo que pensaba que ADIR estaba retirando la solicitud. Pero eso pareció cambiar hace dos semanas más o menos.

Antes de eso, un representante de Wallace Architects dijo que parecía como si el restaurante se hubiera retirado. También leyeron una carta del agente de bienes raíces David Blatteis a mediados de marzo dirigida al comisionado de urbanismo. “Pollo Campero se ha dado por vencido y ha cancelado el contrato de arrendamiento”, escribió Blatteis al informarle a los comisionados que “ustedes son los que están arruinando nuestra ciudad”.

Foto de Philip Pessar (Flickr)

En la misma carta en la que Blatteis llamó a sus vecinos “cochinos” dijo que el patio trasero era “un jardín elegante” con parte en la propiedad del dueño. Cluett dijo que los vecinos nunca habían tenido contacto con Blatteis.

No obstante, con un letrero de “Se Renta” en la ventana y la propiedad enlistada en línea, parecía como si ADIR estuviera retirándose.

Sánchez, de urbanismo de la ciudad, dijo haber recibido “correos electrónicos de gente frustrada en Pollo Campero porque estaban enojados con el resultado de la audiencia y dijeron cosas sobre Pollo Campero y que se iba a retirar”. El patrocinador del proyecto, Wallace, dijo que la cadena de pollo todavía no se ha retirado.

Y en cuanto al letrero de “Se Renta” en la ventana, Wallace explicó que en caso de que pierdan en la próxima audiencia, ADIR podría escoger salirse del contrato de arrendamiento.

Los vecinos en Bartlett permanecen opuestos al proyecto, sobre todo porque temen que el patio con 30 lugares sea ruidoso, oloroso y con mucha luz: todos los elementos que podrían afectar la seguridad y valor de sus hogares.

“Algunas personas se oponen fervientemente a que el restaurante de comida rápida se mude a ese lugar, pero no soy ningún accionista para que no se apruebe bajo estas bases”, dijo Cluett, quien vive en la esquina en común con el patio en una casa con su pareja, perro y gatos.

Cluett dijo que ninguno de los establecimientos de Pollo Campero en los Estados Unidos tienen patios al exterior y que el plan de la calle Misión es el único restaurante de ADIR en donde la gente se podrá sentar.

Solicitaron un restaurante de servicio completo desde el principio, cree Sánchez que para evitar ser clasificados como un gran restaurante de comida rápida. “Cambiaron su modelo de negocios a un restaurante de servicio completo”, dijo Sánchez. “Están diciendo que es más parecido a los restaurantes originales en Centroamérica”.

De acuerdo con el código de urbanismo municipal, ya no se permiten más establecimientos de comida rápida sobre la calle Misión, desde la calle 14 hasta donde termina con Guerrero.

La clasificación de comida rápida incluye un lugar que sea de más de 1,000 pies cuadrados en donde uno paga por la comida antes de consumirla, se le dan al cliente envolturas desechables y contenedores y se le sirve en el mostrador.

Los vecinos de la calle Bartlett se reunieron dos veces con el arquitecto Wallace antes de la primera audiencia. Querían que el restaurante considerara un patio cerrado, o que ampliara hacia afuera el edificio. En una reunión, hablaron sobre el estudio de ruido que Wallace ordenó y describió los pequeños cambios que Charles M. Salter Associates recomendó.

Sin embargo, Cluett y los vecinos no pensaron que el estudio de ruido los detuviera. Cluett dijo que sólo tomaba en cuenta los niveles de ruido en conversaciones cara a cara, sin mencionar música, maquinaria, fiestas o el ruido de cubiertos.

También creen que la barrera del ruido entorno al patio no sería eficiente para los vecinos que viven en pisos superiores y que el follaje entre las yardas en realidad no bloquearía el ruido.

Los vecinos contrataron a su propio asesor de ruido, quien encontró que los niveles del ruido para el proyecto propuesto causarían molestia, interferencia con el habla y alteración en el sueño.

Aunque la mayoría de las cartas en el permiso se oponen al nuevo restaurante, pocos ofrecen apoyo. Phillip Lesser, propietario del Bank of the West, que está en la misma calle escribió que el restaurante “sería una gran ayuda para el corredor de compras del barrio”. Divita y quienes lo apoyan argumentaban que el restaurante ofrecerá trabajos en la Misión y que pondrá un negocio en un lugar vacío en una calle que tiene 20 vacantes.

No obstante, Cluett dijo que Divita nunca respondió las preguntas del comisionado en la reunión sobre si la franquicia había buscado algún otra vacante que podría ser mejor para sus planes.

Aunque Cluett dijo que no puede hablar por todos sus vecinos, para su casa el problema es el patio.

“Estamos felices con cualquier restaurante, cualquier negocio que esté ahí”, dijo. “Preferiríamos que no fuera una cadena y que no sea de comida rápida. Eso no es un beneficio a la comunidad, pero eso no lo pelearíamos. Queremos un negocio en ese espacio. Alentamos a los negocios a que abran en la calle Misión”.

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