Este sábado, Litquake, la celebración anual en San Francisco para la palabra escrita, cerrará con Lit Crawl mientras más de 300 creadores de palabras y escritores se apoderan de las lavanderías de la Misión, la estación de policía y estudios de tatuajes.
A pesar de la gente que se esperaba, este evento será una época insegura para escritores en proceso que cada vez más están en busca de nuevas maneras para publicar su obra. El modelo tradicional de escribir una novela y enviarla a un agente literario, quien circulaba la obra, ya no es la forma más popular de publicar una obra, según escritores que asistieron al evento.
“Me tuve que obligar a salir del pozo literario”, dijo Jesús Ángel García, autor de la novela titulada “Bad Bad Bad”, quien se encontraba entre el público el día lunes en el panel de Litquake en el Centro Fundación. El tema del panel fue cómo navegar el nuevo mundo editorial. “Durante una época tuve a un agente literario, pero parecía estar muy ocupado para darle al libro la lectura apropiada”.
Desde entonces, García ha publicado videos en Facebook y Twitter para llamar la atención y ampliar a su público lector. Esto lo ha hecho adelantándose a la publicación impresa del libro, la cual se publicará el próximo año.
Amy Rennert, agente literaria, comenzó el panel sin dejar ninguna ilusión. “Las cosas ya son bastante difíciles en el mundo editorial; la preocupación más grande es la disminución en la venta de libros de pasta dura”.
Tradicionalmente dichas ventas constituían la mayor ganancia de la editorial, pero con el Internet y la presentación de libros electrónicos en oferta, dicho modelo económico ya no funciona.
“Las casas editoriales son conservadoras”, dijo Rennert. “Están comprando menos títulos, y prefieren apostarle a libros publicados por escritores conocidos”.
Los escritores ya no pueden contar con adelantos de $50,000 a $100,000 dólares que alguna vez se pagaban a nuevos escritores prometedores. Pero no todo fueron malas noticias: “Hoy día hay muchas maneras de publicar su obra, más que nunca antes”, dijo Rennert.
Scott James, moderador del panel y autor de dos novelas best-sellers tituladas SoMa y The Sower, aceptó las nuevas tecnologías y eso le ha retribuido, dijo. “La primera edición de The Sower fue la primer novela que se vendió en formato digital por la casa editorial electrónica Scribd. “Mi libro recibió mucha publicidad, escribieron una reseña el New York Times e inmediatamente obtuve ofertas para una versión impresa”.
“Las grandes casas editoriales tienen que ponerse las pilas”, dijo Jay Hartman, fundador de Untreed Reads, una casa editorial electrónica especializada en escritores independientes. “Los costos de producción de un libro electrónico son mucho menos que lo que cuesta imprimir un libro. Los libros electrónicos están haciendo que la lectura sea asequible a un público más grande”.
Para escritores que no pueden encontrar una casa editorial, Eileen Gittins, directora de la plataforma Blurb para la autopublicación, recomendó la publicación personal. Hubo historias de éxito como la del entrenador físico David Kirsch quien tuvo éxito con Butt Book después de haber obtenido la aprobación de la modelo Heidi Klum.
“Por lo menos, la autopublicación hace que el libro de uno circule”, dijo Gittins. “Es una gran manera de crear un buen ejemplo que se transmite a casas editoriales más tradicionales”.
A fin de cuentas, ya sea la autopublicación o la forma tradicional “si uno quiere ser un escritor exitoso, uno no ha terminado después de haber escrito el libro”, dijo Rennart.
James percibe la lectura social, en la que la gente comparte lo que ha leído por medio de los medios de comunicación social, como la forma en que los escritores pueden interceptar a nuevos públicos de lectores potenciales.
También podría ser una manera para escritores emergentes para que eviten entrar en contacto con casas editoriales. “Todavía falta que veamos que el mundo de libros electrónicos se vuelva muy popular”, dijo James. “Algo escrito por un escritor desconocido podría vender millones de copias de la noche a la mañana. Con plataformas como Amazon, el potencial para que esto suceda es muy grande”.
Hasta ahora, sólo algunas de las nuevas tecnologías le ayudan a los escritores a pagar sus cuentas. En una entrevista telefónica, Robin Ekiss residente de la Misión y escritora de la colección de poesía The Mansion of Happiness, dijo que sólo escribir no paga las cuentas. “La poesía siempre ha estado en crisis”, dijo riéndose, “pero ahora hay muchos diarios que publican en línea y eso es, de hecho, una elitización de lugares para la poesía”.
Como otros, Ekiss sigue una tradición de escribir mientras tiene otro trabajo. “Enseño, dirijo talleres, y reviso anuncios para ayudar a financiar mi poesía”.
“Uno nunca debe esperar ganar dinero como escritor”, dijo Gravity Goldberg, escritor, editor del diario literario Instant City, y uno de los organizadores de Litquake así como residente de la Misión. “¿Cuanto dinero han ganado en primer lugar la mayor parte de los escritores por parte de las casas editoriales? La realidad es que uno regala el trabajo por mucho tiempo”.

