Traducido por Andrea Valencia

Era el momento más alto del boom del puntocom cuando Dan Schmeltzer acompañó a unos cuantos amigos que querían crear un espacio de trabajo para cineastas en el segundo piso de un edificio de la calle Misión.

En ese entonces, la industria del cine en San Francisco se veía saludable. Después, a mediados de la década de los 2000, en parte debido al deterioro del punto com los cineastas comenzaron a migrar hacia otras ciudades, y Schmeltzer comenzó a rentar el espacio de oficina a otras personas.

Hoy día, las personas especializadas en la industria puntocom están de regreso, y el mismo lugar ha prosperado con empresas tecnológicas que están comenzando, consultores y trabajadores independientes. Los espacios de trabajo en la Misión ahora compiten con aquéllos abundantes en tecnología en el barrio SoMa, de acuerdo con la información de la industria.

El nuevo lugar más ambicioso es i/o ventures, el cual ocupará uno de los locales vacantes que dejó el ahora desaparecido New College en el 780 de la calle Valencia.

Los cuatro destacados socios, Aber Whitecomb, Ashwin Navin, Jim Youn y Paul Bregiel, quienes previamente tuvieron puestos altos en compañías como MySpace y Yahoo. Invertirán $25,000 dólares en compañías tecnológicas que están en sus inicios a cambio del 8 por ciento en acciones.

Después de haber recibido 300 solicitudes, aceptaron a cinco compañías. La incubadora también rentará espacios y tendrá una cafetería, de acuerdo con la declaración de un representante de la compañía.

“Queremos tener una parte de nuestro espacio abierto al público para que la gente se pueda reunir, realice eventos y echarle un vistazo a nuestro espacio”, dijo un representante de la compañía en un correo electrónico. “Además, un montón de compañías tecnológicas que están en sus inicios comienzan en cafés”.

No dieron detalles sobre por qué escogieron la Misión, sólo dijeron que les gusta el barrio.

Espacio de trabajo en el 2431 de la calle Misión.

Schmeltzer, el cineasta que ahora vive en Los Ángeles, dijo que “es en realidad un indicador de hacia dónde se dirige la economía. Es para gente que hace las cosas por sí misma, para cineastas independientes es difícil auto-sustentarse”.

Actualmente, el Distrito de la Misión tiene tres espacios de trabajo: una incubadora /espacio de trabajo de una compañía tecnológica híbrida que está en sus inicios, y espacios para “proyectos similares” en los que abundan los trabajadores en tecnología, de acuerdo con su sitio en línea que enlista dichos espacios para trabajar en el mundo. Cuando se les compara, coworking.obworks.com, una página de wikipedia, enlista a SoMa como un lugar en donde se encuentran seis espacios de trabajo.

El espacio de trabajo del grupo Social Venture Technology ubicado en el 650 de la calle Alabama actualmente aloja a un grupo de diseño gráfico y a un abogado que se especializa en ayudar a compañías tecnológicas que están en sus inicios.

Cerca de ahí, Neutral Buoyancy Think Tank aloja a la mayor parte de los desarrolladores, de acuerdo con un anuncio publicitario del espacio.

Según su sitio en línea, Bunker Studios comparte su espacio del Distrito de la Misión con un amplio rango de pequeñas empresas, desde asesores en mercadotecnia a diseñadores web.

Ben Finkel, gerente del espacio de trabajo ubicado sobre la calle Misión y Director de Fluther, prefiere la Misión porque la comida y la renta son más baratas que en SoMa.

El llamado Citizen Space en SoMa, por ejemplo, cobra entre $400 a $425 dólares al mes por un escritorio. Aunque el 2431 de la calle Misión, en donde se encuentra Fluther, no ofrece el mismo tipo de servicios que Citizen Space, el escritorio vale sólo $175 dólares.

Para Wholeshare, una compañía tecnológica que está en sus inicios y que posee un personal de tres personas, la ubicación del 2431 es una buena alternativa. Preparados para anunciar su lanzamiento que sucederá en el otoño, Wholeshare le permitirá a la gente comprar “comida local de calidad” de los agricultores y distribuidores por medio de compra colectiva.

“Los gastos por manejo por tener un local absorben mucho tiempo”, dijo el fundador asociado Peter Woo, quien se mudó a Rodhe Island hace nueve meses.

Otras personas que están en espacios para trabajar dijeron que les gusta la energía y las pistas empresariales. También es mejor que trabajar en cafeterías, muchas de las cuales han dejado de ofrecer el uso de enchufes eléctricos.

Para Finkel, la única desventaja es la falta de privacidad cuando realizan llamadas telefónicas. Hace poco intentó encontrar una antigua cabina telefónica en eBay. Todavía la está buscando.

La encuentre o no, dijo, “nos vamos a quedar aquí tanto como podamos”.

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Rigoberto Hernandez is a journalism student at San Francisco State University. He has interned at The Oregonian and The Orange County Register, but prefers to report on the Mission District. In his spare time he can be found riding his bike around the city, going to Giants games and admiring the Stable building.

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