Cuando se trata de diseñar la futura imagen de la principal vía pública de la Misión todo mundo está de acuerdo en una cosa: no quieren otra calle Valencia.
Los residentes que la semana pasada llenaron una sala de conferencias en el Edificio de Mujeres sí quieren que la calle Misión incluya una variedad de soluciones prácticas como más estacionamiento para bicicletas, más espacio en las aceras, más baños en las estaciones de BART pero también desean que incluya otros elementos como la conservación de la identidad cultural del área y poder protegerla del aburguesamiento.
A diferencia de la anterior reunión que estuvo abierta al púbica y que no tuvo presencia del público, la difusión (el envío por correo de miles de anuncios en tarjetas postales) aumentó la presencia del público a más de 50 personas que representan un amplio grupo.
El llamado Mission Public Life Plan abarca la calle Misión desde la calle 11 hacia el sur a la avenida Highland.
“Antes de que todo esto sucediera, a nadie le importaba la Misión”, dijo Miguel Bustos, residente de la Misión durante toda su vida que quiere proteger y conservar los murales, la “vida de la Misión”.
Bustos espera que los urbanistas respeten la identidad cultural del corredor que intentan remodelar. “Es un barrio latino, nosotros lo hicimos lo que es”, dijo.
Beatrice Gudino, nacida y criada en la Misión, dejó un comentario en el mapa de comentarios: “¿qué habrá disponible para la población existente?” Gudino declaró estar preocupada sobre la intención del Departamento de Urbanismo de limpiar la calle Misión.
“¿Significa no ver las realidades de nuestro mundo? Pobreza, drogas, gente sin hogar… creo que quieren hacerlo más bonito no solo la estética sino la gente”, dijo Gudino.
Andy Blue, otro residente de la Misión desde hace mucho tiempo, expresó su preocupación por el resultado de mejoras superficiales en el área.
“Aunque creo que gran parte de eso son buenas intenciones, hay que considerar las consecuencias”, dijo Blue quien predijo que habrá aumentos adicionales en los precios de bienes raíces y que habrá desplazamiento de pequeños propietarios de negocios; sin embargo, declaró esperar que estas cosas sucederán de todas formas en algún momento.
Varias notas en el mapa de urbanismo reflejaron este sentimiento y ahondaron en él. “¡Que no haya condominios, que no haya aumentos a la renta, que no haya parkletts!” decía un comentario. “Que haya vivienda asequible para la comunidad. Que ya no haya vivienda a precio del mercado aquí”, decía otro. Un tercer comentario decía “que no ‘suavicen’ todo. ¡El barrio existe! ¡No necesitamos un parque con tema latino!”
T.C. Stevenson, quien ha vivido en el barrio intermitentemente desde hace muchos años (y quien fue desalojado a través de la ley Ellis de un departamento en la Misión durante el boom del punto com) respondió con escepticismo a las notas.
“Entiendo eso”, dijo. “Pero, ¿es posible?”
Por el momento, los planes todavía son flexibles. Ilaria Salvadori, la directora del proyecto, declaró que el plan incluye encuestas a fondo y estudios de gente en el corredor de la calle Misión, pero que todavía están abiertos a adoptar la opinión de la comunidad.
Su colega Kimia Haddadan estuvo de acuerdo, e hizo énfasis en que la reunión tenía como propósito darle al público un menú de las opciones de mejora para que escojieran. Haddadan declaró que el proyecto comenzó con una encuesta de accionistas locales, algunos de los cuales declararon no querer ver ningún cambio en absoluto.
“Siempre hemos tenido eso en mente”, dijo. “No podemos continuar a menos de que haya un esfuerzo de la comunidad”.
Los urbanistas declararon que tendrán varias reuniones más. La puesta en marcha no comenzará sino hasta el próximo año. Haga clic aquí para ver una línea del tiempo.
Avísennos qué le gustaría ver y haga su comentario pertinente: ¿cómo se debe ver la calle Misión?

