3135 24th Street, near the corner of Folsom Street, approaches completion but has an uncertain future. Photo by Daniel Hirsch.

El proyecto de edificación en el 3135 de la calle 24 para convertir lo que era un taller mecánico en un desarrollo de uso mixto está listo para terminar la construcción en un mes y ya ha habido desacuerdos sobre cómo debería usarse el espacio comercial.

El proyecto que aprobó el Departamento de Urbanismo de San Francisco hace cuatro años tenía planeado nueve unidades y un espacio comercial en el primer piso administrado de manera colectiva. El proyecto tenía sin duda un ambiente de comunidad, en parte por el legado que tiene. El expropietario Nicolai Porshnikof había estado en el barrio desde hace veinte años hasta que murió en 2004 y se lo dejó a Vladimir Abramov, una amistad del área que era propietario de La Parrilla Grill.

La propuesta que Abramov presentó a la Comisión de Urbanismo en 2009 establece que el espacio comercial de 1.675 pies cuadrados en el primer piso se “usaría como un colectivo comercial para motivar a los pequeños negocios a establecer una presencia comercial y ampliar sus negocios a través de contratos arrendatarios y bajos costos generales”.

“Se suponía que sería una especie de espacio de incubadora para pequeños negocios y espacio comercial”, dijo Erick Arguello, presidente de la Asociación de Vecinos y Comerciantes de la Calle 24, quien ha trabajado con los promotores inmobiliarios iniciales en el proyecto. “Una especie de mercado para operadores pequeños. Por eso la comunidad lo aprobó”.

Sin embargo, eso fue hace cuatro años y desde entonces se han apoderado nuevos propietarios con nuevas ideas. El edificio tuvo una ejecución hipotecaria en 2010, y dos años después, un grupo de inversionistas llamados Knickerbocker SF LLC compró el edificio por $2.9 millones de dólares, de acuerdo con la información encontrada en las escrituras de la propiedad y que Jamed Nunemacher confirmó siendo él el inversionista de Knickerbocker y cofundador de Vanguard Properties cuya agencia de bienes raíces representa la venta del edificio.

Nunemacher describió Kickerbocker como “un puñado de gente de San Francisco”. El grupo planea vender los nueve condominios del edificio así como el espacio comercial del primer piso, según Nunemacher.

Los nueve departamentos de tres a una recámaras miden entre 1.000 a 2.000 pies cuadrados y se venderán a precio del mercado, precisó Nunemacher.

Arguello, por parte de los comerciantes de la calle 24, está preocupado por el uso del espacio comercial. “No queremos más restaurantes”, dijo Arguello y agregó que el número de restaurantes supera el porcentaje de una mezcla saludable de la calle 24.

“Solo espero que respeten el motivo del proyecto: se supone que será parte de un espacio para pequeños negocios”. Eso, agregó, es lo que apoyó la comunidad en el momento en que los urbanistas de la ciudad aprobaron el proyecto.

La Comisión de Urbanismo aprobó de manera unánime el proyecto durante una audiencia de uso condicional en 2009, en parte por la poca oposición de la comunidad.

En esas fechas, se le dijo a la comunidad que el Mission Independent Retail Collective, una organización de comerciantes locales, administraría el espacio.

Arguello declaró que se temía que un nuevo restaurante se mudara y que abriría solo por la noche obstaculizando la oportunidad de traer tránsito peatonal diurno a la calle. Lo que es más, dijo, otro restaurante elegante podría aumentar las rentas sin ayudar a muchos residentes de largo plazo.

“Vamos a poner un Starbucks”, dijo Nunemacher, quien dejó muy en claro que estaba bromeando. “Perdón, simplemente tenía que decir eso”.

Nunemacher sí reconoció haber tenido pláticas con algunos propietarios de restaurantes sobre el posible uso del espacio.

“Hemos hablado con mucha gente que puede ser que esté interesada en el espacio, algunos residentes y propietarios de negocios que llevan tiempo en la Misión”, dijo Nunemacher, quien cree que el espacio del primer piso está zonificado para uso comercial general lo que significa que un restaurante o negocio de venta al por menor podría ocuparlo.

Arguello declaró que si un restaurante planea mudarse al espacio, tendría que haber una audiencia de uso condicional. Sin embargo, Julian Beñales del Departamento de Urbanismo declaró que solo un restaurante que sirva alcohol tendría que tener una audiencia pública.

El Código de Urbanismo de San Francisco tiene reglas específicas para qué tipo de negocios abren en la calle 24 y establece que: “las limitaciones aplican al desarrollo y operación de restaurantes de servicio completo en el primer piso, comida para llevar y usos de entretenimiento”.

“Nos opondríamos a un restaurante”, dijo Arguello. “Nos presentaríamos a una audiencia de uso condicional y nos organizaríamos”.

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Daniel Hirsch is a freelance writer who has been living in the Mission since 2009. When he's not contributing to Mission Local, he's writing plays, working as an extra for HBO, and/or walking to the top of Bernal Hill.

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