Dolores Huerta, la celebrada activista de derechos civiles y cofundadora de Unión de Campesinos (UFW, por sus siglas en inglés), fue homenajeada en una beneficencia el domingo pasado.
“Quería estar en la Misión para este evento porque algunas veces la Misión es olvidada”, dijo la organizadora laboral de 82 años de edad, quien cofundó el UFW con César Chávez en los ‘60 para pelear por derechos para los trabajadores, mejores condiciones laborales y mejor paga.
El evento, realizado en la escuela vocacional de idiomas de la Misión, reconoció el compromiso de medio siglo a los derechos civiles. En mayo, Huerta recibió el premio de la nación más alto otorgado a un civil, la medalla presidencial de la libertad, presentada por el presidente Obama.
Obama le ha dado crédito a Huerta por el conocido eslogan de su campaña de 2008 “¡Sí, se puede!”, el cual fue un grito de unión del movimiento de trabajadores agrícolas.
“El presidente Obama no sólo la honró cuando le dio la medalla de la libertad; ella honró la medalla al aceptarla”, dijo Nancy Pelosi, líder representante de minorías (D-California), quien inauguró el evento.
Pelosi dijo conocer a Huerta desde hace décadas y reconoció las contribuciones de Huerta a los derechos para mujeres con el paso de los años. “¿Hay alguna mujer presente?”, le preguntó Pelosi al público. “Hay una mujer presente: ¡Dolores Huerta!”
Entre aplausos, Huerta tomó la palabra. “organizar a la gente a nivel de la comunidad es como construimos la democracia. Pero toma un largo tiempo”, dijo con evidente emoción en su novena década. Ya sean derechos civiles, para la comunidad gay, para mujeres o trabajadores, dijo, “cualquier cambio proviene de abajo”.
Huerta sigue trabajando como presidenta de la Fundación Dolores Huerta (DHF, por sus siglas en inglés), un grupo que capacita a organizadores en seis comunidades rurales en Central Valley en California para hacer que los funcionarios públicos participen y e impulsen la mejora de sus comunidades. El evento del domingo pasado fue en beneficio de la fundación.
Huerta le dijo al público que no percibe salario alguno de la fundación de diez años de edad, y se lo agradeció al Departamento de Policía de San Francisco (SFPD). “En 1988, la SFPD me golpeó y eso me permite usar todo mi tiempo trabajando para la fundación”, dijo Huerta, en referencia al acuerdo de $825,000 que se le otorgó en 1991 después de que durante una protesta en San Francisco en contra de las políticas del presidente George H.W. Bush le rompieron el bazo y algunas costillas.
“No somos antipolicía”, dijo Huerta, y agregó que espera que las autoridades sean justas.
La directora ejecutiva de la fundación Camila Chávez, quien es la hija más joven de Huerta, le contó al público sobre la organización y la gente a la que asiste. “Hace calor en esta sala el día de hoy, pero no se compara en absoluto al calor que los agricultores tienen en el Valle Central”, dijo Chávez. “Trabajamos para su mejoramiento y les enseñamos que el día de la elección es el día más importante de sus vidas”.
El supervisor David Campos y el senador estatal Mark Leno estuvieron presentes para honrar a Huerta.
“¡Viva Dolores Huerta!” dijo Leno en español y le agradeció por darle al país una “brújula moral y una conciencia social”.
“Huerta es una her, dijo. ” orgulloso honrado* porque Dolores es como una madre para la comunidad latina”rar a Huerta.
para oína estadounidense y una institución en la comunidad latina”, dijo Campos en entrevista con Mission Local. “Es un honor tenerla aquí en la Misión, y le damos la bienvenida con los brazos abiertos. Queremos hacerle saber cuánto significa para nosotros”.
Emilio Victorio, residente de la Misión de 58 años de edad y funcionario, se emocionó ante la oportunidad de ver a Huerta. “Me siento orgulloso porque Dolores es como una madre para la comunidad latina”, dijo. “Está que brilla”.
Huerta comenzó su carrera en los ’50 con la Organización de Servicio a la Comunidad de Stockton (CSO, por sus siglas en inglés) al registrar a votantes y cabildear para el gobierno local para mejores condiciones para las comunidades latinas en la ciudad donde se crió. Fue en la CSO en donde conoció a gente afín como César Chávez. Huerta y Chávez pronto se dieron cuenta de la necesidad de organizar a los trabajadores agrícolas para crear un cambio social y económico para un grupo que tradicionalmente no tiene voz. Una visión que la CSO no compartía, de acuerdo con el sitio web de DHF.
Ambos se fueron de la CSO y terminaron por formar la Asociación Nacional de Trabajadores Agrícolas, en donde usaron las tácticas de no violencia en un esfuerzo por concientizar a los trabajadores agrícolas sin seguro. La NFWA se fusionó principalmente con el grupo filipino del Comité Organizativo de Trabajadores Agrícolas para crear el Sindicato de Trabajadores Agrícolas Unidos.
Entre los avances importantes que Huerta logró asegurar se encuentra la aprobación de la Ley de Relaciones Laborales Agrícolas de California en 1975, una ley que reconoce los derechos de negociación del convenio de los trabajadores agrícolas en California.

