Un hombre de nombre Michael saltó a las vías de BART en la estación de la calle 24 justo cuando el tren en dirección Daly City se acercaba. Vestido con una playera que decía Viva la Revolución y gritando “ustedes tienen el poder”, dijo haber estado ocupando las vías porque estaba cansado de dormir en las calles desde hace seis años.
Los testigos en la plataforma ondearon sus brazos frenéticamente al conductor, y el tren llegó rechinando a un alto a un pie de distancia de él, sin haberlo arrollado. Michael permaneció en las vías menos de dos minutos cuando llegó la policía al lugar de los hechos.
“Michael, vuelve a subir”, le dijeron una y otra vez. Michael le lanzó improperios a los agentes y les dijo que no se movería hasta que las cámaras de televisión llegaran.
Fue entonces que los ocho agentes saltaron hacia las vías y persiguieron a Michael durante casi tres yardas antes de haberlo agarrado, esposado y regresado a la plataforma. Todo terminó en menos de 10 minutos.

Otros trenes tuvieron que detenerse justo afuera de la estación y esperaron más de 20 minutos antes de haberse movido. Los pasajeros precisaron no tener comunicación con el sistema de BART.
BART tuvo que apagar la electricidad en la parte de las vías en las que estaba Michael —la vía número uno. Aunque, Michael estuvo en contacto con la tercera vía. “Me podría haber matado”, le dijo a la policía. “Lo sé”, le contestó un agente.


