Imagínese estar en un bar de deportes en un juego donde las apuestas son altas, la cerveza está por acabarse y la luz se va a cada rato. Eso es lo que sucedió el sábado pasado en Giordano Bros en la calle 16, cuando los 49ers le ganaron a los Santos en la última jugada, y no fue el único bar que a duras penas y se sostuvo ese día.
“No podía poner suficientes hot dogs en la parrilla”, dijo Nick DesEnfants, barman en Elixir en la calle 16. “Estaba haciendo como 12 al mismo tiempo”.
Shea Shawson, otro barman en Elixir, vio a los clientes acabarse dos barriles de Anchor Steam en dos horas. “Nunca lo he visto acabarse así de rápido”, dijo.
A menos de una cuadra de ahí, la luz en Giordano Bros. estaba intermitente porque había muchos admiradores dando pisotones en el piso por la emoción, dijo el barman Kyle Henzes. En los primeros 25 minutos, el bar se quedó sin una cerveza especial que se llama 49ers Gold Rush.
Henzes tuvo que recargar varias veces los barriles con siete diferentes cervezas, incluyendo Guinness y Weihenstephaner, la cual tuvo que reemplazar tres veces.
Los clientes en Giordano Bros., a menudo no tienen una lealtad en específico, dijo Henzes, “pero el sábado se convirtió en un bar de los 49ers”.
Lo mismo pasó en Double Play en la calle Bryant, en donde había tantos admiradores que el bar percibió el doble de clientes en un día normal. En el Napper Tandy en la calle 24, el hielo fue lo primero que se acabó porque el bar tiene una máquina pequeña de hielo, dijo la propietaria Marissa Browne.

Los bares aprendieron su lección, y muchos en la Misión están tomando precauciones adicionales para el juego de hoy en contra de los Gigantes al tener a personal a la mano y abastecerse de lo básico.
“El mundo se va a detener mañana”, dijo Tandy Browne del Napper Tandy ayer por la tarde. “Vamos a tener todas las manos listas”, dijo y agregó que incluso ella estará trabajando, además de las cinco personas que trabajarán y otras tres que estarán en la cocina. Además, se asegurarán de tener suficiente Guinness, la cual es popular en el bar irlandés.
Otro bar irlandés, el Liberties Bar en Guerrero, tendrá a un barman adicional y ya se abasteció de licor y condimentos para bebidas, dijo Tayler, una barman que no quiso dar su apellido.
La semana pasada, Tayler se sorprendió de que la gente no ordenara en el bar sino que estaban en las mesas viendo el juego. Sin embargo, ella cree que eso cambiará el día del juego, y espera que el bar esté “abarrotado”, en especial porque ofrecerá caballitos a $3 dólares en domingos.
Una de las promociones mejor conocidas de hoy día es la de Delirium, en la calle 16, el cual ofrece barbacoa gratuita durante el juego en la compra de dos bebidas. Con Tecates a $2, cócteles a $3 y cerveza de barril a $4 y el juego en cuatro de las pantallas de televisión, esperan a mucha gente, dijo DesEnfants, quien trabaja en Delirium y Elixir, en donde pusieron al menos a otra persona a trabajar el turno como resultado.
El Phoenix en Valencia, el cual también percibió a grandes multitudes el sábado pasado, tendrá cuatro barmans en lugar de los habituales tres, dijo el barman Tansy Grefsheim. Entre los clientes esperados se encuentran algunos que seguramente resaltarán: algunos admiradores de los Gigantes son clientes habituales en el bar. “Estoy seguro de que los veré”, dijo Grefsheim.
El Phoenix no es el único bar que espera admiradores de los Gigantes el día de hoy: Shawnson en Elixir espera que igualen el número de admiradores de los 49ers. Para preparase, el bar tendrá cerveza de barril Coney Island con un descuento de $1 dólar.
La tarde de ayer, Shawnson recordó algunos momentos memorables en la historia de la ciudad, como cuando Obama fue elegido y los residentes de San Francisco cantaron en las calles, y cuando los Gigantes de San Francisco ganaron la Serie Mundial en 2010. Shawnson se planteó si esta noche será otra de esas que hay que recordar.
El sábado pasado, el negocio floreció toda la noche en el Napper Tandy porque los admiradores de los 49ers se quedaron para celebrar después de la victoria. La propietaria Browne espera que se repita. Y que también haya suficiente hielo.

