Desde que llegó a la Misión en 2008, Yaron Milgrom ha hablado fervientemente sobre sus valores “locales”.
Milgrom hace que sea una prioridad para los locales que coman en su restaurante de la calle 24, Local: Mission Eatery. Además, participa en la comunidad; el verano pasado llevó a estudiantes del programa de preparación universitaria en excursiones para que aprendieran sobre agricultura y su barrio.
Es por esto que fue una sorpresa para él cuando algunos vecinos en una reunión de la comunidad realizada el martes por la noche lo hicieron ver como un extraño en busca de ganar dinero a expensas del barrio.
La reunión se realizó para que los vecinos pudieran expresar sus preocupaciones sobre los planes de Milgrom de abrir un restaurante enfrente de su departamento en las calles 23 y Bryant.
El restaurante propuesto de 590 pies cuadrados, Local’s Corner, serviría cerveza y vino y ofrecería mesas afuera. La Comisión de Urbanismo pospuso la consideración del proyecto la semana pasada después de que el Supervisor David Campos pidió tiempo para realizar una reunión con los vecinos.
“Mientras más diálogo haya, más gente que apoye el proyecto, más le ayudará a que su negocio sea exitoso”, le dijo Campos a Milgrom en la reunión del barrio.
Alrededor de 50 vecinos se presentaron en la galería de arte Million Fishes para la reunión de la comunidad. Muchos apoyaron el plan de Milgrom, pero otros estaban preocupados de que el restaurante crearía más problemas de estacionamiento y ruido en un barrio residencial.
“Queremos que la esquina sea una esquina residencial”, dijo Jessy Jones, quien vive en la calle enfrente del restaurante propuesto. “Nos gusta tranquilo, queremos un negocio que tenga menos impacto medioambiental en el barrio”.
Muchos vecinos mostraron su apoyo.
“El hecho de que esté invirtiendo en el barrio es inspirador para mí”, dijo una mujer del público.
Algunos vecinos propusieron que Milgrom convierta el lugar en un café que atraiga a menos “extraños” al barrio. Otros estaban preocupados por el ruido adicional proveniente de las multitudes que se sentirían atraídas si el restaurante obtiene una buena reseña en el periódico San Fracisco Chronicle.
Milgrom espera que la mayor parte de clientes provinieran del barrio, como lo hacen en Local: Mission Eatery. La mayoría de su personal y alrededor del 80 por ciento de sus clientes pertenecen al código postal 94110, dijo.
Otros vecinos estaban molestos de que la reunión se hubiera llevado acabo después de que los vecinos se quejaron.
Brittany Bendix, la urbanista que maneja el proyecto, declaró que las reuniones de la comunidad se hacen automáticamente con base en proyectos más grandes pero no para aquéllos del tamaño del restaurante de Milgrom. Las cartas se envían a la gente que vive a 300 pies de distancia del proyecto, y se instala una pancarta que le avisa a los residentes sobre la propuesta.
Algunos vecinos precisaron que no recibieron la carta, y presionaron a Milgrom sobre la notificación de sus planes.
“El error más grande que cometí es que no me di cuenta de que habría tanta oposición en que convirtiera una licorería marginada en un hermoso restaurante”, dijo. “Todavía sigo sorprendido”.
Los vecinos que se oponen al restaurante opinaron que estaban felices de ver que la licorería desapareciera —hasta ahora es lo único en lo que concuerdan.
Después de la reunión, Campos propuso que ambos grupos sigan hablando, y que sea su oficina la que sirva de mediadora. Mientras tanto, Jones seguirá reuniendo firmas de aquéllos que se opongan al plan, las cuales se agregarán a las más de 145 que ya recabó.
La Comisión de Urbanismo de San Francisco escuchará la propuesta otra vez el jueves 26 de enero en el ayuntamiento, sala 400. La reunión comienza al medio día.

