El haber quitado la barra fue una de las primeras decisiones de María Dehghan, la nueva directora de Buena Vista Horace Mann.

“Les dije, por favor quítenle la barra”, dijo Dehghan al referirse al letrero de la escuela que solía decir Buena Vista/Horace Hamm, “una barra significa que hay una división”.

Con o sin barra, al principio pasaron por una dolorosa etapa de crecimiento en la reciente fusión de escuelas primaria y secundaria que conforman el programa K-8 de la Misión. La fusión hizo que Buena Vista, una escuela bilingüe que ofrece educación de kinder a quinto año con una asociación activa de padres de familia y puntajes de pruebas a la alza que le dio el segundo lugar más alto como escuela primaria en el Distrito de la Misión, se combinara con Horace Mann, una secundaria de sexto a octavo grado que hasta hace poco comenzó a salir de un periodo difícil.

“Todos los que iban sabían que iba a ser una transición traumática de muchas, muchas maneras”, dijo el exdirector de Horace Mann Mark Sánchez, quien comenzó este año en la escuela primaria Cleveland en el Excelsior. Sánchez fue un gran defensor del cambio a K-8, porque las escuelas que son sólo secundarias tienden a tener peores resultados que las escuelas conjuntas, dijo.

El distrito Escolar Unificado de San Francisco anunció a comienzos de este años que las dos escuelas se fusionarían. El año pasado se designó a Horace Mann como una escuela con una gran necesidad y calificó para un subsidio federal para mejora escolar de $1.3 millones de dólares en los próximos tres años.

Aunque Horace Mann recibió el primer pago antes de la fusión de las escuelas, la nueva escuela K-8 tendrá acceso a los fondos, dijo el vicepresidente Larry Alegre.

Algunas de las preocupaciones logísticas inmediatas son que el área de juegos no era lo suficientemente grande para los 600 alumnos, lo que representaba un obstáculo en determinar la hora del recreo y las diferentes horas de clases para alumnos de primaria y secundaria, lo que fue logísticamente difícil para padres y niños.

Otro difícil problema fue la falta de zonas escolares para dejar y recoger a los alumnos. El influjo de niños en la escuela aumentó y los autos de los padres de familia a la hora de entrada y salida se podían salir de control.

“Parece una pesadilla en la calle Bartlett”, dijo Megan Windeler, madre de un alumno de quinto año que va en bicicleta a la escuela con su hijo.

“Pero parece que entre toda la confusión, las dos escuelas han estado trabajando juntas para hacer una sola comunidad”, dijo Windeler.

Como otros padres, Windeler se sintió atraída a Buena Vista Horace Mann por las ventajas sociales y académicas de una escuela K-8. Windeler transfirió a su hijo, quien estaba en cuarto año en la primaria Marshall, para que comenzará en el otoño el quinto año en esta escuela.

“Hay una continuidad y el hecho de que juntan a los niños más grandes con los más jóvenes”, dijo al explicar por qué le gusta el sistema K-8.

“Hace que los niños más grandes estén más concentrados”.

La directora Dehghan dijo que los planes de la escuela para aprovecharse del sistema K-8 al poner en marcha programas que combina los grados académicos en clubs de tutoría y compañeros de lectura.

“Un sistema K-8 le da la oportunidad a la gente para trabajar más en una escuela comunitaria”, dijo Dehghan.

“Si es un alumno de octavo año que tiene un nivel de lectura de tercer año, le puede ayudar a un alumno de segundo año. Es algo que funciona”, dijo un padre de familia que expresó su opinión en una reunión de la junta PTA de la escuela.

Alegre dijo que los padres de familia que tienen niños en Horace Mann podrían optar por mantener a sus hijos en clases que se imparten sólo en inglés; 22 alumnos que pasarán al sexto año escogieron dicha opción.

Tal y como Mission Loc@l informó a principios de este año, los padres de familia estaban inquietos en cuanto a la fusión de escuelas completamente diferentes. Buena Vista tenía una coalición activa de padres de familia mientras que Horace Mann casi no tenía a padres de familia en las reuniones. Además, la población escolar era completamente diferente.

Los alumnos hispanos predominan en ambas escuelas, según el Departamento de Educación de California; sin embargo, había más alumnos blancos en Buena Vista que en Horace Mann (64 en comparación de 4).

No obstante, las diferencias demográficas no han disuadido a los padres de familia de ninguna de las escuelas. El noventa por ciento de los alumnos de Buena Vista de kinder a cuarto año regresaron a la nueva escuela, según Alegre, y el 70 por ciento de los alumnos en quinto año en Buena Vista optaron por comenzar su secundaria en la nueva escuela.

Por el momento, Alegre tiene una lista de espera para todos los grados académicos

Los ajustes continúan, pero los alumnos más grandes se están acostumbrando a los más jóvenes y los profesores se están acostumbrando a estar en un lugar con 400 alumnos más.

Aunque ya no está ahí, Sánchez sigue pensando que el sistema K-8 es la mejor opción.

“[En un K-8] tenemos el conocimiento de alumnos en particular. La educación es más personalizada”.

Sánchez predijo que la transición será menos visible después de un año.

“Esperen ver que sea difícil”, recordó haberle dicho a los padres de familia de alumnos en Buena Vista cuando tomaron un recorrido por el edificio en la primavera, “pero al final del día será una escuela brillante”.

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Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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