Mission Local está publicando artículos de la campaña electoral de cada uno de los principales contendientes en la carrera por la alcaldía, alternando entre los candidatos semanalmente hasta que las elecciones concluyan en noviembre. Esta semana es el turno de: Daniel Lurie. Lea los artículos anteriores aquí.
Con 86 grados de temperatura durante la semana más calurosa del año en San Francisco, Daniel Lurie llegó a la intersección de las calles Castro y 19 en su camioneta Rivian, usando una camisa blanca de manga larga, pantalón de vestir negro y zapatos formales.
Afortunadamente, para este candidato a la alcaldía, su recorrido de una hora por el barrio Castro para presentarse con los comerciantes y transeúntes transcurrió por el lado con sombra de la calle.
“Para ser honesto, desearía estar usando tu ropa en lugar de la mía”, le dijo Lurie a Christian Scognamillo, quien usaba una camiseta blanca y pantalones cortos azul marino mientras disfrutaba de una copa de vino blanco frío junto a su amigo en Swirl, en una tienda de vinos ubicada en la calle Castro no. 572. Más tarde, el candidato mencionó que no había tenido tiempo de cambiarse por algo más ligero.

Sus colaboradores y Scognamillo soltaron una carcajada.
“Me postulo para alcalde”, dijo Lurie.
“¡Ya lo sé!”, replicó rápidamente Scognamillo. “¡Estás en todos los canales de televisión!”.
“Vamos a ganar”, resaltó Lurie con una sonrisa.
“¿Por qué?”, preguntó Scognamillo.
“Vamos al frente en todas las encuestas”, respondió rápidamente Lurie. “Esa es la razón”.
Al menos, eso refleja la última encuesta de su campaña. En ella, el 23% de los votantes encuestados eligen a London Breed como su primera opción, mientras que el 22% opta por Lurie. Si se aplican las reglas de elección por orden de preferencia, Lurie saldría victorioso, al menos según lo que indica este sondeo.
“¿Por qué eres mejor opción que London Breed?”, preguntó Ryan, el amigo de Scognamillo que estaba sentado cerca.
“Ella lleva 12 años en el cargo y sigue responsabilizando a la Junta de Supervisores por muchos de los problemas”, respondió Lurie. “¿Sabes cuál fue su trabajo anterior? Ella fue parte de la Junta de Supervisores”.
Mientras los tres seguían conversando sobre la elección, Matthew Goudeau, asesor principal de la campaña de Lurie, le dijo a esta periodista: “Seguro que ya te sabes estas frases de memoria”.
Y no se equivoca; después de todo, ha pasado un año y seis días desde que lanzó su campaña a la alcaldía en Potrero Hill a finales de septiembre del año pasado. Lurie ha mantenido el mensaje, presumiendo su experiencia como presidente del Super Bowl 50 y de la construcción de viviendas asequibles por parte de su organización sin fines de lucro Tipping Point en Bryant Street “que se hicieron a tiempo y por debajo del presupuesto establecido con mano de obra sindical bien remunerada”. A quienes le dicen que no tiene experiencia, les responde que los que tienen años de experiencia en el gobierno ya tuvieron su oportunidad.

En el Castro, Lurie se muestra cómodo, disfrutando de la ligera y fresca brisa de la tarde, y también parece ser bastante popular: pues en su recorrido de una hora por dos manzanas entre las calles 19 y Market, a lo largo de la calle Castro, al menos media docena de personas se detuvieron a saludarlo, intercambiando abrazos, apretones de manos o gritos de “¡ya tienes mi voto!”.
Lurie ve en Castro, los mismos problemas que enfrentan los pequeños negocios en toda la ciudad: la seguridad.
Lurie recuerda cómo a Lazy Susan, un restaurante chino en West Portal, le destrozaron un gran ventanal de un día para otro, de la misma manera que recientemente le rompieron el cristal a ZGO Perfumery; una perfumería en las calles 19 y Castro, donde cuatro hombres con pasamontañas entraron a robar a plena luz del día.
Cuando le preguntaron su opinión sobre el hecho de que Breed, una de sus principales oponentes, siga afirmando que la delincuencia ha disminuido, Lurie respondió que cree que “los delitos violentos han bajado”.
“Entro en todos los negocios y me dicen ‘sí, la gente entra y roba en las tiendas'”, comentó Lurie. “Esto no ha disminuido”.
La caminata concluyó en la esquina suroeste de las calles Market y Castro, frente a SoulCycle, donde la tienda de Harris-Waltz está instalada al aire libre y en donde se disfruta del calor y de la intensa luz del sol.
A un mes de las elecciones, Lurie afirma que su rutina diaria no ha cambiado mucho.
“Todos decían: ‘oh, vas a repuntar, vas a repuntar'”, comenta el candidato. “Lo único que repuntó fueron los foros y debates”.
Lurie mencionó que una de las cosas que se mantiene constante son los eventos de “conocer y socializar”, en los que sus seguidores o votantes interesados en conocerlo mejor se reúnen en un espacio amigable. Estos suelen comenzar con un discurso y terminar con una sesión de preguntas y respuestas.
Haciendo un recuento, Lurie comentó: “Creo que llevamos 220 encuentros”.

