Si piensa que los talleres son únicamente para geeks de la tecnología que no duermen hasta descubrir el siguiente protocolo o para los habitantes de los parques que se levantan temprano para mantenerse en forma, está equivocado. Los talleres más nuevos, y populares, de San Francisco son para los inquilinos.

“La idea de los talleres salió de uno que di en la escuela de mi hija para los maestros respecto a sus derechos como inquilinos. Otro padre y yo preparamos el taller y capacitamos a docenas de maestros sobre sus derechos”, dijo Dean Preston, el director ejecutivo de Tenants Together, quien es uno de los presentadores en los talleres. El San Francisco Tenants Union (Sindicato de Inquilinos de San Francisco) organizó los talleres después de que Preston los contactó.

Preston, quien ha capacitado a cientos de abogados, consejeros y organizadores a nivel estatal, hace una presentación para dar a los inquilinos  a conocer sus derechos, seguida de una sesión de preguntas y respuestas y algunas sesiones personales de asesoría para los defensores de los derechos de los inquilinos.

Los primeros talleres gratuitos llegaron a cerca de 150 inquilinos, y el tercero, que tuvo lugar el 21 de mayo en el Inner Sunset, llegó a otras 50 personas. 10 talleres más están programados y, aunque inicialmente estaban concentrados en el Distrito 5, donde tres cuartos de los residentes son inquilinos, planean extenderse a otros vecindarios, incluyendo la Misión.

“Los inquilinos se encuentran bajo asedio en la ciudad en este momento”, dijo Preston “Es más notorio en ciertos vecindarios, y obviamente la Misión está enfrentándose a una cantidad enorme de desplazamientos…la mayor población de inquilinos se encuentra en el distrito 3, así que hay lugares que están recibiendo mucha más especulación. Pero uno de los problemas principales para la gente en San Francisco, es el temor a ser desplazados”.

Sentimientos de temor, enojo, curiosidad y un sentido de comunidad fueron notorios en el taller del miércoles por la noche en un pequeño café de la calle Irving. Los vecinos pasaron más de dos horas escuchando y haciendo preguntas acerca de lo que los caseros pueden y no pueden hacer, y cómo unirse en contra de los desplazamientos.

Aunque pidieron no ser identificados por temor a represalias por parte de sus caseros, sus historias son comunes: El casero de una mujer falleció y ahora sus herederos quieren desalojarla; un grupo de vecinos está lidiando con un dueño que nunca devuelve los depósitos de renta; una joven no puede contactarse con su casero para hacer algunos cambios en su contrato de renta; un hombre se queja de algunos folletos que un Agente de Bienes Raíces repartió en su calle donde invita a los dueños a talleres para enseñarles las reglas para desalojar a los inquilinos.

“Ya no se nos trata como seres humanos. Parece un anuncio para control de plagas”, dijo.

Los consejeros dijeron que la razón principal por la que los inquilinos pierden sus hogares en San Francisco es porque no conocen sus derechos. Pocas personas estaban conscientes de que su casero no puede desalojarlos de palabra o por mensaje de texto/correo electrónico, o entrar a sus hogares sin una notificación escrita 24 horas antes.

Además, los inquilinos aprendieron que es ilegal que los dueños se nieguen a hacer las reparaciones necesarias o que impongan sanciones monetarias por pago retrasado. Un casero no puede terminar un contrato de renta de manera legal solo porque el inquilino se queja sobre las condiciones de habitación. La lista de derechos es tan grande como la ignorancia en el tema, por lo que el campamento se ha vuelto cada vez más popular.

Desalojos ‘Gotcha’ (Te atrapé)

Un informe  que la San Francisco Anti-Displacement Coalition (Coalición Anti-desplazamientos de San Francisco) presentó en abril mostraba que las dos razones principales de los desalojos cada vez más frecuentes, son violaciones menores al contrato o alegaciones por “molestias”.

“La gente los llama desalojos sin causa, o desalojos por causas menores”, dijo Preston. “Nosotros les llamamos desalojos ‘Gotcha’. Donde los caseros y especuladores toman cosas muy pequeñas o triviales y las usan como excusa para sacar a las personas. Eso se está volviendo muy común”.

Estos incluyen, por ejemplo, restricciones para los roommates, rentas con airbnb, mascotas, mejoras no autorizadas, fiestas ruidosas, y peleas con los vecinos.

“Muchos especuladores y caseros han tratado de hacer este tipo de desalojos. Cuando no les funciona, recurren a otros tipos de desalojos, como la Ley Ellis, y desalojos por remodelaciones…pero la mayoría empieza con acoso y alegatos sobre violaciones al contrato o conducta agravante. Los inquilinos realmente necesitan aprender sobre su derecho de obtener ayuda y luchar contra estos”. agregó Preston.

Para muchas personas, dejar sus hogares implica dejar la ciudad. Por esto, organizaciones como Causa Justa, que se ubica en La Misión, y el Housing Rights Committee (Comité de Derechos de Vivienda) están en una fuerte campaña con las clínicas del vecindario ofreciendo asesoría gratuita a los inquilinos.

Un consejo del taller del miércoles por la noche: lea su contrato, ponga por escrito los acuerdos informales, tome nota de todas las interacciones con su casero, esté alerta a cambios de dueño, y…¡no opte únicamente por irse! Aprenda sus derechos, busque ayuda y, tal como sucedió el miércoles por la noche en el Inner Sunset, únase con sus vecinos para defender sus derechos. Misión: Estén al pendiente de la información sobre su taller.

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