A unos días del incendio que destruyó sus hogares en las calles 22 y Misión, a los 65 inquilinos desplazados se les dijo en repetidas ocasiones que los funcionarios de la ciudad y los grupos de derechos humanos estaban para servirles, que los ayudarían y los guiarían en su largo trayecto para regresar a sus departamentos.  Después de todo, se le aseguró a los inquilinos que tenían el derecho a regresar a sus hogares pagando la misma renta.

Esto sonó muy alentador para los perturbados residentes, pero cada día se ve más claro lo arduo que será el proceso. La comisionada de rentas y abogada de inquilinos Cathy Mosbrucker dijo que en general “es poco probable” que los inquilinos desplazados por incendios regresen a sus edificios.

“Generalmente, el trabajo posterior a un incendio se lleva mucho tiempo porque, primero, se enfrentan problemas con el seguro, después, problemas con los permisos, y entonces a mientras más tiempo pasan fuera las personas desplazadas, es más probable que encuentren un alojamiento permanente y por tanto están menos interesados en regresar,” dijo Mosbrucker.

A menudo, las reparaciones llevan años en completarse, y el edificio de las calles Misión y 22 no será una excepción. Mientras tanto, los inquilinos rehacen sus vidas: inscriben a sus hijos en nuevas escuelas, encuentran nuevas clínicas, conocen nuevos amigos y, al pasar el tiempo, regresar se vuelve otra molestia.

Mientras que no hay un registro de cuántos inquilinos ejercen (o no) su derecho de regresar a una residencia que fue destruida, con tan solo mirar los edificios que han sufrido incendios en la Misión se percibe que, a pesar de que técnicamente tienen el derecho de volver a una versión restaurada de su antiguo hogar bajo la ley de San Francisco, hacerlo es difícil para la mayoría de los inquilinos.

A finales de 2013, se dijo rotundamente a los residentes de un edificio en Valencia, cerca de Duboce, que se quemó nueve meses antes, que regresar no era una opción. El casero de dicho edificio se valió de la Ley Ellis para evitar que regresaran.

El edificio contiguo, donde se encuentra Fred’s Liquor and Delicatessen, y cuyo dueño Fuad (Fred) Ateyeh, quien también es dueño de la tienda, invitó a todos sus inquilinos a volver, pero la mayoría ya habían seguido adelante.

Una inquilina de la tercera edad, quién sí regresó al edificio de Ateyeh, Angelina Gómez, estaba emocionada. Dijo que había regresado al edificio que había sido hermosamente restaurado (con extinguidores empotrados afuera de las puertas de cada unidad) en octubre pasado, y agregó que Ateyeh había sido muy amigable en todo el proceso.

Otro residente del mismo lugar, Spencer Crooks, dijo que había seguido su camino después del incendio. Dijo que fue difícil porque haber tenido que salir de su hogar por un incendio no le granjeó la simpatía que esperaba de los nuevos caseros. El lugar en que se había establecido cuando Ateyeh lo llamó para ofrecerle su espacio de nuevo no era ni tan grande ni tan cómodo, pero mudarse de nuevo no habría valido la pena, y Crooks dijo que su casero no pareció muy contento con ello.

“Me siento afortunado de tener amigos y familia que realmente me apoyaron durante esa situación. Pero, si no los hubiera tenido, no sé qué habría hecho porque, sí, fue difícil,” dijo Crooks.

Un residente anterior de un edificio en la 24 y Bartlett que se incendió en 2011 también siguió su camino después del siniestro. Nunca volvió a saber nada de su casero. Parece que el edificio sigue en trabajos de renovación mientras que su vecino de al lado, quien también se vio afectado por el incendio, se volvió TIC.

Una historia similar sucedió en la 20 y Capp donde, uno de los ocupantes actuales dijo que el edificio se volvió TIC, aunque en este caso los inquilinos habían rechazado la oferta de regresar.

En 2012, un incendio, que inició en algún lado de la parte trasera de las unidades de la esquina de las calles 23 y Capp, dañó al menos dos hogares y desplazó a docenas de residentes. En el lado de la calle Capp, una residente que fue desplazada y que logró regresar, dijo que las reparaciones se llevaron cerca de 18 meses en ser completadas. A ella se le notificó su derecho de regresar sólo para encontrar que su unidad había sido alterada significativamente y que su acceso a otras partes del edificio había sido bloqueado. El cuarto de lavado y el área para guardar bicicletas están cerrados con candado y el casero se niega a darle la llave a ella y a otros residentes que regresaron.

Las paredes de su unidad están dispuestas de manera diferente, dejando la cocina y el comedor, antes separados, ahora en una sola habitación. La inquilina dijo que se agregó una puerta entre el baño y la recámara, pero no pusieron una puerta para asegurar la privacidad en el baño.

“Había muchas cosas que cambiaron el valor del departamento para nosotros,” dijo la residente, quien estimó que cerca de la mitad de los inquilinos anteriores volvieron.

A la vuelta de la esquina, una inquilina de un edificio frente a la calle Capp contó una historia totalmente diferente.

Marta Agredano, residente desde hace 20 años, dijo que cada uno de los inquilinos de su edificio había regresado a las unidades restauradas hermosamente sin ningún problema. Sin embargo, Carlos Moreno, otro vecino, fue menos entusiasta respecto a las unidades restauradas. También él dijo que su departamento había sido alterado: las habitaciones que tenían ventanas ya no las tienen, y algunas alcobas de almacenamiento han desaparecido. Sin embargo, regresó a su departamento con la misma tarifa de renta que tenía antes del incendio.

El éxito de Moreno y Agredano puede haber estado relacionado con la contribución del grupo de defensa Causa Justa, el cual ayudó a los inquilinos de estos edificios a recibir orientación después del incendio. Los inquilinos dijeron que Causa Justa les informó sus derechos y les explicó los servicios de la ciudad que estaban disponibles. La organización también recibió comunicaciones escritas del casero en nombre de los inquilinos, mientras estos iban de una dirección temporal a otra.

“El problema principal fue que ninguna de las víctimas sabía lo que estaba pasando,” dijo Moreno. “Hay programas de los que las víctimas no sabían nada.”

Es normal que los edificios se lleven cerca de dos años en volver a la normalidad, dijo Ivy Lee, una asistente legal de la Supervisora Jane Kim, pero algunos se llevan mucho más tiempo. Entonces una vez que se completa la reconstrucción, pueden surgir otros problemas: se requiere que los caseros manden una notificación escrita a sus inquilinos, pero en muchas ocasiones envían los mensajes a direcciones antiguas o a las direcciones del edificio dañado, por lo que los inquilinos nunca reciben estas noticias, dicen los abogados de inquilinos.

Aunque Lee reconoció que no todos los caseros hacen intencionalmente que la reconstrucción sea lenta, y que muchos hacen un esfuerzo conjunto para que sus edificios vuelvan a la normalidad, admitió que hay un problema con la lentitud de los caseros.

“Nadie va a decir: estamos implementando tácticas dilatorias para sacar a los inquilinos controlados por la renta…nunca nadie lo va a admitir,” dijo Lee. “Pero cuando haces lo menos posible, sacas un permiso al año y eres un  propietario con mucho patrimonio…es difícil pensar en otras razones por las que permitirías que un edificio en este mercado permanezca inactivo.”

Su oficina está trabajando en la legislación que daría consecuencias a los caseros que retrasan el proceso innecesariamente.

Causa Justa se reunió con los inquilinos de los edificios que se incendiaron en las calles Misión y Hyde después del incendio para distribuir formatos de cartas para que las llenaran y las enviaran a sus caseros declarando oficialmente su intención de regresar. Los inquilinos también deben hacer su parte para asegurar su regreso, lo que incluye dar notificaciones escritas de sus intenciones, rechazar ofertas de compra de derechos y rechazar la recuperación de su depósito de garantía, sin importar cuán tentador pueda ser. El personal de Causa Justa invitó a los inquilinos a pensar en el valor de volver a sus hogares en lugar de aceptar compras de derechos y buscar un lugar nuevo para vivir permanentemente.

“Piensen en cuál es su objetivo final ¿Es tener dinero ahora o regresar a su hogar después?” preguntó Diana Flores, una consejera de Causa Justa.

Le recordó a los inquilinos que elegir buscar un nuevo departamento para quedarse permanentemente, en lugar de las viviendas de dos años de la ciudad de Treasure Island, significa dejar sus clínicas conocidas y profesionales de la salud, iglesias, escuelas, mercados, y otros elementos de su comunidad.

También los invitó a seguir recordando a su casero las obligaciones que tiene para con ellos, y a mantenerlo notificado de sus nuevas direcciones, puesto que, como dijeron los abogados,  en muchas ocasiones los caseros envían las notificaciones de que los inquilinos pueden regresar a direcciones anteriores, o incluso a direcciones en los edificios que se quemaron.

Aunque la espera por volver será larga, aún hay optimismo entre los que trabajan para que los inquilinos vuelvan a sus hogares.

Benjamin Amyes, el encargado de atención a desastres de la ciudad, dijo que la atención continua que los medios han dado a este incendio, han puesto al casero bajo la presión de reparar el edificio oportunamente.

“Este incendio ha tenido mucha publicidad…el dueño de la propiedad ha cumplido con los requisitos del Departamento de Inspección de Edificios para obtener los permisos e iniciar el trabajo,” dijo Amyes.

En febrero, Amyes estimó, con base en los informes del inspector de edificios, que la reconstrucción se completaría entre 12 y 18 meses.

“He visto edificios sin ningún movimiento por más tiempo,” dijo Mayes, “pero en este momento creo que el dueño está motivado y está trabajando para que su propiedad vuelva a la normalidad.”

Además, la organización no lucrativa MEDA, que también ha ayudado a negocios e inquilinos de otras formas, expresó su interés en comprar el edificio para asegurarse de que las reparaciones se lleven a cabo de manera oportuna y que los inquilinos, incluyendo los negocios, puedan regresar.  Esto está aún por suceder, pero podría marcar la diferencia en la probabilidad de que los residentes regresen.

Andrea Valencia contribuyó con el reportaje de esta historia.