La policía le dijo a un público de activistas y personas de la comunidad que el sospechoso que blandió un cuchillo a los agentes vestidos de civil y quienes le dispararon a muerte a López-Pérez el jueves por la noche intentó acuchillar a uno de los agentes antes de que le dispararan seis veces.

La explicación fue recibida con gritos consternados y escepticismo.

Antes de la reunión, alrededor de 40 activistas e integrantes de la comunidad se reunieron afuera de la escuela primaria César Chávez para condenar el asesinato de Amilcar Pérez-López y anunciaron planes para exigir una investigación para que se haga justicia.

Afuera de la escuela había varios activistas reunidos que tomaron turnos para hablar ante el grupo. Frank Lara, quien es maestro en la escuela Buena Vista Horace Mann y organizador con la coalición ANSWER, descartó las declaraciones que la policía haría más tarde en la reunión y brindó una narrativa alternativa a la que la policía expresó.

“Sabemos la táctica de la policía, la táctica de la policía es inmediatamente culpar a la víctima”, dijo Lara. “Esto se tiene que poner en el contexto de lo que sucede a nivel nacional”.

Una vez en la reunión, los activistas que asistieron a la reunión comenzaron con consignas esporádicas e hicieron fuertes críticas a los agentes, funcionarios públicos y panelistas que se reunieron enfrente del auditorio. El jefe de la policía Greg Suhr se dirigió al público aunque fue interrumpido ocasionalmente por las fuertes consignas. Suhr recontó la versión de la policía sobre la secuencia de lo sucedido el jueves a las 9:45 p.m. Suhr dijo que Pérez-López blandió un cuchillo a los agentes y que cuando corrió hacia ellos, uno de los agentes le disparó cinco veces y otro le disparó una vez más.

Suhr explicó que los agentes llamaron una ambulancia, la cual llegó en minutos pero fue demasiado tarde para que Pérez-López fuera transportado al hospital. Además, Suhr dijo que la policía pudo rastrear a la novia de Pérez López al haber hecho uso de un celular que encontraron en su bolsillo.

El recuento de la policía y los vecinos son casi completamente diferentes. El celular en cuestión, dijeron los vecinos, fue el meollo de la pelea entre Pérez López y el ciclista que persiguió la noche en que fue asesinado. Las amistades y vecinos dijeron que el ciclista le había pedido prestado el teléfono que después intentó robar, lo que resultó en un argumento acalorado. Cuando Pérez-López persiguió al ciclista en la calle, dijeron los vecinos, fue para recuperar el teléfono que era de su propiedad.

La ira dominó durante el periodo de preguntas y comentario público. Las personas que hicieron comentarios querían saber por qué la policía le dispara a muerte a sospechosos en lugar de hacer uso de picanas paralizantes o de disparar para inhabilitar.

Suhr dijo que su departamento no tiene permitido portar picanas, y que los cuchillos y las armas de fuego son consideradas como armas letales que no podrían ser contrarrestadas con armas no letales como las picanas paralizantes.

Un niño, Diego, se paró en una mesa para gritar en el micrófono. “¿Qué pasa con ustedes muchachos?”, les exigió. “¡Se supone que deben proteger a la gente!”

“Como jefe, usted le tiene que decir a su gente que se comporten como seres humanos, no como soldados”, dijo Jorge Cal, quien vive cerca de donde sucedió la balacera y quien observó lo sucedido desde su ventana.

Cal y otros dijeron haber visto al ciclista esposado, y querían saber por qué se le había esposado si había sido la víctima. Daniel Perea, capitán de la estación de la Misión, dijo que le quitaron las esposas al hombre después de seis minutos.

Suhr le dijo a la prensa después de la reunión para la comunidad que el ciclista, que en este caso la policía considera como la víctima, fue esposado como precaución cuando los agentes llegaron al lugar de los hechos porque no estaban seguros inmediatamente cómo es que estaba involucrado en el altercado donde hubo un cuchillo.

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Police diagram indicating the positions of the various parties at the time Lopez Perez was shot

El diagrama que la policía mostró durante la reunión sobre lo sucedido.

No obstante, Suhr y otros panelistas se enfrentaron a un público que no cedió.

Persona tras persona durante la sesión de comentarios criticó el comportamiento de la policía en el caso de Pérez-López, así como en otros casos.

Angela Naggie, madre de Oshaine Evans, un muchacho de Oakland asesinado en San Francisco el año pasado, tomó el micrófono varias veces para expresar su frustración.

“Usted me prometió que me iba a cuidar y no lo ha hecho”, dijo Naggie. Después, cuando ya la mitad de la gente se había ido del auditorio, Naggie volvió a dirigirse a Suhr. “Quiero ver cuánto tiempo se va a sentar ahí”, dijo. “Estoy muy contenta que lo hayan acorralado aquí esta noche”.

“Si fueran agentes que no actúan bajo el color de la ley que eran estos asesinos esto… no estaría sucediendo en una escuela, sería en un tribunal”, dijo Jeremy Miller.

Un hombre que dijo haber empleado a Pérez-López dijo que le parecía extraño que una persona trabajadora con un trabajo seguro y “dinero en el banco” intentara robarle a alguien su bicicleta.

“No tiene sentido que haya estado a 15 pies de distancia de su casa robando una bici”, concordó Dawn Noelle después de la reunión. “No parece haber un compromiso completo de decir [la verdad]”.

Algunas voces defendieron a la policía y le dijeron a los furiosos activistas que la policía hacía más bien que daño.

“No los veo como asesinos”, insistió Buck Bagot, contrario a las consignas y gritos de otros en la reunión. Después, dijo reconocer que “la policía no es perfecta”, pero también citó su experiencia con intervención eficiente de la policía en la venta ilegal de drogas que en los 80 se salió de control en la comunidad de vivienda pública de Bernal Heights. “¿Qué van a hacer si… si hay gente violenta vendiendo drogas y disparando armas? Deberían poder llamar a la policía a pesar de la etnicidad que tengan”, dijo Bagot.

Sin embargo, si hubo algo en lo que la mayoría pudo estar de acuerdo fue en exigir una investigación independiente de la balacera, aunque no estuvo claro quién la conducirá.

El supervisor David Campos, quien ofreció primero sus condolencias a la familia López-Pérez, dijo que lo sucedido entorno al fallecimiento todavía no está claro, y se unió a otros en el llamado por “una investigación completa y a profundidad”.

“Quiero que los hechos salgan a la luz”, dijo Campos.

Mientras tanto, el departamento de policía, el fiscal y si así se determina, la oficina de quejas ciudadanas, conducirán sus propias investigaciones.

Suhr le recordó a la gente que asistió a la reunión de anoche que el proceso de la investigación está apenas en el comienzo, y le aseguró a los escuchas que los nombres de los agentes en la balacera se darán a conocer para el viernes.

Antes de que la reunión comenzara, David Santos, un activista con Stop Mass Incarceration Network, dijo que la reunión era “ilegitima” y dijo que estaba diseñada para “callar a la gente y hacer que la gente no esté en las calles”.

Los organizadores y vecinos de Pérez-López, dijeron haberse puesto en contacto con Arnoldo Castillas, el abogado que también representó a la familia de Andy López,  el muchacho de 13 años de edad a quien la policía disparó, para que tomen su caso. Bill Simpich, uno de los vecinos de López-Pérez quien también es abogado de derechos civiles, dijo que él y otros vecinos pedirán un informe de autopsia antes de que el cuerpo regrese a Guatemala.

Simpich también dijo que Pérez-López y sus compañeros de piso están enfrentándose al desalojo, uno de ellos confirmó que los residentes se irán de la casa de Folsom a finales de marzo y que algunos han recibido dinero como indemnización.