Los inquilinos exigieron que el casero Tomas Aquilina ponga un alto al desalojo. Foto de Joe Rivano Barros.

En un caso en el que los inquilinos afirman que el administrador del edificio les robó la renta en lugar de entregársela al casero, alrededor de 50 personas marcharon el miércoles por la tarde para manifestarse en contra de lo que parece ser el desalojo de alrededor de 16 inquilinos cuyo hogar se encuentra en el 3150-3154 de la calle 24.

Alrededor de 20 personas habitaban originalmente en las cuatro unidades en la esquina de las calles 26 y Lucky como subinquilinos de Germán Maldonado, el administrador del edificio , el único inquilino que posee un acuerdo arrendatario con el casero de nombre Thomas Aquilina.

Los subinquilinos pagaron su renta a Maldonado, quien a su vez no le pagó al casero, de acuerdo con los inquilinos. Muchos de los inquilinos tienen cheques cancelados para comprobar el pago.

No obstante, los inquilinos declararon que están siendo desalojados por no haber pagado. Por otro lado, Maldonado permanecerá en su unidad después de llegar a un acuerdo con el casero, según afirmaron los inquilinos y el proyecto en contra del desplazamiento o Anti-Eviction Mapping Project. Maldonado y Aquilina no pudieron ser localizados para tomar comentario.

Tampoco ha habido un contacto directo entre el casero y los inquilinos. En lugar de eso, los inquilinos se enteraron a través de Douglaz Erazo, el administrador del edificio de las dos unidades de Aquilina en el 3156 y 3160 de la calle 26, que para el dos de septiembre tendrían que mudarse. Otros se enteraron de parte de Maldonado, pero no en persona.

“Me enviaron un aviso de desalojo a través de un mensaje de texto”, dijo Esther Brecha, otra inquilina que vive en el edificio. “En realidad nunca he visto nada por escrito, así que no sé, no sé nada. Lo único que sé es que nos están desalojando”.

“No nos han dado por enterados formalmente”, dijo Tom Anderson, un inquilino que habló en la protesta. “Si había un aviso en la puerta, él [Maldonado] lo quitó antes de que pudiéramos verlo”.

María Machetes, otra inquilina, declaró haber visto los avisos de desalojo colocados en el edificio a principios de mayo porque sale a trabajar por la mañana, pero que Maldonado le aseguró que todo se arreglaría. “Él nos dijo que todo estaría bien, que él se encargaría de eso”, dijo.

Los inquilinos creen que Aquilina y Maldonado confabularon para sacarlos al decirles que el acuerdo entre Maldonado y el casero le permite a Maldonado quedarse. Los inquilinos afirman que Erazo, el otro administrador del edificio de Aquilina, les confirmó que Maldonado tendría permitido quedarse en su unidad mientras que los demás tendrían que irse. Cuatro de los 20 inquilinos originales ya se han ido, seguramente por temor a ser deportados, de acuerdo con un inquilino que pidió permanecer en el anonimato. Maldonado, declaró, es conocido por haberle llamado a ICE para que se llevaran a un inquilino anterior que después fue deportado.

Los inquilinos declararon que ha habido otros problemas desde hace tiempo.

“Hay cucarachas, ratones, ratas. No han arreglado nada”, dijo un inquilino anónimo, una acusación que el comunicado de prensa del Anti-Eviction Mapping Project apoya. “Incluso han rentado la salida trasera, lo que nos impide usar la escalera de incendio”.

No obstante, todas éstas graves acusaciones (que seguramente son también acusaciones penales), las personas desalojadas “la han pasado duro” en la búsqueda de representación legal, según Anderson. Han llevado su caso a Causa Justa/Just Cause, a la clínica de derechos de vivienda (Housing Rights Clinic), y al Eviction Defense Collaborative, entre otros. “Necesitamos a alguien que nos ayude legalmente”, agregó.

Mientras tanto, la acción directa tendrá que ser suficiente. La manifestación de ayer comenzó al medio día afuera del edificio de los inquilinos para escuchar testimonios de los inquilinos, organizadores y algunos políticos.

“Estamos hablando de verdaderos patanes”, dijo el Supervisor John Ávalos quien estuvo presente en la manifestación. “Ni siquiera me puedo imaginar que haya algo legal en esto”.

“Es una vergüenza lo que está haciendo Maldonado”, dijo Edwin Lindo, pasante para el Supervisor David Campos. “Alguien encontró una ambigüedad y ahora la gente está enfrentándose al desalojo. Necesitamos salir y necesitamos luchar”.

Cuando los manifestantes regresaron al edificio de la calle 26, Anderson leyó una carta en la que los inquilinos le habían enviado al casero Aquilina pidiéndole que se ponga en contacto con ellos en relación a la renta (según ellos robada), en espera de poder poner las cosas en claro.

“Queremos que nos regresen nuestro dinero, pero lo más importante es que queremos que nos regresen nuestra dignidad y queremos que nos regresen nuestros hogares”, dijo Machetes.

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Joe was born in Sweden, where half of his family received asylum after fleeing Pinochet, and then spent his early childhood in Chile; he moved to Oakland when he was eight. He attended Stanford University for political science and worked at Mission Local as a reporter after graduating. He then spent time at YIMBY Action and as a partner for the strategic communications firm The Worker Agency. He rejoined Mission Local as an editor in 2023. You can reach him on Signal @jrivanob.99.

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