El martes pasado, se llevó acabo una reunión como parte de una serie de talleres realizados este mes como parte del Mission Public Life Plan. Durante la reunión, los urbanistas de la ciudad recibieron propuestas para hacer cambios al arte público en la plaza de BART de la calle 16. El proyecto tiene como objetivo fortalecer el corredor de la calle Misión al enfocarse en espacios públicos, facilitar el tránsito y promover el arte y los negocios locales.
El evento se llevó acabo en el edificio Redstone. La reunión estuvo abierta al público y fue la última de tres que estaban abiertas a recibir retroalimentación sobre las modificaciones a la plaza. Después de varios talleres que se enfocaban en el comercio y en la seguridad, la reunión del martes se enfocó en arte público.
“Vemos el arte como una forma de expresar la identidad del barrio”, dijo Ilaria Salvadori, la directora del plan. “Sabemos que este barrio es uno de los más ricos en arte en San Francisco, y es importante capturar la identidad colectiva de la Misión”.
Aunque la reunión estaba abierta al público, solo cuatro de 15 asistentes presentes carecían de afiliación con el proyecto. Los otros once estaban vinculados al Mission Public Life Plan de una u otra forma (urbanistas, algunos agentes y empleados de BART).
La falta de presencia del público fue un poco decepcionante para Salvadori, quien esperaba que hubiera una inversión púbica mayor, explicó. Sin embargo, para el final de la reunión ya había escrito dos pancartas con comentarios hechos en la reunión. La mayor parte de los comentarios trataban sobre cómo la obra podría curarse y qué temas podrían ilustrarse.
“La historia del área. Quién ha estado aquí, con qué ha contribuido la gente, quién está llegando”, dijo una señora del Centro de Recursos del Barrio de la Misión, quien lo describió como “una pequeña cápsula del tiempo para que la gente se sienta incluida”.
“Me gusta mucho la idea de la línea del tiempo histórica”, dijo Andrea Baker, asesora que trabaja para el BART. “A medida que la gente fallece, perdemos una vasta e importante historia”.
“Es importante hablar del sentimiento del cambio de una forma positiva”, agregó Salvadori.
No obstante, dichas implementaciones necesitan de compromiso, y los urbanistas e integrantes de la comunidad representada declararon querer tener a un empleado pagado para que administre el arte público en la plaza.
No se consolidaron planes de contratación, y no está claro a quién se reportaría el curador o si sería un trabajo de tiempo completo. Salvadori espera poder contestar algunas de estas preguntas en reuniones subsiguientes con organizaciones artísticas, y recalcó la importancia de recibir opiniones.
“Creo que necesitamos una reunión de seguimiento, y para el arte es muy importante porque la comunidad tiene tanto que no se puede solo tener una solución. Hay que tener a más gente participando”.
La gente interesada en visitar la página de contactos del Mission Public Life Plan puede hacer clic aquí, y estar al tanto de reuniones de la comunidad que sucederán en el futuro.

