Todos los días, Enrique Ramírez llega en su bicicleta desde Hunters Point a Mutiny Radio y Café en la Misión para trabajar un turno de 13 horas, siete días a la semana y sin una gran paga.

Ramírez es propietario de la mitad del local donde está el café que está en las calles 21 y Florida; la otra mitad es una estación de radio. Además, es socio en una empresa alguna vez conocida como Pirate Cat Radio, hoy día Mutiny Radio.

La misión de Mutiny Radio es dar una voz a la comunidad y es lo que motiva al muchacho de 25 años de edad que nació y se crió en la Misión y asistió a UC Santa Cruz.

Un DJ en Mutiny Radio.

“Sé lo que se toma en cuerpo y vida”, dijo sobre administrar un negocio. “Mi meta es ayudar a la estación de radio como pueda y por todo el tiempo que pueda”.

Ramírez y docenas de DJs ayudaron a revivir la estación de radio después de que el propietario de Pirate Cat Radio, Monkey, se fue a Europa y la estación dejó de transmitir en línea en febrero de 2011. Después de casi un año de reconstrucción, la estación ya está estable, dijo Aaron Lazenby, director de programación de Mutiny Radio.

“Cometimos algunos errores, pero creo que nos dimos cuenta”, dijo. “Estamos en una posición de expandirnos porque ahí tenemos el núcleo”.

Para atar los cabos sueltos, la estación está tratando de recaudar $5,000 dólares a través de una campaña de Kickstarter, dijo Lazenby. El dinero se usará para la renta y otros gastos, y así mantener la estación en función.

A diferencia de la transmisión ilegal de Pirate Cat, Mutiny Radio es una estación de radio sólo en Internet y sin fines de lucro.

“En este momento es más un problema que ganancia”, dijo Lazenby sobre dirigir una estación de radio pirata. “Estamos tratando de tener una organización sustentable”.

Alrededor de 42 DJs producen y dirigen sus propios programas, entre los cuales se incluye un talk-show sobre mariguana medicinal y un programa producido por el Club para Muchachos y Muchachas de la Misión.

“Un importante elemento de lo que queremos lograr es enseñarle a la gente que está bien levantar la voz”, dijo Lazenby. “Y si usted tiene algo que decir, se debería sentir motivado a decirlo”.

Eso es algo que Ramírez se toma en serio. Hace poco comenzó a tener caricaturas para niños los sábados por la mañana en el café como una forma de hacer que las familias llegaran al local. Asimismo, el café ofrece micrófono abierto y espectáculos en vivo.

Ramírez declaró que todavía está en el proceso de redecorar el lugar y que está curando algunos otros tipos de eventos.

Ramírez espera que el café se convierta en una institución de la comunidad —el tipo de lugar en donde la gente puede disfrutar de una taza de café sin sentirse juzgados.

Como el lo puso: él no es un snob del café pero le hará “una buenísima taza de café”.

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Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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