Todavía no hay fecha de inauguración, pero en el futuro cercano habrá chuzas en el Club de Boliche de la Misión.

Aparte de algunos retoques de terminado, el personal de 50 ha sido contratado y capacitado.

Ahora todo mundo está esperando escuchar que el lugar haya pasado las últimas inspecciones antes de que abran las puertas al primer club de boliche del barrio.

El boliche corre en la familia: el abuelo de la copropietaria Sommer Peterson tiene 87 años de edad y juega todos los martes en la mañana.

“No soy mejor que el resto de nosotros”, dijo Peterson cuando se le preguntó sobre sus puntajes en boliche.

“Esto es justo como un club de boliche antigüito. He estado soñándolo durante un rato”, agregó.

A principios de esta semana, los equipos revisaron el sistema de riego y accidentalmente accionaron las alarmas antiincendios una que otra vez.

“¿Vamos a pasar?” preguntó en broma Peterson.

A unos pies de distancia en el patio, el chef y propietario Anthony Myint de Mission Chinese Food y Commonwealth estaba ocupado arreglando un equipo de la cocina.

El convertir un almacén en un boliche, restaurante y bar no fue algo fácil para las propietarias —Peterson y Molly Bradshaw.

Hace dos años buscaron almacenes abiertos que fueran lo suficientemente grandes como para alojar carriles de boliche, y encontraron un edificio de 8,000 pies cuadrados en la calle 17 cerca de South Van Ness.

Como copropietaria del Mini Bar y presidenta de la Asociación de Comerciantes de Divisadero, Peterson de 36 años de edad conoce bien el mundo de las pequeñas empresas.

Peterson ayudó a empezar las caminatas artísticas de la calle Divisadero y trabajó con otras pequeñas empresas para atraer el tránsito peatonal a un barrio al que el periódico Wall Street Journal le había dado el nombre de Misión 2.0 por tener un ambiente parecido aunque con rentas más asequibles.

Asimismo, los restaurantes como Nopa y almacenes como el segundo súper de Bi-Rite de Sam Mogannam han ayudado a ubicar el área en el mapa.

Para el club de boliche, Peterson y Bradshaw tuvieron que renovar el almacén contra sismos; instalar una nueva azotea y tragaluz; instalar calefacción y aire acondicionado así como los enseres de gas y de cocina.

“Hemos tenido a cientos de amigos que nos han ayudado a pintar y arreglar en fines de semana; tenemos mucho apoyo”, dijo Peterson.

Su mamá pintó las rayas de una parte del interior de las paredes.

El artista Andrew Schoultz de la Galería Guerrero pintó un gran mural de bolos y bolas encima de los seis carriles.

Peterson pintó con una lata de pintura en spray los enseres de los bolos que funcionan como mesitas para poner las bebidas que corresponden a cada carril.

Una ley local que les impide tener un restaurante, bar y boliche en el mismo edificio fue uno de los más grandes obstáculos que enfrentaron las propietarias.

La Supervisora Jane Kim propuso una excepción a un aplazamiento a una licencia para bebidas alcohólicas que se aprobó el otoño pasado, y el Club de Boliche de la Misión ya podrá tener una barra completa.

A principios de esta semana en el boliche, un reposapiés estaba en el piso a lado del bar junto con 16 bolas de boliche de 16 libras y un tubo de metal que sostenía el bar.

Para los carriles, todavía falta acomodar los sofás café que se hicieron a la medida. En la parte de arriba, un área para cenar tiene vista a los carriles que parecían estar listos como para tener una fiesta de cumpleaños con un gran punto de ventaja.

En la nueva cocina, Myint planeaba el menú.

Aunque el socio de Myint, Danny Bowien, se fue hace algunos días para Nueva York, en donde abrirá una segunda ubicación de Mission Chinese Food, Myint declaró estar feliz de quedarse en el área.

Su esposa está embarazada de su primer hijo, y hace poco se mudaron a una casa cerca del boliche.

Myint percibe esta área de la Misión como un nuevo micro barrio y cree que alguien debería darle un nombre. A unas cuadras de distancia hay nuevos negocios que abrieron hace poco, incluyendo la Cervecería Southern Pacific y el mercado de Flour + Water que abrirá pronto.

El menú del boliche incluirá al popular Mission Burger, así como una barra de botanas como carne curada de res casera y brochetas.

La hora feliz será de tres a seis de la tarde, y el servicio de cena será se seis a once de la noche entre semana. La noche de jueves, viernes y sábado, cerrarán a la media noche. Los precios varían de entre $35 a $55 por hora el uso del carril.

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Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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