Después de meses de un acalorado debate, tres propuestas y el primer veto del alcalde Ed Lee, la Junta de Supervisores aprobó la semana pasada una iniciativa a prueba de veto para cerrar una laguna jurídica en la ordenanza de seguro médico en la ciudad.

El plan, propuesto por la Supervisora del Distrito 10 Malia Cohen hizo un llamado a todos los trabajadores para que obtengan materiales de lectura en donde puedan ver sus derechos a cuentas de seguro médico. Además, exige que el dinero contribuido a las cuentas de reembolso acumulado por dos años estén disponibles 24 meses después de que se haya contribuido, así como 90 días después del despido del empleado.

En una declaración reciente, Lee precisó que “estas son metas que he acogido desde el principio del debate, y le agradezco a la Junta por abrir paso a las modificaciones que se alinean con dichas metas”.

“Creo que la mayor parte de los negocios como yo creyeron que era un compromiso razonable y que podemos vivir con él”, dijo Paul Geffner, propietario de Escape from New York Pizza en el 3242 de la calle 22.

La propuesta llegó después de que el Supervisor del Distrito 9 David Campos y otros hubieran señalado la laguna jurídica en la Ordenanza de Seguridad al Seguro Médico de 2008, la cual le exige a todos los empleadores de San Francisco con 20 empleados o más —50 para organizaciones sin fines de lucro— a que brinden seguro médico a los empleados. 

La ley de 2008 le exige a los empleadores a contribuir a las cuentas de reembolso que pueden aumentar hasta $4,252 para empleados que usan el seguro dental, médico u ocular. Para hacer esto, muchos restaurantes le han cobrado a los restaurantes un recargo del 4 por ciento. No obstante, la laguna jurídica significaba que el recargo terminaría siendo un bono para los restaurantes porque si no se utilizaba los fondos se revertían automáticamente al empleador.

La información muestra que el 80% —o casi $50.1 millones de dólares— del dinero destinado que no se usó y fue regresado a los 860 negocios que contribuyeron al programa, 61 de dichos negocios se encuentran en el código postal 94110 de la Misión, según el informe anual de 2010 de la Ordenanza de Seguro al Cuidado Médico.

Al mismo tiempo, los funcionarios municipales descubrieron que los empleados del restaurante a menudo no tenían conocimiento de que sus cuentas existían, o tenían dificultades en acceder al dinero apartado.

“Desafortunadamente, hay malos restaurantes que proyectan sombra a los negocios éticos aquí en San Francisco”, dijo Geffner. “No cobramos un 4 por ciento de recago y nuestros empleados están completamente concientes de sus cuentas de seguro médico”.

Cuando se le preguntó a los empleados del restaurante de pizza si estaban concientes de sus derechos al seguro médico, la mayoría dio una respuesta positiva. La cajera Natasha Riggins precisó que “lo uso en Kaiser todo el tiempo”.

Incluso así, a la vuelta de la esquina en Luna Park, en el 694 de la calle Valencia, el cual añade el 4 por ciento de recargo a cada cuenta de los clientes, la gerente Ashleigh Plasterer reconoció que muchos restaurantes, incluyendo Luna Park, no le ofrecen a sus empleados suficiente información sobre sus derechos al cuidado médico.

A diferencia de los empleados en Escape from New York, la mayoría de los trabajadores de Luna Park no están registrados en un plan de salud.

“Simplemente no tenemos el equipo”, dijo Plasterer. “Les decimos que lo tienen, pero como no tenemos un paquete que delinée sus derechos, si lo quieren tienen que hacer todo por sí mismos”.

Para Geffner, la apelación de la nueva legislación es que el dinero destinado a las cuentas de reembolso estarán disponibles para los empleados hasta que expire, aunque los fondos no usados se le seguirán regresando al empleador. Una propuesta inicial de Campos, la cual Lee vetó”, no establecía una disposición para regresar el dinero el empleador.

Con 120 empleados, Geffner precisó que el proyecto de ley de Campos lo hubiera forzado a cerrar un restaurante y le hubiera costado $200,000 dólares al año: $100,000 por empleados de tiempo completo y $100,000 para empleados de medio tiempo porque las cuentas para éste último se transferirían a cada año y no pudieron recabarse.

“No todos los empleados usan todos los fondos de su seguro médico”, dijo Geffner. “El dinero no usado y que se regresa ayuda a muchos negocios —como a mí— con empleo alto y baja ganancia bruta para pagar las cuentas”.

Geffner sigue escéptico sobre la ordenanza de cuidado a la salud en general al precisar que le añade un estorbo adicional al negocio, no alienta la nueva contratación y no es atractiva para clientes por el cargo añadido.

Plasterer agregó que los clientes algunas veces deducen el recargo del seguro médico de la propina que dejan y tildó la situación de ser una en la que todo mundo sale perdiendo. “O no se carga un recargo y los negocios pierden dinero, o se carga un recargo y sus empleados seguramente perderán dinero”.

Geffner agregó que “este sistema completo está muy mal pensado, pero con todo lo que se dio esta fue la solución más pragmática… supongo que la sanidad prevaleció”.

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Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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